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viernes, 10 de abril de 2009

Off

Perdido en algún lugar de Europa y disfrutando de y con los amigos, una de las cosas más importantes que uno tiene en la vida.

viernes, 2 de noviembre de 2007

En la parte checa

Y un frío domingo llegó en Bozí Dar, donde habíamos pasado la noche. Gracias al cambio de hora pudimos dormir una hora más. Además, ese día no teníamos tantas cosas que ver, por lo que no merecía la pena madrugar excesivamente. De nuevo, una espesa niebla nos acompañaba; esa noche, de hecho, bajamos de los cero grados.

Iglesia de Bozí Dar desde la ventana de mi habitación

Tras el desayuno nos volvimos a montar en las furgonetas y seguimos viendo rocas. Afortunadamente las visitas fueron bastante más limpias que en el día anterior. Yo ya no estaba tan interesado en el tema científico, todo hay que decirlo. Ya no eran las rocas que yo voy a estudiar, aunque siempre es momento para aprender. Por otra parte, también hay que considerar la paliza del día anterior.

Rocas metamórficas checas

Destaco la visita la que hicimos a Mariánských Lázní, ciudad en la que creía que íbamos a dormir, donde vimos un museo de rocas al aire libre. Preciosa la estampa otoñal, con las hojas caídas de los árboles sobre el suelo y una tonalidad marrón general característica, con la gente paseando abrigada en aquella gélida mañana dominical. Una parada más nos quedaba, ya en plena naturaleza. Esa parte de la República Checa es bonita, con sus bosques y formaciones geológicas. Un fin de semana por allí debe estar bien, preferentemente en verano, alejado del mundanal ruido.

Entrada al parque geológico de Mariánských Lázní



Roca que causó sensación


Bonita estampa otoñal

De izquieda a derecha, algo desenfocados: Michael, servidor, Ettore y Simone

Tras separanos las furgonetas y despedirmos, los componentes de la parte alemana de la red (dos alemanes, un checo y un español) iniciamos camino de retorno a casa. Por el contrario, la furgoneta que iba camino del aeropuerto de Praga iba completamente llena. Llegamos a Bayreuth a las 16.30 y yo pillé un tren destino Jena a las 17. Era la primera tarde-noche del nuevo horario, y a las 17.30 ya era casi de noche. Terrible. Unas tres horas más tarde estaba, por fin, en casa. Esta vez el tranvía de Jena sí hizo el recorrido oficial. El fin de semana había sido excepcional, pero había acabado muy cansado. Había conocido a mucha gente y volvía el crudo retorno a la vacía rutina diaria, como después de todo congreso. El lunes hice caso a mi jefe, que dice que trabajamos para vivir y no al revés, y me quedé en casa, calentito y descansando. Tenía que comprar cosas y, sobre todo, necesitaba dormir y descansar.

lunes, 29 de octubre de 2007

Praga


Merece la pena visitarla, sin duda. La República Checa, junto con su capital, se une a los países visitados por servidor. Lo que pasa es que apenas tuve tiempo para disfrutar de la ciudad, cosas del trabajo. Tras pasar noche en Bayreuth, partimos la mañana del jueves en coche hasta Praga. La República Checa no está en el espacio Schengen, por lo que tuvimos que pasar un control de pasaportes, primero alemán y seguidamente, checo. Costó algo llegar, y es que las carreteras checas no son especialmente buenas. Están construyendo autopistas, aunque aún les queda bastante por recorrer y, al menos por lo que vi, la parte rural del país no es especialmente llamativa, peor incluso que la Alemania del Este. Tremenda herencia que arrastran, pero tiempo al tiempo...

Primera foto checa, nada más pasar la frontera y comprar la pegatina correspondiente para poder circular por las autopistas

Mapa esquemático del país

Llegamos a Praga hacia la 1.30 de la tarde, costándonos bastante llegar al centro por el tráfico denso y un poco caótico que nos tocó. De ahí, a la Universidad y a atender las conferencias, reencontrándome con mi jefa de Sevilla y con mi sucesor en el puesto de estudiante. Me llamó la atención el metro de la ciudad, muy bueno, y bastante profundo. Da un poco de vértigo bajar o subir esas escaleras mecánicas tan pronunciadas. Falko me dijo que tanta profundidad es tónica en los países del este, ya que las galerías del metro también estaban pensadas para ser refugios en caso de emergencia y bombardeos.

Tras las conferencias celebramos la cena del congreso en un restaurante céntrico. Bastante cerveza, haciendo honor a ese dato que dice que la República Checa es el país donde más cerveza per cápita se bebe; y bastante comida, medio pato asado. Allí empecé a conocer al resto de estudiantes de la red, donde dominan ampliamente los italianos, tres en total, frente a un francés y un suizo. Yo soy el único postdoc, por el momento.

Sólo pude visitar algo de la ciudad después de la cena. Fui a la céntrica plaza Staroměstké Náměstí, donde pude tomar algunas fotos nocturnas del Ayuntamiento de la ciudad vieja y su reloj astronómico, y las iglesias de Nuestra Señora de Tyn y de San Nicolás. De ahí, al hotel.

Staroměstké Náměstí, con el Ayuntamiento a la derecha

Nuestra Señora de Tyn

San Nicolás

Reloj astronómico del ayuntamiento

Al día siguiente me tocaba dar la conferencia, que me salió bien y parece ser que gustó, pese a ser boicoteado por el ordenador de la sala de charlas, ya que en la diapositiva estrella no aparecieron unos dibujos de estructuras que me había trabajado bastante.

Torre de la Pólvora

Al finalizar el congreso emprendimos camino raudo y veloz destino a Sajonia. El siguiente paso era una excursión, que ha sido memorable, por la zona del Erzgebirge para ver rocas formadas a alta presión, pero eso será otro capítulo.