viernes, 22 de febrero de 2008

Verdiblancos los colores

El Domingo pasado me di una vuelta por Nürnberg, aprovechando las bajas temperaturas. El mundo es un pañuelo en continua contracción, y no me cansaré de decirlo. A través de Spaniards, discutiendo sobre los impuestos en Alemania, di con Jorge, un ingeniero que ha acabado en esta ciudad bávara. No sólo eso, sino que este chico es de Sevilla, ha trabajado en el mismo departamento que un amigo mío y ha estudiado Alemán con mis mismos profesores, la energética Frau Petra y el curioso Norbert. Ahí es nada. Así que una vez instalado ya en Baviera, tocó rendir la correspondiente visita.

Ya conozco Nuremberg, con esta eran tres las veces he estado allí. Empatada a dos estaba con Leipzig y Dresden. Así que esta visita fue distinta. Aparte de todo lo dicho anteriormente, Jorge también forma parte del Beticismo, y en el periódico que traía estaba anunciado para las 2 de la tarde un partido de fútbol de la segunda bundesliga del Greuther de Fürth. Fürth es una ciudad de algo más de 100.000 habitantes en el noroeste de Nuremberg, pegada a ella. Se llega en metro, de hecho. Algo así como Dos Hermanas respecto a Sevilla. Y dado que los colores del equipo son también verdiblancos, decidimos ir a ver el partido para apoyar a nuestro nuevo equipo. La verdad es que no teníamos muy claro cómo ir, pero dio la casualidad de que justo en la estación apareció un chiquillo de unos 12 años con la bufanda del equipo, así que le preguntamos. Nos dijo que iba al partido y que podíamos ir con él. Curioso, no sé si esto se dará en Sevilla, pero ver a un niño yendo solo a ver un partido de fútbol me llamó la atención, debe tener bastante afición. Y no es que se fuera a encontrar con amigos en el campo, no, iba completamente solo. Yo no sé si con esa edad mis padres me hubieran dejado hacer algo así, aunque quizás aquí en Alemania se vean las cosas de otra manera. Al final el chico, que por lo que estuvo hablando con nosotros parecía ser bastante maduro, se hizo amigo de Jorge, y mío también, claro. Nada, ya tiene gente con quien ver los partidos (me refiero al español).

Bienvenidos al Playmobil Stadion

Una vez en el campo, sacamos las entradas y hala, de pie al gol norte con los más aficionados. Nosalió muy caro, unos 10 €. Muy educados los aficionados más ruidosos, para nada comparable a lo que se ve en España. Por suerte para nosotros hacía un sol espectacular, por lo que, a pesar del frío, pillamos algo de color.

Haciendo afición con Jorge, verdiblancos los colores

Y el partido, bueno, no fue gran cosa. Jugamos contra el Kaiserslautern, equipo alemán que trae buenos recuerdos al Betis. Nada hizo el equipo de Renania-Palatinado, pero al final se llevó los tres puntos en juego. Aún así, nuestro Fürth, con su trébol como símbolo, Kleeblatt, sigue el segundo. Eso sí, para la próxima vez nos tenemos que aprender los cánticos.


Curioso de nuevo eso de que la gente cante las mismas melodías aquí en Alemania, pero con distinta letra, obviamente. Aparte de eso, dos cosas me llamaron la atención. Bueno, una a Jorge, y es que se podía vender cerveza dentro del campo. Por lo visto en España eso no es posible. La segunda es que tras el partido los jugadores se dedicaron a saludar y dar la mano a los chiquillos que estaban junto a la barrera del campo. Un buen detalle, sí señor.

Gol Norte. El chico de la derecha es nuestro amigo

Imagen del partido

Pues eso, aunque el Carl Zeiss de Jena siga teniendo un huequito en mi corazón, verdiblancos los colores, ahora voy con el Greuther Fürth. Ya van dos partidos de segunda vistos en directo aquí en Alemania...

2 comentarios:

Pedro dijo...

Verderon tenias que ser...:P

Un saludo!

mortiziia dijo...

Buenísimo lo del Estadio Playmobil xDDDDD