martes, 8 de enero de 2008

La vuelta

Decía en el artículo del día de vuelta que ya me había acostumbrado a viajar solo y que viajar acompañado era toda una novedad. Algo así ha vuelto a pasar.

Eso de levantarse a las 5.30 de la mañana no es para nada divertido, más aún después de dos semanas sin tener que madrugar, y más aún si uno está acostumbrado de por vida a trasnochar. Dos horas dormí esa noche. ¡Qué poquitas ganas de levantarse cuando sonó el puñetero móvil! A lo que sumamos las ya de por sí pocas ganas de volver a Alemania, como pudieron comprobar ayer. Para la próxima vez, ya que tengo que madrugar, me volveré a pensar pillar el primer vuelo a Madrid, a las 6.35, que me permite volar a Frankfurt o Berlín a las 9 de la mañana, y así evito estar tirado en Barajas 3 horas, que eso cansa mucho.

Mucha gente en el aeropuerto, cosas del día 7 de Enero y del fin de las vacaciones. La cosa se alegró porque me facturó un amigo que conocí en la piscina, en aquellas épocas en las que yo nadaba. Ya lo había visto en los mostradores de Iberia otras veces, pero nunca me había tocado a mí. Y bueno, dada la situación de ayer encontrarte con alguien que medio conoces y que te recibe con una sonrisa y un "¿a que no te acuerdas de mí?" siempre es agradable. Si por casualidad llegas a leer esto, muchas gracias señor Sebas. Precioso el viaje a Madrid, por cierto. Ese amanecer, esos tonos de color naranja, esas nubes que te hacían pensar que estabas sobre una superficie nevada, esas montañas que sobresalían... de cine.

Ya en Barajas aterrizamos en la terminal 4S, que generalmente es el edificio para vuelos con destino fuera de la Unión Europea. Cuatro veces había pasado yo por allí, yendo y viniendo a Suiza y a los Estados Unidos. Pero eso no me importaba, tenía tiempo de sobra y me pude tomar un café en el Starbuck que está por allí, el cual me trae muy buenos recuerdos porque fue el primer sitio en el que estuve nada más llegar de los estates el año pasado, siendo recibido por una chica sudamericana muy amable y simpática. A lo mejor fue la misma la que me preparó el delicioso Frapuccino de chocolate que me zampé allí, sentado en un cómodo sofá. Lo que sí es bastante mejorable en Barajas es el control de seguridad al bajar del tren para entrar en la T4 desde la T4S. Lamentable se puede llegar a decir. Primero porque no entiendo por qué hay que pasar de nuevo un control, cuando todos lo hemos pasado ya en el aeropuerto del que venimos, aunque estoy dispuesto a aceptarlo, sus razones tendrán y la seguridad es cosa de todos, como se dice; y segundo, porque la mayoría de las entradas estaban vacías, con lo que la cola era grande. Vale que tengamos que pasarlo, pero pongan más personal y abran más puertas y aligeren el proceso.

El avión de Frankfurt salió con una hora de restraso que pasamos dentro del avión. El comandante nos dijo que faltaban 40 maletas y que había decidido esperarlas. Trilingüe era el tío, casi como yo. En este tiempo me hice amigo de la chica que se sentó a mi lado, alemana ella pero que dominaba el español de España de una forma envidiable. Estuvimos hablando durante el viaje de las cosas de las que se habla en estas situaciones, véase qué haces en España/Alemania, diferencias y parecidos entre estos países, qué has estudiado, sitios que has visitado en el mundo, experiencias con aviones y aeropuertos etc. Muy bien todo, aunque el cansancio me pudo al final y domí un poco. La chica también viajaba posteriormente en tren desde el aeropuerto de Frankfurt, a Stuttgart en su caso.

Y luego, tren a Weimar y a Jena, en el que dormí la mayor parte del tiempo. Y hoy, vuelta al trabajo. Ya que era el primer día me he permitido el lujo de llegar a media mañana. Al jefe le han gustado mucho el jamón, el queso y el turrón de Alicante que le han echado los Reyes Magos en España. Hoy hemos tenido sol aquí en el este de Alemania, por cierto, y no ha hecho mucho frío. Ya estamos preparando la cena de postnavidad que vamos a celebrar el fin de semana que viene. Todo va mucho mejor, por lo que pueden ver. Lo de ayer fue una pequeña pájara, normal, tras volver. Gracias, obviamente, por los comentarios y los mensajes de cercanía.

Y bueno, cada momento tiene su música, y más ahora con tantos cacharros que permiten llevártela a cualquier lado. Y esta es la melodía de ayer


Me está volviendo a gustar La Oreja de Van Gogh y estoy descubriendo ahora su tercer disco. Y esta canción, Perdóname, es genial, en especial el estribillo. Ese "donde la vida da igual" me resultaba tremendamente significativo. Es de las canciones que escuchas por primera vez y te absorben, es como si conocieras esa canción de toda la vida. Y además en español. Esa era lo que sonaba ayer dejando Barajas...

Y con esto se acaba definitivamente el tiempo de asueto y también pongo fin al modo cursi, que ya está bien. Aunque quien sabe...

2 comentarios:

Pedro dijo...

Barajas como siempre tan entretenido.;) Feliz 2008!

Compai panita dijo...

Me alegro que hayas regresado bien y que hayas disfrutado de tu estancia en España.
Hay que tener cuidado cuando se ajustan los horarios en los aeropuertos. Ya sabes, la ley de Murphy. El otro día el avión de Berlín salió con retraso y llegué a París justo para ver como me cerraban la puerta del avión de mi enlace en las narices. Así que 4 horas tirado en Charles de Gaulle.
Saludos,