jueves, 26 de febrero de 2009

¿Cama grande o pequeña?

Hoy he tenido una curiosa conversación con mis compañeros de trabajo, y de nuevo se ha demostrado que hay gente para todo. El tema es el siguiente:

Imaginen que viven solos en un apartamento con dos habitaciones. En una de ellas hay una cama grande, para dos personas, mientras en la otra la cama es pequeña, para una. No tienen que compartir con nadie y pueden elegir dónde dormir. ¿Qué harían ustedes? ¿Dormirían en la cama grande o en la pequeña? ¿Por qué? A responder se ha dicho.

Es curioso pero hasta el momento se puede establecer una correlación bastante buena según el origen del preguntado. Veamos cómo evoluciona...

domingo, 15 de febrero de 2009

El cambio de tradiciones

Volvió el nuevo año y tras varios fines de semana saliendo fuera, esta vez la compi francesa volvió a organizar una de las tradicionales cenas en su casa, en las que todos traen algo. Y así de repente se le pueden presentar hasta 25 personas en su pequeño apartamento dispuestas a disfrutar, entre otras cosas, de platos típicos de bastantes países. Hay que tener valor o bien hay que disfrutar mucho siendo anfitrión de tanta gente. A mí me gusta recibir en casa y cocinar para mis amigos, pero albergar a tanta gente en mi casa no me produce más que agobios, sobre todo si no tengo sillas para todos. En cierta medida supongo que será por una cierta aversión a las grandes multitudes o bien por el hecho de tener todo medianamente controlado, con todo el mundo en su sitio. Todo esto unido a que generalmente me siento mejor en ambientes más reducidos, y pese a que mi salón-habitación alemán es bastante grande, hace que el número máximo de invitados que suelo admitir actualmente en casa es cinco. Hay gente pa to, que dirían ustedes...

Pero a lo que iba. Tras haber ensayado en casa para mí, para mí y para Rosa, para mí y para la asociación italojaponesa, esta vez sugerí a Coralie que, quizás, pudiera cambiar la típica tortilla de patatas y preparar una especie de paella para la ocasión. Pero que si al final me decidía por tal opción, debería terminarla en su casa, porque el arroz ha de ser preparado on time. Y así fue. En casa preparé la base, de tal forma que una vez en el lugar de la reunión apenas había que añadir el arroz y dejar hervir. Y salió bien, porque los más de 20 invitados de anoche pudieron disfrutar de una tapa medianamente grandecita de paella o, para ser sincero, de algo que se le asemeja bastante.

Todo congeladito y crudo

La clave aparece en el lado izquierdo de la foto. Y traído desde España, ya que aquí no he encontrado nada similar. Si no se dispone de mariscos frescos que hervir para usar posteriormente ese agua para el arroz, no queda otra solución.

El problema es, como de costumbre, la materia prima. En una ciudad más grande o más cerca del mar sería más fácil encontrar pescado y marisco fresco. De hecho ya tenemos localizado un restaurante italiano, del que hablaré algún día, cuyo dueño cada viernes va a Nuremberg expresamente a comprar el marisco fresco que luego por la noche disfrutamos nosotros. Pero en Bayreuth es más complicado y, aunque lo hubiera, supongo que no tendría tiempo de ir a comprarlo dado mi desastroso horario para todo. Así que hay que adaptarse al producto local más adecuado, que consiste básicamente en pescado y marisco congelado, y crudo. Esa es otra, la mayoría de los mariscos congelados que se pueden encontrar en los supermercados han sido previamente cocidos, lo que los hace prácticamente inútiles para cocinar. Curiosa costumbre germánica, pese a que algo sí se puede encontrar. Por eso, para los estándares alemanes, el resultado es bastante aceptable.

Preparación en progreso

martes, 10 de febrero de 2009

Mehr Schnee

Algo cayó a primera hora de la tarde, pero no llegó a cuajar. Todo lo contrario que ahora mismo. Las nevadas nocturnas hacen que las calles aparezcan cubiertas en su totaliadd por una capa blanca. Son las dos y pico de la mañana y no soy el único que aún permanece despierto. Un coche se empeña en fastidiarme la foto y dejar la señal de sus ruedas sobre el ahora blanco pavimento. Un chico con un abrigo rojo cruza la calle andando con su bicicleta y deja sus pisadas. Yo simplemente disfruto del inusual aunque no tan nuevo panorama desde mi sexto piso como si el invierno y el frío no fueran conmigo. No es la primera vez que de repente al subir las persianas aparece todo nevado. ¿A qué hora limpian las calles? Porque en algo más de un par de horas, quizás tres, estas estarán sin nieve y se podrá circular sin problema por ellas. Como si no hubiera pasado nada. El invierno...


Madrugada desde mi ventana

lunes, 2 de febrero de 2009

Bayreuth vs Berlín

La semana pasada vi por casualidad un vídeo que me llamó mucho la atención. Comparaba la vida en Bayreuth con la de Berlín, imitando un al parecer conocido anuncio de televisión. Sus protagonistas hablan en alemán, pero aún así creo que los que no dominen la lengua de Goethe pueden hacerse una idea de lo que este vídeo intenta transmitir. Alles ist hier sehr einfach, keinen Stress, keine Probleme mit dem Verkehr... Quizás sean las cosas simples y sencillas las que en el fondo nos hagan más felices. Who knows...



La discusión está servida.

PS: Por fortuna vuelvo a formar parte de la población activa burocrática de este nuestro país.

domingo, 25 de enero de 2009

Heidelberg

El relato turístico lo habíamos dejado en una de las ciudades más conocidas de Alemania, Frankfurt am Main. Aún restaba el domingo, dentro de ese oficial primer fin de semana veraniego en el que dicha estación, que aún no había llegado en teoría, había decidido tomarse una pausa. Varias eran las posibilidades, entre las que se encontraban Mainz, Mannheim y Wiesbaden, pero al final nos decidimos por Heidelberg. Bueno, decidió Frank, que para eso era el anfitrión. Estaba un poco lejos, pero teníamos coche, y allí que fuimos.

Creo que hasta ahora no ha habido ninguna ciudad alemana que haya visitado expresamente y no me haya gustado. Quizás Dresden en la primera ocasión o Munich, en la segunda (primera en esta segunda etapa alemana) no me produjeron excesivo entusiasmo, pero tras las segundas partes aquellas opiniones se desvanecieron.

Heidelberg se encuentra en el estado de Baden - Württemberg, capital Stuttgart, al suroeste del país. Los datos apuntan a que es una de las ciudades más antiguas de toda Alemania. De hecho fue allí donde se creó la primera universidad del país, en las postrimerías del siglo XIV. Pero aparte de lo dicho hasta ahora, lo que sin duda constituye el mayor atractivo de la ciudad es que salió totalmente indemne de la Segunda Guerra Mundial, algo para nada común en estas latitudes.


Bonita vista de la ciudad desde lo alto del castillo. Jesuitenkirche a la izquierda y Heiliggeistkirche a la derecha


Con Frank

Nada más llegar y aparcar en el centro de la ciudad subimos al castillo, constuido hacia el año 1400 por uno de los príncipes electores germánicos. Lo primero que llama la atención desde lo alto son las imponentes vistas de la ciudad a ambos lados del río Neckar; lo segundo, el castillo en sí, o lo que queda de él. Turistas, mucha gente, muchos españoles, para variar, en ese lluvioso y ligeramente fresco día. Jardines de artillería, murallas, torres, jardines italianos, patios, bibliotecas, palacios y museos. Lo que viene a ser un castillo, vaya. Pero en este hay algo peculiar, el Großes Fass, un gigantesco barril de vino donde los singulares príncipes electores guardaban los tributos que le hacían sus súbditos. 200.000 litros dicen que caben allí.


Patio central del castilo, con los Palacios Friedrichsbau y Ottheinrichsbau


Ruinas del Schloss

Y de ahí, hacia el centro histórico, la Alstadt. Dado el emplazamiento geográfico, Heidelberg es una ciudad elongada del este al oeste, y es la Hauptstraße, una larga calle de 2 kilómetros, la que vertebra la ciudad. El punto de llegada tras bajar del castillo es el más oriental de la ciudad, la Karlstor, una de las puertas de entrada. De ahí y paseando hacia el oeste, van apareciendo los edificios más importantes de la ciudad. El Palais Weimar, la renancentista Haus Buhl y la Markplatz, con bonitas casas que nos indican inequívocamente que estamos en Alemania. Dominan el correspondiente Rathaus o Ayuntamiento y la Heiliggeistkirche o iglesia del espírítu santo, gótica del siglo XV y constuida con la misma piedra rojiza que el Schloss.


Rathaus y fuente de Hércules, en el Markplatz


Heiliggeistkirche


El Haus zum Ritter, de estilo renacentista tardío, es uno de los edificios más llamativos de la Markplatz.

Es en este punto en el que hay que cruzar el río Neckar y disfrutar de uno de los lugares más famosos y conocidos de la ciudad , el Alte Brücke o puente viejo, de finales del siglo XVIII, con su arco triunfal clásico. Desde ese estrecho lado de la ciudad se vuelven a tener vistas bastante interesantes, esta vez incluyendo al río. En aquella zona hicimos un receso, aprovechando uno de los múltiples Feste que los alemanes organizan cada fin de semana en cuanto el sol y las temperaturas agradables empiezan a llegar. Si tienen tiempo, no como nosotros, busquen el Philosophenweg o camino de los filósofos, hacia arriba. Se dice que los más insignes habitantes de esta ciudad paseaban por allí para aclarar sus pensamientos y para meditar sobre los misterios del tiempo y la decadencia, con la ayuda una vista presidida por las ruinas del castillo. Tiene que ser uno de esos lugares ideales en los que perderse durante una tarde, clara o nubosa, con poco más que un libro y la compañía de cada uno. Y sin reloj ni teléfono móvil, por supuesto.


Desde el otro lado del río


Alte Brücke en reparación, con su arco final

Nosotros volvimos a la ciudad, de nuevo atravesando el puente viejo, y nos perdimos por las callejuelas del centro tras tomarnos un café y sin dejar de necesitar un pequeño paraguas. Dos eran los edificios principales que nos quedaban por ver. El primero, la Alte Unversität o Universidad vieja, también del siglo XVIII; y los segundos, los edificios jesuíticos, el Collegium, el Gymnasium y la Jesuitenkirche. Y con eso y algunos otros edificios de la Universidad, dimos por finalizada la visita. Agradable, sin duda. Bonita ciudad.


Panorama de la Hauptstraße

Volvimos a Frankfurt, con algo de atasco en la autopista, a completar la última fase del fin de semana: la carambola de recoger a María José en el aeropuerto, que venía de pasar ese fin de semana en Barcelona. "¿Qué has estado en Heidelberg? ¿Y no me has avisado", me decía por teléfono mientras comprobábamos que su vuelo saldría on time. Regresamos ambos en coche hasta Bayreuth bajo una lluvia algo fuerte que provocó que el límite de velocidad en la autopista fuera sólo de 120 kilómetros por hora. Llegamos tardecito a casa, cansados pero contentos. Ella también se lo había pasado bastante bien en la capital catalana. Así acababa un bonito fin de semana, lluvioso pero interesante.

domingo, 18 de enero de 2009

Plantas

Ayer sábado me compré, entre otras cosas, una planta, con su maceta y todo, para que me haga compañía. Tan contento estoy de tenerla en mi casa que hasta le hice una foto.


Por otra parte, y ya que estamos con los temas gastronómicos, me da la impresión de que últimamente el pimiento verde es un artículo de lujo en Alemania. Sólo encuentro o rojos o amarillos, y la única forma de adquirir los verdes es comprar un envase donde te viene un pimiento de cada color. Al menos en los supermercados que están cerca de casa, porque supongo que en el Real sí tendrán...

Anoché tocó restaurante griego, el Plaka, con su moussaka de rigor, su vino tinto griego y sus copitas de ouzo. Y ahora, en nada de tiempo, disfrutaré de una invitación a ensaladilla rusa. Además ya estamos sobre cero, perfecto pues, y aunque vuelve a nevar ligeramente, espero que se derrita pronto el hielo de la calle...

viernes, 16 de enero de 2009

El número de circunstancias agravantes

Esta mañana, mientras terminaba de preparar un par de muestras para la tarde y hablaba con un compañero que también estaba montando sus cosas, se me vino a la cabeza en el laboratorio una de las leyes de Murphy. En concreto la que viene a decir algo así como que "la cantidad de circunstancias agravantes permanece constante en el Universo", es decir, que si a ti las cosas te van muy bien es que hay otra persona en el mundo que las está pasando canutas.

El colega alemán, estudiante aún, más joven que yo pero casado y con una niña, me decía que casi podía contar sus experimentos con las prensas de alta presión por éxitos, 6 de 7. Ese fue el momento clave, porque yo le dije que en mi caso, curiosamente, el marcador era de 7 a 0, pero en contra. Esto es, que mis intentos se contaban por fracasos. Y también eran siete.

Para que se hagan una idea de lo que estamos hablando (click para ampliar)

De todas formas aún no había llegado la tarde. De nuevo, vuelta a las andadas. Tras toda una semana de intensísimos trabajo, cansancio y agobios, llegando a casa a las 9 de la noche e incluso más tarde, estando solo en el laboratorio y con las yemas de los dedos llenas de pequeños cortes porque la preparación de mis muestras es bastante compleja y yo, aparte, soy un pelín torpe, el marcador actual refleja un 9-0. Los dos experimentos que tenía preparados para hoy también ha sido infructuosos. Cuando no es una cosa, es otra. Es la metáfora del pozo y las vueltas circulares pero aplicada al trabajo, porque no es la primera vez. Trabajo, esfuerzo y dedicación plena que terminan como si no hubiera hecho nada. Lo único cierto es que el tiempo sigue pasando. El único posible consuelo es que de nuevo es fin de semana...

Un poco de fresco

A estas horas de la noche tenemos -8ºC ahí fuera. Incluso por el día estamos ya rozando temperaturas positivas, toda una bendición por estas latitudes tras la semana que hemos pasado. Las calles siguen cubiertas por una capa ya bastante pisada de hielo y de nieve, pese a que ya no hace tanto frío. Y para demostrarlo os dejo el mapa de temperaturas míminas de Alemania el pasado día 7. Estas han sido las temperaturas más frías que uno ha sufrido en su vida hasta ahora, casi -20ºC, superando las de la primera semana de Febrero del año pasado, cuando conocí los -12ºC. La imagen no tiene desperdicio...

lunes, 12 de enero de 2009

En el paro

Desde el 1 de Diciembre del pasado año, sí señor. Y yo sin enterarme. No, no se asusten, la ligera desaceleración aún no me ha afectado. Se trata de un nuevo tipo de desempleo. Tenemos a los parados temporales, a los de larga duración y ahora, a los burocráticos. Yo pertenezco a estos últimos. El hecho de no haber visto ni un duro en diciembre y que la compañía de seguros me mandara una carta, por segunda vez y a finales del año pasado, diciéndome que estaba sin seguro de salud me llevó a pensar lo que hoy se ha confirmado. Básicamente mi nuevo contrato se ha perdido en algún lugar de esta bonita, blanca y congelada ciudad. Esto acrecienta aún la situación de hipertemporalidad laboral que sufro mientras espero a que nuestro querido Ministerio de Ciencia se digne a dirigirse a mí para informarme de mi supuestamente semidefinitiva situación para el año que entra. Un añito de estabilidad, no pido más.

Entretanto estos días guardo especial cuidado por no resfriarme y por no resbalarme con la nieve y el hielo, porque incluso la sanidad pública española pasó de mí estas navidades, alegando que no estaba dado de alta.

Anoche le contaba a un amigo que yo ya no me indigno por estas cosas. Bastante lo he hecho ya en el pasado, hasta que descubrí que es algo que no merece la pena. Es inútil luchar contra los elementos. Por otra parte, se siguen cayendo más mitos de este curioso país...

PS: Hablando de mitos de eficiencia germánica, mañana, 44 días después de solicitarlo, parece que volveré a tener internet en casa.

viernes, 9 de enero de 2009

Llegando

El comandante del vuelo nos informó al aterrizar que ahí fuera teníamos -10ºC. No lo parecía. Nieve a un lado, probablemente hielo, nieve al otro, pero justo donde tenían que tomar tierra los aviones todo estaba limpito. Igual con las autopistas y carreteras que se veían desde el aire. Para que este país se colapse tiene que acontecer una catástrofe de importantes dimensiones.

Hoy Bayreuth estaba más bonita que nunca. Ese sol que tanto me ha faltado en el sur de Europa durante los días pasados ha estado escondiéndose aquí. Un cielo claro, clarísimo, azul. Un amanecer sencillamente espectacular, con casas humeantes incluidas. Y todo blanco. Hoy los que no conocieran la ciudad no hubieran podido distinguir el lago junto a mi casa, porque no había tal. Cualquiera hubiera dicho que era un trozo más de terreno cubierto por hielo y nieve. Mi compañera de despacho me ha dicho que esta mañana su termómetro marcaba -15ºC. No hace tanto frío, o al menos yo no lo siento. Será la alemanidad que empieza a apoderarse de mí...

jueves, 8 de enero de 2009

Volviendo

En apenas cuatro horas. Por ahora todo bajo control, pero entre los problemas de Iberia con sus pilotos, los controladores del aeropuerto de Madrid Barajas (tema del que parece ser no se ha vuelto a hablar) y el estado de congelación del centro y norte de España y directamente criogénico en centroeuropa, no tengo del todo claro dónde dormiré esta noche.

Las preferencias, por este orden: Bayreuth, Madrid, Sevilla, Munich.

Si todo va según lo previsto, hoy serán once horitas de viaje. As usual, dos aviones y tres trenes. Y mi abrigo para el invierno alemán está en mi casa alemana. Y sin internet en casa hasta al martes, espero. El mito de la eficiencia alemana...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Navidad

En España, en casita. Belén de la Plaza Nueva de Sevilla.

viernes, 19 de diciembre de 2008

¡Váyanse de vacaciones!

Eso es lo que nos ordena la Universidad y yo, como chico bueno y obediente, les haré caso. Nos regalan incluso dos días, el 24 y el 31, por lo que nos los podemos ahorrar del número de días de descanso que cada uno tiene. ¿La razón? La crisis. Así podrán durante dos semanas bajar drásticamente la calefacción y ahorrar costes. Tal y como suena. Quien decida quedarse y trabajar que venga abrigadito. No serán muchos, supongo. De hecho la mayor parte del mundo se va hoy o mañana.

Así que el próximo lunes estaré regresando a España para, si Iberia quiere, pasar las Navidades con la familia y amigos. Esperemos que sea así y no tenga que disfrutar de la Nochebuena en el aeropuerto de Munich.

Entretanto, sigo sin conexión a internet en casa. Kabel Deutschland me sigue odiando. Los cinco días que decían que tardaban de media van ya por 19, y contando...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Frankfurt am Main

Capital financiera de Alemania, la bolsa, los negocios, su skyline, su aeropuerto... Y tocó visitarla.

Frank es uno de mis mejores amigos. Ahora vive y trabaja cerca de Frankfurt. Nos conocimos de forma totalmente casual y de rebote en mi primera visita a Bayreuth allá por mayo de 2005. Así a bote pronto, era el amigo de un alemán cuya novia estaba en Escocia, donde conoció a un francés que hacía el doctorado allí y que, como yo, iba a pasar unos días en Bayreuth haciendo experimentos. Ese día me dijo que si me apuntaba a ver la semifinal de la Liga de Campeones de fútbol en el MiamMiam, que conocía a un alemán que iba a ir con él. Y, evidentemente, yo acepté. Esas cosas que de vez en cuando pasan en la vida...

Bueno, pues tocó devolverle la visita, tras su viaje por tierras sevillanas, gaditanas y malagueñas el año pasado. Y costó, por temas de agenda, pero al final yo estaba allí, en Neu Isenburg, viendo continuamente despegar aviones a través de la ventana. Así que tras llegar, soltar los trastos y comer un poco de comida japonesa, pillamos un S bahn rumbo a nuestro destino.

Frankfurt no suele estar muy valorada en la lista de ciudades alemanas. Sí, centro comercial y de negocios pero pocas cosas que ver. Y muy cara. Yo, para variar, discrepo. La ciudad me encantó. Esos rascacielos al modo norteamericano pueden impresionar, pese a que comparado con las ciudades del otro lado del atlántico el distrito financiero es relativamente pequeño, pero el hecho de que estos edificios estén en grandes avenidas y parques hace que la sensación sea mucho más tranquila. Una buena combinación que me resultó bastante agradable.

Lo primero que tiene que hacer uno es subir al piso más alto de la Zeil Galerie, en pleno centro de la ciudad, que es uno de los sitios desde donde mejor se disfruta del bonito frankfurter panorama. Justo debajo se encuentra la Hauptwache, antigua plaza de armas de la ciudad donde confluyen las calles más importantes y comerciales


Skyline de Frankfurt



Hauptwache, el pequeño edificio con tejado negro. A la izquierda se ve la torre de la Katharinenkirche

En el camino hacia la Römerberg se encuentra la Paulsplatz, con la Paulskirche, antigua iglesia evangélica de forma ovalada del siglo XVIII donde en 8 se reunió la primera Asamblea Nacional alemana. En el centro de la plaza, preciosa y antigua, se encuentra el Einheitsdenkmal o monumento a la unidad, de 1903.


Conmemoración


Monumento a la Unidad

Desde ahí sólo hay que bajar un poco hacia el Römerberg, plaza central de la ciudad y escenario de coronacion en su época de los emperadores alemanes. En efecto, estamos en Alemania. El centro histórico de la ciudad, con edificios de construcción inequívocamente germana, está muy bien cuidado.


Römerberg

En esta plaza, presidida por la Gerechtigkeitsbrunnen o fuente de la Justicia, y por la Nikolaikirche, se alza el Römer, ayuntamiento de la ciudad compuesto por varios edificios y con dibujos que hacen alusión al Apfelwein o vino de manzana, tradicional de la zona. Muy cerca se encuentra la catedral, reconstruida tras la segunda guerra mundial.


Römer o Ayuntamiento


Torre de la Catedral en obras

Si se sigue bajando se llega al río Mainz, desde donde también se pueden ver los rascacielos. De ahí, y a través de las Wallanlagen, parque con forma de anillo de 5 kilómetros de largo que rodea el centro de la ciudad, se puede llegar a la Theaterplatz e iniciar un paseo entre los grandes y altos edificios de esta ciudad, rodeados de verde por todas las partes empezando, como no, por el famoso símbolo del euro.

Sobre el Mainz



Nuestro Euro y la Eurotower, Banco Central Europeo


Arte espontáneo


Wallanlagen

Nuestro
punto final fue la Alteoper, el antiguo teatro de la ópera, también reconstruido siguiendo su antiguo estilo neorrenacentista de finales del siglo XIX. Por allí había una serie de puestos y carpas con alguna que otra atracción. Verano, sol, que su llegada implica la salida masiva de alemanes a la calle.


Alte Oper

Y finalmente, la bolsa, con su toro y su oso que simbolizan los distintos periodos bursátiles y las distintas actitudes, las expansivas, seguras y fuertes frente a aquellas en las que se tiende más a recoger.


Bolsa de Frankfurt


¿Toro u oso?

Así llegó la noche. Esa tarde España había ganadoa Suecia en el segundo partido de la primera fase de la eurocopa. Vimos algo del Rusia - Grecia en una terraza de un pub irlandés
. Luego fuimos a cenar por un centro plagado de gente, para volver a casa un poco tarde. Me gustó la ciudad.

Celebración de la victoria española. Los españoles somos una plaga...

jueves, 11 de diciembre de 2008

Schnee

Llegó de nuevo la nieve a la ciudad. Hace tres fines de semana se declaró oficialmente el inicio de la temporada invernal. Nevó un poco, suficiente para que todo se volviera blanco. Y en las montañas, más aún. Anteayer volvió a empezar a nevar y ayer lo hizo con relativa fuerza, de tal forma que esta mañana volvíamos a disfrutar de un paisaje nada común para quien estas líneas escribe. Y además, en época navideña. Este es el aspecto que presenta el campus de mi Universidad.


El edificio de la derecha es mi instituto


Plaza central, con árbol de Navidad incluido


¿Llegará así el espíritu navideño?

martes, 9 de diciembre de 2008

Elbhangfest en el Schloss Pillnitz

Esa mañana de sábado, tras disfrutar de Rigoletto y de un paseo nocturno por la capital sajona, amanecimos en Dresden, en plena Prager Straße. Curiosa calle, construida en el siglo XIX para conectar la estación del tren con el centro de la ciudad, que fue destruida tras la segunda guerra mundial y reconstruida al soviético modo en la época socialista. Tanto entonces como ahora sigue siendo la calle más comercial de Dresde, desde la cual se puede contemplar el estilo urbanísico de la antigua Alemania del este. Aún así, las obras, reconstrucciones y reparaciones parecen ser algo eterno en este bella ciudad.


Prager Straße

Tras desayunar en una de las pastelerías que había por allí y dejar nuestro hotel, pillamos un taxi siguiendo las recomendaciones de Jan que nos condujo a la parte sureste de la ciudad, junto al Elba, que cruzamos en un pequeño barco para llegar a nuestro destino, Pillnitz. Si visitan Dresde, reserven un poco de tiempo ara disfrutar del Schloss Pillnitz, una serie de palacios y edificios de estilo chino y fardines franceses e ingleses a la orilla del río Elba, constuidos en el siglo XVIII con el fin de ser la residencia estival de Augusto el Fuerte, a la sazón Elector de Sajonia, Rey de Polonia y Gran Duque de Lituania. En mi visita anterior el mes de febrero apenas pude pasear por allí, y además la batería de mi cámara decidió perder su energía..


Neues Palais


Schloss Pillnitz desde el Elba

Pero ese fin de semana era especial, porque se celebraba allí el Elbhanfest, con sus cabalgatas, puestos de comida y actuaciones musicales y culturales por todos los rincones del castillo y jardines. Alrededor de nueve euros nos costó que nos pusieran una pulsera azul en la muñeca que nos permitía entrar por un día en el recinto. Además el día acompañó, ligeramente nublado y fresco, pero apacible. Y no sólo por eso, sino por la hospitalidad alemana. Dominukus, el amigo de Jan, natural de aquella zona auqnue ahora vive y trabaja aquí en Bayreuth, puso a nuestra disposición su casa, su comida, sus dulces, sus cervezas, su pequeño jardín y sus amigos.


Actuación en el Neues Palais


¿Un crucero por el Elba?

Y después de aquello, carretera y vuelta para Bayreuth. Jan, que es personaje peculiar, intentó enseñarnos canciones típicas alemanas con las que hacer que el viaje por las autopistas alemanas fuera más ameno. Así que allí estábamos aprendiendo a cantar el Hoch auf dem gelben Wagen. Que conste que nosotros hicimos lo propio con canciones españolas. Y así llegamos de nuevo a nuestra Baviera, tras un fin de semana memorable.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sin espíritu navideño

Lean este breve artículo del amigo Javier. El tiempo vuela. Hace nada, anteayer como quien dice, estaba pasando un día con un amigo murciano en Toledo a más de 40ºC de temperatura y hoy... hoy estoy ya a punto de volver a casa por Navidad. No lo asumo. Y no por el tiempo más frío, por la nieve, por la falta de luz, no. De hecho eso, al contrario que el año pasado, no me afecta para nada. No puedo creer que, de nuevo, tengamos aquí los mercados de navidad, con sus mismos puestos y con sus mismas cosas. Que sí, que es bonito, pero cuando algo se vive por segunda vez deja de tener su gracia. No sé si insatisfacción sería una palabra que podría definir tal sensación. O simplemente aburrimiento.

El año pasado visité varios mercados de navidad, me compré un calendario de adviento que marcaba el día de mi vuelta a España, me regalaron un San Nicolás de chocolate, deseaba volver con todas mis ganas, el viaje de vuelta fue motivo de alegría e ilusión. Y este año... nada. A día de hoy no termino de asimilar que otro año se ha ido y que, como también dice hoy el amigo acolostisch, todo tiende a repetirse y a no cambiar en el tiempo. Y cuando vives las cosas por segunda vez, la novedad se termina perdiendo y todo pasa a convertirse en rutina.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Gefroren

Tras el fin de semana pasado, que se nos presentó como el primero invernal con la llegada de la nieve, estos últimos días han llegado las heladas. De hecho desde hace una semana, tras las últimas nieves, no hemos subido de los cero grados, como atestiguan los restos blancos que hay aún en algunos bordes de las calles.

Aspecto congelado del lago junto a mi casa

Los pobres patos del centro me dan una pena...

El frío es lo que tiene. Todo se congela o, en su defecto, se cubre por una capa de escarcha. De repente han empezado a repetirse los días de enero en Jena, cuando para ir al trabajo debía atravesar un pequeño y estrecho camino lleno de hojas caídas y congeladas.


Esto es lo que veía cada mañana de enero en Jena

Toca abrigarse, ¡qué remedio!

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Gotta Be Somebody

Mucho tiempo sin aparecer por aquí, ¿verdad? Siempre se suele decir que Noviembre es un mes difícil, pese a ser mi mes. Y de hecho lo está siendo, y no por lo que a priori se podría pensar: la falta de luz, el frío y demás inclemencias climáticas. No.

Esta tarde, ya sin luz y mientras allá afuera caían ligeros copos de nieve, tras una cadena sin fin de fracasos experimentales, ante una nueva batalla burocrática, tras otras cosas que no proceden ahora, con la preocupación de tener que acabar pronto porque apenas tenía nada fresco en casa y debía ir a comprar y mientras en el taller de preparación de muestras me sentía, con razón o sin ella, un ser totalmente inútil y fracasado al ver a uno de los jefes prepararme por segunda vez un experimento, esta era la canción de Nickelback que sonaba en la radio:

lunes, 3 de noviembre de 2008

Noch Mal ein Jahr (und Sie sind achtundzwanzig)

Time goes by, como se diría. Es curioso, pero entre los pasados seis años sólo he estado en casa un tres de noviembre en dos ocasiones, y en una de ellas no hubo celebración.


2003 Barcelona

2004 y 2005 Sevilla


2007 Jena


y ahora, 2008, Bayreuth.

2008, pequeña degustación en el trabajo

Next Year?

De todas las curiosidades del 28, la que más me ha gustado es que parece ser un número feliz. Interesante, ¿no?

Liebe Grüße aus Bayern