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jueves, 25 de marzo de 2010

Nada Original

Y por eso me dedico al copiado y al pegado de reflexiones ajenas. En esta ocasión toca un párrafo del amigo Josel3, al que por cierto conocí en persona el sábado pasado en Brujas:

2 años. En casa dije que me venía para unos 2 años, que luego volvería, pero entre la crisis y que no me apetece tirar por la borda todo lo logrado, creo que tardaré un poco más en retornar... Aunque claro, esto último es la pescadilla que se muerde la cola: cuanto más tiempo me quede, más cosas lograré, y más pereza me dará volver a empezar de 0, aunque en el fondo desee volver a España. No me lo tengas en cuenta mamá, la vida da muchas vueltas y yo aquí estoy bien.
Párrafo que suscribo totalmente, salvo por los deseos de fondo, que yo no tengo tan claros. Miles y miles de reflexiones, ideas, pros y contras han pasado por mi cabecita durante los pasados dos meses. Pero por una vez no me apetece recogerlas aquí, al menos por ahora. Digamos que también, sin que sirva de precedente, las comparto directamente con algunas de las personas a las que tengo aprecio. Y entretanto, seguimos con la disyuntiva...

jueves, 4 de marzo de 2010

La Felicidad del Investigador

Es algo sencillo, la verdad. Imaginad que estáis estudiando el efecto de una variable sobre otra, y empezáis a hacer números y cálculos, generalmente al principio dando palos de ciego. No hay muchos datos porque todo es preliminar, pero de repente, al representar en un gráfico los resultados, obtienes algo como esto:

Señoras y señores, este es el concepto de felicidad...

viernes, 26 de febrero de 2010

Febrero

Ya sé que hace bastante que no escribo por aquí. Sencillamente no le veo mucho sentido ahora, y no me apetece para nada, pese a que muchas de las cosas que pienso o que escucho quedarán en el olvido al no haberlas escrito... y la gran mayoría son bastante interesantes, de veras.

Estoy un poquito harto y asqueado de todo, en especial de mí y de mi melodramatismo. Bueno, y de los alemanes, de las alemanas y de la gente en general también. Eso de necesitar más y más interacción social con los semejantes de uno y de que el resto del mundo apenas parezca necesitarla me saca de quicio. Por eso estoy harto de mí. No puede ser que en 7 de las 10 últimas noches haya cenado acompañado y me sienta totalmente vacío y solo. Las historias de siempre.

Y bueno, también un poco de ninguneo en el trabajo. Hoy se acaba el contrato español y acabo de fimar uno nuevo alemán, que me permitirá quedarme aquí hasta, como mínimo, final del verano. Pero sinceramente me esperaba algo más. Algo más de reconocimiento, algo más de apoyo. Durante el pasado año no he costado ni un duro a mi instituto, salvo los gastos correspondientes a mi investigación y a los productos que he utilizado. Pero de salario, nada. Vino de España gracias a que conseguí financiación propia. Así que, sinceramente, creo que se podrían haber comportado de otra manera conmigo. Estoy también un poco harto de tanta inestabilidad laboral. Que sí, que desde antes de terminar la carrera he estado trabajando sin interurpción, de acuerdo. Pero no veo justo que la máxima estabilidad laboral a la que aspire sea como máximo de un año...

En fin, resignación, as usual...

viernes, 8 de enero de 2010

Las reflexiones postnavideñas

El hecho de haber vuelto a mi trabajo de antes, por la misma carretera de siempre y con la misma gente me ha entristecido mucho. Como si fueran épocas pasadas y superadas de la vida. Y no sé qué hacer ahora, porque las condiciones laborales y, sobre todo, las expectativas, son bastante malas. Ahora mismo no sé si quiero volver a España, quedarme en Alemania o bien dejar de trabajar en investigación. Y eso implica tomar decisiones, para lo cual no tengo gana alguna. Es la sensación de que tú no marcas nada en tu vida, y que a fin de cuentas es esta la que te lleva. No hay apenas capacidad de decisión. Lo que no es necesariamente malo. Sólo muestra que las continuas contradicciones vitales son precisamente eso, parte de la vida, y que finalmente poco influyen.

Me siento raro en mi ciudad, y es que casi nada me ata a ella, y conforme vaya pasando el tiempo mucho menos cosas lo harán. Mi casa, mi trabajo y mis amigos están ya en otras latitudes, aunque eso es también pasajero. Ahora soy un simple visitante. Los españoles, en especial los del sur, son raros. O bien yo me he vuelto muy alemán ya, que también. Me cuesta incluso hablar. Y seguramente siga siendo muy injusto al generalizar, porque es fácil caer en los tópicos. Es lo que vengo pensando desde hace unos meses para acá. Siento que no he nacido en el país adecuado, o al menos en la zona de país adecuada. Ni tampoco en el año adecuado. ¿De volver a España sería esto lo que me espera? Es como volver a empezar de cero, pero esta vez donde en teoría tú provienes, por lo que no quedan excusas. Es además la sensación de que por mucho que hagas, esto no tiene remedio. Como si nada funcionara, como si todo el mundo estuviera desganado y apagado. Y yo el primero...

jueves, 31 de diciembre de 2009

Another year has gone by

Y no me apetece para nada hacer balance, porqué básicamente no es algo ni que me interese ni que seguramente interese a nadie.

Sólo quería agradecer sinceramente a todas las personas que, otro año más, siguen a mi lado. Cada cual con la intensidad y cercanía que tenga, algo muchas veces dado y determinado por las circunstancias vitales. Una de las mejores cosas que se pueden decir al finalizar un año es que han entrado muchas más personas de las que han salido, porque las que estaban han permanecido. Sólo por eso ha merecido la pena. No siempre ha sido así en mi vida, así que supongo que debería estar de celebración...

Cuidense mucho, diviértanse y espero que todo les vaya más o menos bien en este año que estamos a punto de estrenar. Algo que no sólo se debe decir y desear hoy, sino todos los días.

martes, 15 de diciembre de 2009

Las alemanidades

Cayendo en los tópicos. Este fin de semana polar he visto la famosa película Operacion Walkiria, en la que Tom Cruise da vida al coronel Stauffenberg, quien intentó acabar con Hitler en el año 1944. La película en sí no es gran cosa, prefiero realmente a los alemanes hablando de sus cosas (vean por ejemplo El Hundimiento, La vida de los otros o la mismísima Goodbye Lennin), pero puede valer para pasar una gélida noche invernal en casa.

Sí hubo una escena que a la persona que me acompañaba, quien lleva más tiempo en Alemania que yo y domina mucho mejor su idioma, le llamó bastante la atención. Imagínense un golpe de Estado. Imaginen a unos golpistas que creen que el gobierno anterior ha desaparecido, y además han cortado las comunicaciones con la llamada guarida del lobo. Los golpistas toman el poder legalmente y empiezan a mandar órdenes de detención contra todos los partidarios del gobierno anterior que no han sido incomunicados. Sin embargo, el Führer logra sobrevivir y consigue salir de su incomunicación, empezando a mandar al centro general de información órdenes de arresto para los que han querido acabar con él. Entretanto las fuerzas de seguridad del régimen no se dan cuenta de lo que realmente está pasando. Y los encargados de transmitir las órdenes del gobierno a las fuerzas de seguridad se dan cuenta de que están recibiendo mensajes contradictorios. Esto es, que hay que detener a todo el mundo. ¿Qué se creen ustedes que hacen, al menos al principio? Pues muy simple: "Nuestro trabajo es enviar los mensajes, no interpretarlos" Y se quedan tan panchos. "Cuadriculados como ellos solos" fue la frase de mi amiga...

martes, 17 de noviembre de 2009

Las habilidades decorativas

- Si entras en mi casa verás como para nada hay elementos de decoración. Todo es muy funcional, y luego me quejo de los americanos. Mi casa en Alemania está tal y como me la dejó el chico que antes vivía aquí, salvo por una lámpara que compré para tener luz cerca de mi cama. Cuando vivía en Sevilla, tres cuartos de lo mismo. No me imagino tener que empezar de cero al llegar a una nueva vivienda. Menos mal que aquí en Alemania he vivido en tres residencias de la Universidad y el piso que finalmente alquilé estaba amueblado, porque yo me veo incapaz de ordenar el espacio con cosas. Aunque tendría que hacerlo, y de hecho lo haría, si no me quedara más remedio.

- Para nada, Alberto, no me lo creo. No puedes decir eso. Esos conceptos están unidos. Vaya, tú tienes creatividad, lo demuestras cocinando, probando nuevas combinaciones, y también con tu forma de vestir. Así que no creo que tuvieras mayores problemas para poder no sólo diseñar una casa totalmente vacía, sino también decorarla.
No termino yo de compartir esa idea. Quizás sea todo una cuestión de ser bastante vago en esos aspectos. Y conservador. O considerar que es un asunto totalmente accesorio y no me merece la pena gastar tiempo en ello. Lo cierto es que casi toda la gente que conozco trata de hacer suya la casa en la que vive, ya sea con pósteres, dibujos, cuadros, fotos, otros elementos o incluso cambiando los colores de las paredes. Pero yo, no. Nunca. Si acaso alguna bandera de algún país en el que he vivido o he visitado, y alguna que otra postal recibida. Este curioso tema se originó haberme metido ligeramente con un amigo, mientras tomábamos café en su casa, por la forma tan interesante en la que la tenía decorada. Y por el juego de colores, y por el orden. ¿Cómo lo ven ustedes?

martes, 3 de noviembre de 2009

No compensa

Quizás no sea justo y todo sea futo de la tristeza, del abatimiento y de la frustración que ahora me acompañan, pero bueno, no me queda otra. Algunos de ustedes sabrán que he estado examinándome esta semana en Madrid, y de hecho en ello sigo hasta el final, para intentar obtener una plaza de investigador fijo en España. Acaban de salir los resultados del primer examen y, aunque lo he aprobado, he quedado muy lejos en puntuación de la gente de cabeza. No es que esperara obtenerla, pero tampoco pensaba que me iba a quedar a tanta distancia. Y más aún cuando me ha salido el mejor de los exámenes posibles, lo que no ha sido, evidentamente, suficiente. No quiero pensar cómo será el resultado el día que tenga una mala actuación, esté nervioso y tenso y no sepa responder a las preguntas del correspondiente tribunal. También es cierto que yo era el más joven, con diferencia, el que tenía menos experiencia y que este año, dado el bestial recortes de fondos para investigación y las casi nulas plazas ofertadas con la consecuente fuerte competencia, esta era una aventura especialmente difícil. Suicida, casi.

Pero aún así, a día de hoy es imposible. Igual que con los famosos contratos Ramón y Cajal, relativamente estables. O mucho cambian las cosas o de aquí a cuatro o cinco años o incluso más me puedo ir olvidando de ellos. Son inalcanzables. ¿Y qué queda entonces? O Alemania o contratos de tres años en España, cuya obtención no es para nada segura. Y eso es lo que no compensa. Lo pienso una y otra vez. Y no puede ser. Porque no compensa. Porque después ¿qué se hace? ¿Vuelves al extranjero? ¿Das carpetazo a la vida investigadora e intentas entrar en el mercado laboral con 35 años? No compensa. No compensa tener un salario en España un 40 % más bajo por un puesto de la misma categoría profesional y sin embargo pagar el doble por el alquiler del piso donde vives. No hablemos ya de comprar una vivienda. No compensa. No compensa que el precio de las cosas sea similar o incluso más barato en Alemania y que además en España cualquier mindundi gane lo mismo o incluso más que tú, no pague impuestos y se haya esforzado la centésima parte de lo que tú has hecho en tu vida. Que en Madrid te cobren 5 € por una simple botella de cerveza holandesa es directamente un crimen. Tenemos un país muy pero que muy sobrevalorado. Y además, esa valoración es sobre la nada, porque eso es lo que hay debajo de toda nuestra fachada. No compensa volver a una ciudad con agobios, donde no se puede conducir, donde no puedes dejar el coche en la calle, llena de atascos, caótica y sucia. No compensa. Sí compensa estar a 15 minutos andando del trabajo y a 10 del centro. Esto es, tenerlo todo a mano. Y si al final hay conjunción planetaria y por casualidad consigues una posición medianamente estable en España, tener y formar a estudiantes es la siguiente batalla, porque no les puedes ofrecer estabilidad. No hay manera. Y sin contar la de cabezazos contra la pared que te vas a dar en vano. Son batallas tras batallas sin que se pueda ver el final. Ahora más que nunca es cuando sigo pensando que no sé qué quiero hacer con mi vida. Porque prácticamente nada me ata a mi país y ciudad de origen. Y que conste que a toda la buena gente que conozco le tengo un gran aprecio, pero estoy hablando de otras ideas. Porque si echo de menos el mar, símplemente tengo que agarrar un avión y pasar un fin de semana en Cádiz. Porque como dije hace algo de tiempo, cambio esa excursión por ir a pasar el fin de semana a Dresden. O a Hamburgo. No sé, sinceramente...

lunes, 19 de octubre de 2009

Schweineschulter

Dos han sido las aportaciones de este fin de semana. Una, que no sólo de Haxe viven tus visitantes. La otra, que en general las ciudades no sólo se reducen a su parte central. Nada nuevo, ciertamente.

Las visitas, ya sean dadas o recibidas, siguen discurriendo sin fin. Segundo fin de semana consecutivo de anfitrión. Creo que desde primeros de Julio, entre unas cosas y otras, apenas he tenido dos fines de semana de Agosto y otro a finales de Septiembre en los que haya estado completamente solo. Positivo y motivo de alegría, obviamente.

Ayer enseñando Nuremberg a dos amigos. Hoy, domingo tranquilo y relajado en Bayreuth. Ya son dos fines de semana en los que puedo disfrutar del trasiego matutino de las ciudades alemanas, pese a que este ha sido algo lluvioso y bastante frío, aunque el sol intentaba salir a ratos para alegrarnos el día, Y como la tradición manda que hay que tomar el correspondiente Haxe, hoy he cambiado la elección y he elegido un restaurante-posada más auténtico, tradicional, familiar y acogedor, con un servicio bastante bueno y cercano y situado un poco alejado del centro de la ciudad, aunque no demasiado. Les hablo del Goldener Löwe de Bayreuth, el León Dorado. Ya intenté ir allí con la antepenúltima visita allá por mediados de Septiembre, pero estaba cerrado. Más pequeño de lo que uno se puede imaginar, sin demasiados lujos y algo minimalista, razón por las cuales entrar desde la fría y húmeda calle supone, más aún, un gran motivo de satisfacción.


No tenían Haxe, pero nos han recomendado en su defecto un Schweineschulter. Con sus correspondientes Klöße, que no podían faltar. Franconia en estado puro y para nada desorbitada. La felicidad y tranquilidad casi tocada con los dedos. La sobrevaloración que tenemos los españoles sobre nuestro país y nuestras cosas, aunque quizás esta afirmación pueda ser algo injusta. Luego café, más paseos, más Wagner y más anfitrión. El otoño, que sigue su curso y no descansa...

viernes, 16 de octubre de 2009

¿Y por qué no te quedas?

Hace apenas una semana una amiga italiana no se lo podía creer, mientras disfrutábamos de una paella de mariscos en mi casa.

"¿Que te vuelves para España? ¿Por qué no tratas de encontrar algo más estable aquí (i.e. Bundesrepublik)? Tú estás agusto aquí, estás integrado, estás informado de lo que pasa en Alemania. No lo comprendo"


Yo tampoco lo comprendía, para ser sincero. ¿Razones para volver? Primero que uno no es uno solo, sino todo lo que lo rodea. Aunque eso no debería ser motivo para no poder dar un golpe encima de la mesa y, quizás injustamente, mandar a todo el mundo a freír espárragos. Tampoco es eso. Aunque si se toma tal decisión, se deben tener las ideas bastante claras, que no es el caso.

"Es que siento que me voy a meter en la boca del lobo y que todo va a ser un agobio, que me voy a encontrar con situaciones donde la ineficiencia y la falta de motivación van a brillar por su ausencia y, o aprendo a calmarme, o el nivel de frustración puede ser antológico -tal y como me comentó una antigua compañera de trabajo de Sevilla-. Y por no hablar del agobio de la ciudad. Tío, que aquí tengo el trabajo a 15 minutos andando. Que no hay atascos. Que en otros 10 minutos andando estoy en el centro de la ciudad donde lo tengo todo. Que no me molesta nadie pero no me siento solo para nada"


Para que me entiendan ligeramente, el proyecto o idea, que siendo sinceros es muy difícil aunque eso no implique se se renuncie a él, es iniciar desde el principio una nueva andadura científíca. Y cuando digo desde el principio es así, porque no tenemos ningún medio material, sino medios humanos, y no especialmente abundantes. Y todos, incluyendo quien esto escribe, deberían recibir abundante formación. De sueños e ilusiones también se vive...

"¿Razones para volver? Pues agarrar mi coche e irme este fin de semana a Cádiz, así de simple. Aunque quizás haya que cambiar el chip. Cambien Cádiz por Dresden. Agarrar mi coche y largarme a pasar el fin de semana a Sajonia. O a los Alpes bávaros. O directamente a Hamburgo a comprar pescado mañana por la mañana"


Al final uno de mis compis va a tener razón cuando me dijo hace dos semanas que lo que tenía que hacer es vender mi coche español y mi garaje. "Tú te tienes que quedar donde estés más agusto" me acaba de decir mientras comíamos pasta tranquilamente y sin agobios ni aglomeraciones ni masificaciones en el comedor de la Universidad. El problema es que la norma general de todos los que tenemos edades y situaciones parecidas es no parar de repetir la famosa frase "no sé lo que quiero hacer con mi vida"

lunes, 5 de octubre de 2009

Lo que marca nuestras vidas

Lo que influye en todo lo que nos rodea, en por qué estamos donde estamos, con las personas que estamos y haciendo lo que estamos haciendo. Y por qué consideramos que unos tienen más éxitos en la vida que otros, o les va mejor. Considerar, es decir, percepciones muy subjetivas, porque luego la realidad personal de cada uno es algo que podemos pasar muy por alto y sobre lo que se puede estar muy confundido.

Tres son las ideas, que además están relacionadas. La primera es el pensar en las consecuencias de nuestras acciones, es decir, entre ser más espontáneo, lanzarse al ruedo y luedo lidiar con lo que uno se encuentre, o entre pensar mucho las cosas, darles muchas vueltas y nunca terminar de decidirse. Esto último está unido a la responsabilidad, y no a la de uno consigo mismo, sino la de uno ante los demás, especialmente si en tu entorno siempre te han señalado como modelo a seguir, lo que supone un extra nada desdeñable de presión. Y ahí es donde viene la tercera, el miedo al fracaso y a ser señalado por ello. Ya no solo es arriesgar, sino que encima tiene que salirte bien. Porque si te va mal, además de la sensación de haber fallado, llevarás contigo la carga de haber defraudado al resto del mundo. Por si no fuera poco.

Nah, conversaciones con amigos en estos mundos de Dios que quería compartir con los que por aquí pasan. Esta tuvo lugar en una cafetería del Sony Center, cerca de la Potsdamer Platz de Berlín, una fresca y lluviosa mañana de domingo de Septiembre.

jueves, 1 de octubre de 2009

Cambio de conceptos

Vitales. Evolución, que es la palabra que quizás se pueda usar en este contexto. O madurez, o cambio de perspectivas. Si hasta hace no mucho tiempo el concepto que definía mi vida y con el que más me identificaba era con el de insatisfacción, ya sea personal o profesional, ahora lo que se lleva dentro de mí es la sobrevaloración. He pasado de pensar que la vida no es nada especialmente destacable, que debe haber algo más, que siempre se puede hacer mejor y que casi nada tiene sustancia, a pensar que todo en esta vida está sobrevalorado. Y no sólo hablo sobre los bienes materiales o económicos, sino también sobre todo lo concerniente a las relaciones entre las personas.

martes, 29 de septiembre de 2009

When September ends

Tradicionalmente para los que nos dedicamos a este negocio Septiembre es un mes bastante agitado. No tanto como el del año pasado, pero casi. Sevilla, un día en Berlín, Halle, Leipzig, visitas durante una semana en Bayreuth y alrededores y, de nuevo, Sevilla en visita relámpago. Hasta ayer. Y súmenle Julio y Agosto. Que sí, que también he tenido mis vacaciones, pero no he parado en todo este tiempo. Clases, Congresos, reuniones profesionales, líos burocráticos y mil cosas más que, si no fueran por las gratas y cercanas conversaciones con los amigos y por los afectos recibidos, poco sentido tendrían. Cada vez me pregunto más por qué he o hemos tenido que esperar tanto tiempo para llegar a esta situación de complicidades mutuas. Aunque también debo decir que, por diversas cuestiones, no han sido meses especialmente felices y fáciles.

Hoy ha empezado el nuevo año académico, pero quizás con el paso de los años esto va teniendo menos significado. Todo es un continuo. No tengo ni la sensación de irme de vacaciones justo antes de iniciarlas ni la sensación de retomar el trabajo al volver. Veremos próximamente lo que depara. Por lo pronto hoy, al llegar a casa pasadas las 8 y ver que ya era noche cerrada, la sensación de que lo que viene no es especialmente bueno ha aparecido repentinamente...

viernes, 7 de agosto de 2009

Ropa o comida

Ese era el dilema antes de voler a Alemania. Una cosa o la otra, porque ambas no cabían en la maleta. Pues bien, aprovechando el nuevo truco aprendido consistente en enrollar camisetas y polos cual salchichón y dejando alguna que otra prenda prescindible en España, finalmente no hubo lugar para tal disyuntiva. Así que gracias a las compras previas, a una buena organización del espacio y a lo obtenido en el aeropuerto, ahora lo que toca es disfrutar en la Bundesrepublik de algunas delicias españolas. No sé, quizás gran parte de estos productos, o similares, se pueden adquirir aquí, pero creo que el hecho de traerlos les da un toque especial, como el de los emigrantes de antaño. Quizás sea ese el destino que nos quede a los jóvenes españoles, ya sea por inconformismo o porque no quede otra salida. Ya lo dije, como antaño...

No todo es para mí

Y así es como se acaba el periodo vacacional veraniego, con este breve artículo insustancial. Tres semanas y cinco países, aunque sólo la última parte fue realmente de descanso. Y una larguísima y prácticamente interminable vuelta. Quizás las del año pasado fueron mejores, pese a que la vuelta también fue conflictiva. Quizás, recurriendo al tópico, se tiende a pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Quién sabe. Dejémolos en un distintas. Todo cambia, afectos y planes vitales incluidos. De repente, sin darse cuenta. El paso del tiempo es así de traicionero. Y la distancia, más aún. Sin embargo, al igual que hace un año, la misma compañera de trabajo ha sugerido salir a cenar en este mi primer día tras el regreso. Todo, quizás, tiende también a repetirse. Y así se llega a la típica y tópica contradicción, casi continua. Contradecirse también tiende a repetirse. As usual. Como también lo es escribir a estas horas. Eso, no cambia. Lo que está claro es que, desde este momento, hay que seguir con lo habitual, al menos durante un mes. Luego, ya veremos...

martes, 7 de julio de 2009

La historia repetida

Curioso. No salimos de una y entramos en otra. Hoy, poco antes del inicio de las vacaciones veraniegas y mientras celebrábamos un cumpleaños de una de mis compañeras de trabajo, he sentido por primera vez que esto se acaba. Que a fin de cuenta los que ahora son mis compañeros y sin embargo amigos empezarán a irse más pronto que tarde, siguiendo rumbos difusos que acompañan a los que nos dedicamos a este negocio. Difusos hasta que dejan de serlo y entonces las quejas y lamentos serán justo por lo contrario. Human nature. Yo también me largaré. Pero en el caso de que me quedara aquí, siempre estaría volviendo a empezar de cero cada cierto tiempo.

Vale, se van unos pero vendrán otros, como siempre ha pasado. Pero es que, de nuevo, no me aperece nada, me da pereza. Que sí, que todo es fugaz, y por eso es intenso y funciona, pero no sé, ya empieza a aburrir todo esto. Y eso que me queda prácticamente un año aquí, como mínimo...

sábado, 16 de mayo de 2009

Amanecer alemán

Es muy fuerte que a las cuatro y media de la mañana empiece ya a atisbarse el amanecer, con el canto de los pájaros de fondo...

Esto me recuerda a una situación que pasó hace justo un año. Bueno, un año y media hora antes. "En media hora empezará a amanecer", me dijo una chica rusa cuando volvíamos a casa. Cada uno a la suya, por cierto, que están cercanas. Ale, Gute Nacht...

martes, 5 de mayo de 2009

München, noch einmal

A las siete (de la mañana) en la estación, ¡es una orden! ¡te quiero ver allí! Y tras haber dormido apenas tres horas, allí aparecí el primero. La excusa, volver a visitar la capital bávara y, "como tú conoces Munich mejor que yo, hacernos de guía," me dijo la única persona alemana del grupo.

Hofbräuhaus, München. Servidor, Martha, Julien, Davide y Geertje

Cada vez me gusta más este país. Cada vez me gusta más Munich, especialmente si es sábado y si están las tiendas abiertas. Cada vez pienso más que quizás esta etapa de mi vida no tiene que ser necesariamente pasajera. ¿Por qué no? Pese a las cosas negativas, que las hay. ¿Me estaré convirtiendo en más alemán aún? "Oh Dios, eres más alemán que los alemanes" me dijo una chica alemana hace unos años en Cádiz. Quiero comprender su idioma, para así entenderlos de primera mano sin malas traducciones. No quiero una casa, al menos aún, pero sí necesito un coche para así perderme, aunque sea solo, sin rumbo alguno. Get lost and then get found, natürlich.

Y, entretanto, las dos y media de la mañana. No tengo remedio...

jueves, 2 de abril de 2009

La sociabilidad

¿Se pueden hacer generalidades intentando comparar el grado de sociabilidad con el origen o el país de la gente? Llevo unos días pensando sobre el tema tras haber leído una entrada reciente de Javier. Y la conclusión es que existen correlaciones, y el criterio fundamental es si la persona ha vivido mucho tiempo o no en los Estados Unidos.

Como norma general creo que los europeos, o los que hemos vivido mucho tiempo en Europa, somos más sociables que los norteamericanos, o los que han pasado bastante tiempo allí. Siempre hay excepciones porque a fin de cuentas eso depende de cada persona, pero tras haber analizado algún que otro caso, la conclusión es clara. Es lo que pasa en mi instituto, donde trabajamos mucha gente con una edad similar y de muchos países distintos, y nos solemos llevar todos muy bien, dentro de lo que cabe. Vaya, que salimos juntos, quedamos frecuentemente y a veces en grupos grandes. Sin embargo se nota claramente quiénes han pasado tiempo en los EE.UU., porque no terminan de integrarse, y no por falta de oportunidades. Creo que es algo elegido por ellos, es decir, tratan, quizás inconscientemente, de huir, de aislarse y de vivir en su propio mundo. Sin que nadie les moleste.

Y además tienen otros conceptos sobre las cosas, ni mejores ni peores, sólo distintos. Y lo voy a plasmar con un ejemplo. Ayer al final quedé con un compañero de esos que ha hecho su doctorado al otro lado del océano para ir a la piscina y nadar un poco. Lo normal, al menos según yo lo veo, hubiera sido quedar a una hora en la puerta, entrar juntos, nadar cada uno por su cuenta y luego, dentro de unos límites, esperarnos y volver juntos a casa, que además somos medio vecinos. Eso es lo que siempre me ha pasado cuando he ido con otros compañeros, e incluso algún que otro día terminábamos tomándonos una cerveza para recuperar lo perdido en el agua. Pero esta vez, nada de nada. "Nos vemos en el agua y punto, ¿de acuerdo?" Y pese a que hemos terminado prácticamente al mismo tiempo, ni esperar ni nada. No es que lo vea mal, pero es algo que me choca, aunque comprenda que para ellos seguramente es lo más normal del mundo. Luego uno empieza a relacionar las cosas y se da cuenta que todo está relacionado. Los que tengan experiencia sobre el tema, ¿qué creen al respecto? ¿Somos los europeos, e incluso me atrevería a decir que los no norteamericanos, más sociables como norma general que los useños?

viernes, 16 de enero de 2009

El número de circunstancias agravantes

Esta mañana, mientras terminaba de preparar un par de muestras para la tarde y hablaba con un compañero que también estaba montando sus cosas, se me vino a la cabeza en el laboratorio una de las leyes de Murphy. En concreto la que viene a decir algo así como que "la cantidad de circunstancias agravantes permanece constante en el Universo", es decir, que si a ti las cosas te van muy bien es que hay otra persona en el mundo que las está pasando canutas.

El colega alemán, estudiante aún, más joven que yo pero casado y con una niña, me decía que casi podía contar sus experimentos con las prensas de alta presión por éxitos, 6 de 7. Ese fue el momento clave, porque yo le dije que en mi caso, curiosamente, el marcador era de 7 a 0, pero en contra. Esto es, que mis intentos se contaban por fracasos. Y también eran siete.

Para que se hagan una idea de lo que estamos hablando (click para ampliar)

De todas formas aún no había llegado la tarde. De nuevo, vuelta a las andadas. Tras toda una semana de intensísimos trabajo, cansancio y agobios, llegando a casa a las 9 de la noche e incluso más tarde, estando solo en el laboratorio y con las yemas de los dedos llenas de pequeños cortes porque la preparación de mis muestras es bastante compleja y yo, aparte, soy un pelín torpe, el marcador actual refleja un 9-0. Los dos experimentos que tenía preparados para hoy también ha sido infructuosos. Cuando no es una cosa, es otra. Es la metáfora del pozo y las vueltas circulares pero aplicada al trabajo, porque no es la primera vez. Trabajo, esfuerzo y dedicación plena que terminan como si no hubiera hecho nada. Lo único cierto es que el tiempo sigue pasando. El único posible consuelo es que de nuevo es fin de semana...

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sin espíritu navideño

Lean este breve artículo del amigo Javier. El tiempo vuela. Hace nada, anteayer como quien dice, estaba pasando un día con un amigo murciano en Toledo a más de 40ºC de temperatura y hoy... hoy estoy ya a punto de volver a casa por Navidad. No lo asumo. Y no por el tiempo más frío, por la nieve, por la falta de luz, no. De hecho eso, al contrario que el año pasado, no me afecta para nada. No puedo creer que, de nuevo, tengamos aquí los mercados de navidad, con sus mismos puestos y con sus mismas cosas. Que sí, que es bonito, pero cuando algo se vive por segunda vez deja de tener su gracia. No sé si insatisfacción sería una palabra que podría definir tal sensación. O simplemente aburrimiento.

El año pasado visité varios mercados de navidad, me compré un calendario de adviento que marcaba el día de mi vuelta a España, me regalaron un San Nicolás de chocolate, deseaba volver con todas mis ganas, el viaje de vuelta fue motivo de alegría e ilusión. Y este año... nada. A día de hoy no termino de asimilar que otro año se ha ido y que, como también dice hoy el amigo acolostisch, todo tiende a repetirse y a no cambiar en el tiempo. Y cuando vives las cosas por segunda vez, la novedad se termina perdiendo y todo pasa a convertirse en rutina.