domingo, 30 de noviembre de 2008

Gefroren

Tras el fin de semana pasado, que se nos presentó como el primero invernal con la llegada de la nieve, estos últimos días han llegado las heladas. De hecho desde hace una semana, tras las últimas nieves, no hemos subido de los cero grados, como atestiguan los restos blancos que hay aún en algunos bordes de las calles.

Aspecto congelado del lago junto a mi casa

Los pobres patos del centro me dan una pena...

El frío es lo que tiene. Todo se congela o, en su defecto, se cubre por una capa de escarcha. De repente han empezado a repetirse los días de enero en Jena, cuando para ir al trabajo debía atravesar un pequeño y estrecho camino lleno de hojas caídas y congeladas.


Esto es lo que veía cada mañana de enero en Jena

Toca abrigarse, ¡qué remedio!

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Gotta Be Somebody

Mucho tiempo sin aparecer por aquí, ¿verdad? Siempre se suele decir que Noviembre es un mes difícil, pese a ser mi mes. Y de hecho lo está siendo, y no por lo que a priori se podría pensar: la falta de luz, el frío y demás inclemencias climáticas. No.

Esta tarde, ya sin luz y mientras allá afuera caían ligeros copos de nieve, tras una cadena sin fin de fracasos experimentales, ante una nueva batalla burocrática, tras otras cosas que no proceden ahora, con la preocupación de tener que acabar pronto porque apenas tenía nada fresco en casa y debía ir a comprar y mientras en el taller de preparación de muestras me sentía, con razón o sin ella, un ser totalmente inútil y fracasado al ver a uno de los jefes prepararme por segunda vez un experimento, esta era la canción de Nickelback que sonaba en la radio:

lunes, 3 de noviembre de 2008

Noch Mal ein Jahr (und Sie sind achtundzwanzig)

Time goes by, como se diría. Es curioso, pero entre los pasados seis años sólo he estado en casa un tres de noviembre en dos ocasiones, y en una de ellas no hubo celebración.


2003 Barcelona

2004 y 2005 Sevilla


2007 Jena


y ahora, 2008, Bayreuth.

2008, pequeña degustación en el trabajo

Next Year?

De todas las curiosidades del 28, la que más me ha gustado es que parece ser un número feliz. Interesante, ¿no?

Liebe Grüße aus Bayern

viernes, 31 de octubre de 2008

Los franconios y sus cosas

Como por ejemplo, su religiosidad selectiva. Os cuento. Hoy 31 de Octubre ha sido festivo en media Alemania, concretamente en la parte protestante. Celebran el día de la Reforma. Como el año pasado por estas fechas yo estaba en Turingia, fue día festivo, en lugar del día 1 de Noviembre, fecha reservada para las zonas de mayoría católica. Por eso hoy hemos trabajado en Baviera. Lástima que mañana sea sábado...

¿Lástima? Pues no sé. En Baviera el pasado 15 de Agosto sí fue festivo. Pero no en toda Baviera, ya que según parece la zona norte, Franconia, es de mayoría protestante. Esa festividad no nos correspondía, así que también tocó trabajar. Pues bien, hoy no sé si en Bayreuth somos católicos o protestantes o símplemente nos gusta trabajar. La idea es buena, de hecho. Dependiendo del día y de los intereses te declaras de una o de otra religión. Pero se ve que aquí tienen otro concepto de interés. Con el fin de semana más interesante que hubiéramos tenido...

lunes, 27 de octubre de 2008

Más Octubre en Bayreuth

¡Y yo que decía que estos alemanes eran tremendos, que era salir el sol y empezar a buscarse cualquier excusa para montar un Fest con las correspondientes cervezas! Me equivocaba, porque no necesariamente debe ser primavera o verano. No, también sucede en otoño, también en esta fría época del año hay motivos para salir. Y si no los hay, los buscan.

Dos han sido los acontecimientos de los que hemos podido disfrutar durante este ya pasado fin de semana y el anterior. El primero, el Kneipenfestival, en el que tuvimos 21 actuaciones musicales en directo, con todo tipo de estilos, en 20 de los bares y pubs que podemos encontrar en esta nuestra ciudad. Pagabas nueve euritos, te ponían una pulserita y hala, a iniciar el recorrido de bar en bar. Esta vez lo hice con un grupo de amigos alemanes, alguno de los cuales hablaban español. Y me lo pasé bastante bien, porque aunque fue algo caótico, estuvimos en muchos sitios y no pasamos demasiado tiempo en el mismo lugar. Perfecto para no aburrirse. Además, aquello incluyó una pequeña escapada a la casa de la hermana de uno de mis amigos con la idea de bebernos un barril de cerveza que había sido comprado para tal efecto. Typical German. Si mal no recuerdo, esa noche pasé por Oskar, Sophie's, Enchilada, WG de la susodicha hermana, Borracho y Herzogkeller. La pregunta de la noche, con frío y ya volviendo a casa, era evidente: ¿dónde está toda esta gente el resto del año? Porque por mucha gente joven que viniera expresamente al festival, bastantes aún deberían ser de aquí. Es decir, esa gente existe, algo tan cierto como su desaparición durante los meses venideros. Uno de mis amigos alemanes me comentó que eso de salir de bares quizás no esté tan bien visto en Alemania, frente a algo totalmente normal en España. Nada más usual que pasarte por un bar un rato a tomarte una cervecita tras una jornada laboral. No sé yo...

El segundo evento tuvo lugar este pasado fin de semana, la Museumsnacht. Hasta las dos de la mañana se podían visitar por el precio de ocho euros, y menos si eras estudiante, una gran cantidad de museos y edificios singulares de Bayreuth, incluyendo entre otros el Teatro del Festival de Wagner, la Ópera, los diferentes castillos y las fábricas de cerveza. Esta vez estuve acompañado por mis compañeros de trabajo, international environment. Así de memoria, un español (el que esto escribe), dos italianos, tres alemanes, un hindú, dos chinos, una austriaca, dos rusos y una francesa. Sucede que cuando uno va en este tipo de grupos, tan grande, muchas veces te tienes que subordinar a la decisión mayoritaria, así que no pude ver todo lo que yo hubiera querido. Aún así, buena noche con visitas al museo arqueológico, a la ópera, a la Iwalewa Haus y al museo de la cerveza de Maisel. Y curiosidades curiosas: pese a ser en teoría algo más liviano que el festival de música del fin de semana anterior, más cansados acabamos. La Cultura es lo que tiene...

Y con esto casi se da por finiquitado el mes número diez. Más aún con el cambio de hora que acabamos de sufrir. Se acaba Octubre y va llegando poco a poco lo más duro. Aparecen las bufandas, los gorros y los guantes. Se va poco a poco la luz del sol... Aún así aquí en Bayreuth también tienen soluciones para eso, que les iré contando durante este frío y oscuro invierno...

viernes, 17 de octubre de 2008

Golden October

Octubre es un mes interesante. Sí, aún no hace demasiado frío, aún tenemos un nivel aceptable de luz solar y, además, todo cambia de color. Es el mes dorado por excelencia, sobre todo si, como me cuenta un compañero de trabajo, se tiene la suerte de disfrutar de un día soleado y azul. La mezcla de colores con sus distintas tonalidades es, sencillamente, espectacular. Y los suelos completamente cubiertos por hojas, también.


Sirvan de prueba estas fotos del domingo pasado, tomadas en los alrededores de Pottenstein, al sur de Bayreuth y en pleno parque natural de la Fränkische Schweiz. No hay nada como alejarse de la civilización y perderse en plena naturaleza. Con tranquilidad, y con Biergarten al final, por supuesto.

martes, 14 de octubre de 2008

Rigoletto en Dresden

De Verdi. Fue allá por el mes de junio. Rosa y María José querían ir, sobre todo por Juan Diego Flórez, y por ver la ciudad también. Y Jan, uno de sus compañeros, se apuntó. Y es que ver tal espectáculo en la conocidísima Semperoper de Dresde puede incluirse dentro del grupo de las maravillas del mundo. Además, aprovechamos el fin de semana en la capital Sajona, que las amigas españolas no la conocían.

Y bien, tengo que decir que aquello fue una de las experiencias de mayor belleza de todas las que he disfrutado en mis hasta ahora casi 28 años de vida, comparable sólo, como belleza natural, al Joshua Tree National Park en California. Nunca había ido a la ópera. Sí, soy músico y he ido a conciertos, incluso yo he dado alguno que otro, tanto solo como en compañía, pero la ópera no me había llamado la atención en exceso. Ya sea por el espectáculo en sí o por el lugar, caí rendido ante ella. Y es que en esta ocasión la representación fue la suma tanto de música, con la orquesta, como de canto, con los artistas y, sobre todo, de teatro, porque escenificaban. Y lo hacían de lujo. Y qué curioso ver que, pese a todos los avances tecnológicos, el hombre sigue siendo hombre. Es decir, los deseos, miedos y frustraciones son, han sido y serán los mismos.

Interior de la Semperoper

Juan Diego Flórez, peruano, era la estrella esperada, pero, al menos el día de mi representación, la que destacó con contundencia fue la inconmensurable soprano alemana Diana Damrau. Desde el primer momento, y casi sin necesidad de calentamiento, nos sorprendió con su portentosa y bellísima voz. Inenarrable. Tienen ustedes suerte, y es que al parecer este estreno en Dresden fue todo un acontecimiento dentro del mundo operístico, así que la representación del primer día se retransmitió por televisión. Y ustedes y yo podemos disfrutarla. Fue idéntico a lo que yo vi, mismo escenario, mismos artistas y misma obra. Les he seleccionado la parte que más me impresionó. Después de La donna e mobile, canto del duque de Mantua a la volubilidad del carácter femenino, nuestro protagonista es pillado in fraganti por Gilda, la bella y protegida hija de Rigoletto, rendido ante Maddalena. Nada que objetar salvo que la pobre Gilda había sucumbido completamente a los encantos del duque, que se hizo pasar por estudiante para conquistarla a escondidas de su padre. Gilda sabe que el duque no es un buen hombre y que sólo puede hacerle daño, pero pese a eso no puede dejar de amarle, y más aún cuando el duque responde cantando el Bella figlia dell'amore, que aquí les dejo. He ahí la desesperación de la pobre Gilda, en un majestuoso cuarteto con el duque de Mantua, Maddalena y Rigoletto, el desdichado padre que canta amargamente cómo él había previsto todo lo que está pasando. Atentos a Gilda a partir del minuto 2.25, es de los pasajes más conocidos, espectaculares y, por cierto, difíciles.



Si les ha gustado, tienen algunos vídeos más aquí.

Saludo final

sábado, 11 de octubre de 2008

Zu Hause (noch einmal)

Fue la mejor vuelta a Alemania que he tenido durante mi estancia en estas tierras. Todo salió a la perfección, empezando por el horario de los viajes, con ese vuelo a Munich de Iberia que sale de Madrid a las 12.30 de la mañana, permitiéndome salir de Sevilla a las 10.35 y no a las 6.30 ó 7.30 de la mañana. Lástima que, por los motivos que sean, Iberia elimine ese vuelo.

Poco tiempo en Barajas, prácticamente el justo para comprar algún producto típico que estuviera bien de precio en las tiendas del aeropuerto. Poco tiempo también de espera en Munich. Mi maleta salió de las primeras y me dio tiempo, por apenas treinta segundos, de pillar el tren de las 15.23, lo que al final se tradujo en una llegada a Bayreuth una hora antes de lo previsto. El viaje desde Sevilla se había reducido a algo menos de ocho horas, frente a las catorce tras las vacaciones navideñas. Y contento y feliz, pese a volver y pese a que el otoño se acercaba.

Algunas de mis compras

Pero no sólo fue eso, no, sino que me dio tiempo de ir a hacer algunas compras, básicamente productos frescos. Y allí llegó la sorpresa, porque en el Lidl que está al lado de mi casa, justo al día siguiente, empezaba la semana española. No es que no se puedan encontrar productos de nuestro país en Alemania, pero una semana española propiamente dicha siempre llama la atención. Y justo cuando yo llegué y apenas quedaban treinta minutos para el cierre, emperazon a poner las estanterías con los productos típicos de nuestra tierra. Era un guiño que me daba Alemania nada más regresar y claro, había que aprovechar. La nueva temporada, sin duda, aparecía ante mí con un inicio prometedor.

sábado, 4 de octubre de 2008

Autumn

¿Una estación triste? Pues yo voy a llevar la contraria. Melancólica a lo más, y eso no significa tristeza. En dos ocasiones he leído esta semana comentarios sobre este periodo del año. Y están en lo cierto, los europeos del sur no descubrimos el otoño hasta que no vivimos en otras latutides más frescas.

Pero el otoño es el inicio, es un nuevo año que realmente comienza ahora. Y qué quieren que les diga, para mí este está siendo agradable. ¿O es que hay sensaciones comparables a escuchar llover y sentir el frío de fuera y el caer de las hojas mientras tú estás en tu casa, tranquilo, empezando a poner la calefacción y leyendo un simple libro o escuchando una simple canción? Siempre que no se tenga que salir, me dirá alguno de ustedes, y seguramente tendrá razón. Pero para eso existe el equipamiento adecuado...

La cuestión es que la vuelta a Baviera tras mis periplos de fin de verano no ha sido como en teoría se esperaba. No, ni el embarque en Barajas, ni la búsqueda del tren en Munich, ni el interminable viaje en tren hasta Bayreuth han sido motivos de tristeza. Para nada. Ni la vuelta a mi casa y a mi trabajo. Res de res. Más bien ha sido todo lo contrario. A saber por qué... bueno yo sí que lo sé, y realmente es una razón que en el fondo no me termina de convencer. O quizás sea el conjunto de varias, eso no lo tengo aún tan claro. En definitiva, que el otoño llegó, y aquí estamos en la fría y oscura Alemania otoñal que tanto mencioné antes de volver. Buena reentrada. Y para celebrarlo, mientras saco la bufanda del armario, esta noche les dejo una canción de Paolo Nutini (aquí versión en directo) que expresa perfectamente el significado de esta estación. A seguir leyéndose...


viernes, 5 de septiembre de 2008

Hard September

Durísimo, sin parar. La dura vida del investigador en el extranjero exige sacrificios como, por ejemplo, estar fuera de casa (i.e. Alemania) durante las próximas tres semanas. Así que hasta fin de mes se hace difícil que me vuelva a pasar por aquí. Estaré entre el sur de España y el norte de Alemania, con subida al Teide incluida.


Curioso, mi vuelta en agosto fue un anticipo de mi real vuelta a la normalidad, que será el 1 de Octubre. Buen mes para todos ustedes.

martes, 2 de septiembre de 2008

Lohnsteuerklasse VI

Todo es susceptible de empeorar, es uno de mis lemas de siempre. El final de Agosto, desde el punto de vista fiscal, no es tradicionalmente un buen mes para quien esto escribe. Hace un año descubrí que el premio por haber elegido Alemania para trabajar consistía en que Angela Merkel y otros socialistas varios se quedaban el 44 % de mi sueldo, y eso sin contar el IVA al 19 % y el impuesto de gasolinas y gasóleos, entre otros. Ya hablé de eso en su momento y adopté la resignación como la mejor solución. Qué remedio...

Pero no, y es que visto en perspectiva en aquellos momentos me podía sentir afortunado. El viernes pasado recibí el primer sueldo de mi nueva Universidad. Todo normal hasta ahí, salvo que sólo ponía Bezuege como justificación del ingreso y no aparecía para nada el nombre del pagador. Aquello no podía ser cierto, pero lo fue. Esta vez, la diferencia entre bruto y neto era nada más y nada menos del 60 %. Como lo leen. Esta gracia germánica implicaba, de confirmarse, que prácticamente no podría asumir la suma de todos mis gastos españoles y alemanes y, como consecuencia, tendría que dejar mi trabajo en Alemania e intentar volver a España, lo que significaría de facto que mi carrera científica había llegado a su fin. Así de crudo pero así de real. De repente todo se acababa. El hundimiento. Y lo más duro, no por mi culpa ni elegido por mí. Sólo quedaba la posibilidad de intentar conseguir algún contrato español para investigadores en el extranjero de tal manera que pagara mis cosas en España. Y si no, a volver tocaba. Al menos así me ahorraba el dinero del alquiler aquí en Alemania y, por muy bajo que fuera lo que encontrara en nuestro país, sería similar a lo actual. Para estar mal, lo estoy en España, donde al menos la gente no habla raro.

Tras el shock y posterior intento de autocontrol, intenté buscar una explicación medianamente lógica al asunto. Y la descubrí. Pero el susto no me lo quita nadie. Resulta que me han cambiado de categoría fiscal, ahora pertenezco a la Lohnsteuerklasse VI (el 6 viene de 60%, supongo). Y, tras perderme entre páginas y páginas escritas en alemán, me enteré que se pertenece a tal clase, entre otros motivos, si aún no has entregado la Lohnsteuerkarte de las narices a tu nueva empresa. Sí, esa cartulina donde aparecen tus datos fiscales y con la que ya viví tantas aventuras. El procedimiento estándar es que tu empresa anterior te la envía a casa en un periodo de unos dos meses desde que finaliza tu contrato. Y, entre tanto, para curarse en salud, el Gobierno se queda con el 60% de lo que honradamente ganas. No es el mayor atraco a mano armada que existe en Alemania, del que hablaré cuando esté ya fuera de este país, pero se le aproxima. Ya cuando entregues la cartulina de impuestos y demuestres a la clase fiscal a la que perteneces, te lo arreglarán todo, o no, o tardará un tiempo, o a saber. O a esperar al año que viene a hacer la declaración de Hacienda. Mientras tanto tú sigues pagando, por si las moscas. Eso de informatizar los datos fiscales y que no estén en una simple cartulina que es propensa a perderse es una idea que aún no ha llegado a estas latitudes. Tanto para unas cosas y tan poco para otras, vaya país...

Y menos mal que sé algo de Alemán y me pude enterar por mí mismo, porque si no el desconcierto hubiera sido aún mayor. Porque no estoy en mi país, que si no, aunque no valiera para nada dada la gran situación de indefensión del ciudadano común ante las administraciones, la denuncia al gobierno por el mero hecho del derecho al pataleo no se la quitaba nadie. Por robo. Porque si tienen un sistema tan cutre y tan ineficiente de control fiscal no es mi culpa, pero sin embargo sí soy yo el que paga. Como decía antes, vaya país...

miércoles, 20 de agosto de 2008

Cómo distinguir a los orientales

Las conversaciones durante la comida o el posterior café con los japos no tienen precio. Hoy, hace un rato, vaya, tras ver a un grupo de orientales en la Universidad, probablemente estudiantes de un curso de verano, le he preguntado a uno de los japos que si eran chinos o japoneses. Él me ha dicho que a veces no los puede distinguir, en especial a las mujeres, pero que aquí en Europa, y en concreto en los comedores de las Universidades, se puede usar un criterio de identificación bastante útil:

Si es una persona que come sola, es de Japón; Si forman un grupo de 2 ó 3 personas son coreanos y si el grupo es mayor de 5, chinos.

La razón no la sé, supongo que por el grado de interacción social o bien por el número de habitantes de cada país o por la proporción de ellos que emigra a Europa. A saber...

lunes, 18 de agosto de 2008

Los bávaros y sus cosas (II): Vereidigung

Yo ya daba por sentado que con el certificado de buen ciudadano sería suficiente. Iluso yo. La semana pasada tuve que jurar mi cargo. Tal y como suena. Me citaron una mañana en el despacho de algún señor importante de la Unviersidad, y supongo que notario al mismo tiempo, para que firmara algunos documentos y para que levantara mi mano derecha y dijera en alemán, de acuerdo con el artículo 187 de la Constitución de Baviera:

Juro que cumpliré concienzudamente mis obligaciones profesionales y que me mantendré fiel a las leyes básicas de la República Federal de Alemania.

Juro fidelidad a la Constitución del Estado libre de Baviera, para lo cual Dios me ayuda. (si bien la segunda partede la frase era opcional).

Lo que no sé si ahora me he convertido en un alemancito más.

jueves, 14 de agosto de 2008

Los bávaros y sus cosas (I): El Führungszeugnis

Hace unas dos semanas dejé de pertenecer a la Universidad de Jena y empecé a ser miembro oficial de la de Bayreuth. De entre los aproximadamente 30 documentos que tuve que rellenar o que firmar para que me hicieran el nuevo contrato, el más interesante, sin duda alguna, fue el Amtliches Führungszeugnis. Sí, más allá del certificado médico que tuve que pagar de mi propio bolsillo para demostrarles a los de la Universidad que soy un chico sano. ¿Que qué porras es el Führungszeugnis? Pues viene a ser algo así como un certificado de buen ciudadano.

Las primeras preguntas que me hice al respecto fueron sobre los criterios que seguían los bávaros para decidir si era buena o mala persona. Y no sé por qué, pero se me vino a la cabeza el tema de la basura, cuestión sobre la que aún les tengo que hablar, pero no hoy. Sí, a ver, si echaba el vidrio verde en el contenedor de vidrio verde y no en el de vidrio marrón, si usaba bolsas biodegradables para la basura orgánica, si hacía todas estas cosas a las horas estipuladas para tal efecto... Esos son buenos criterios, ¿no creen ustedes? Iba a poner ahora que tampoco creía que las autoridades alemanas supieran muchas cosas sobre mí, pero me han venido a la cabeza ciertos episodios recientes y me he acordado que sí, que aquí estos saben hasta lo que cené anoche.

Pero la respuesta llegó el día que fui a pedirlo al ayuntamiento, y era como yo lo pensaba. El criterio para decidir si eres o no un buen ciudadano es que pagues los 13 euros que cuesta la gracia, así de simple. Son listos estos bávaros. Y así fue como me convertí en un ciudadano ejemplar.

miércoles, 13 de agosto de 2008

A comer

Hoy pensaba escribir sobre otra cosa, pero lo dejaré para más tarde porque la actualidad manda. Cada país tiene sus delicatessens, y no sólo de sushi vive el hombre...



Bienvenidos a Alemania, disfruten del menú del día. Por cierto, Augustiner, la mejor Weißbier o cerveza de trigo de Baviera.

domingo, 10 de agosto de 2008

La ida

Mi jefe y sus cosas. El mismo día 11 por la mañana me tuve que pasar por el instituto a terminar unos asuntillos que podrían haberse postergado sin ningún problema unas semanas después. Así que llegué temprano, cumplí con mi obligación y hala, a casita a las 12 de la mañana. La noche anterior, para variar, estuve por ahí, no recuerdo ahora si en el Glashaus con un amigo alemán o con los compis de trabajo en algún sitio céntrico. Lo que sí recuerdo es que al llegar a casa, algo tarde, aún no había preparado la maleta. Y no sólo eso, sino que no me llegaba a meter la idea en la cabeza de que en pocas horas estaría de vacaciones. No lo sentía así. La maleta... bueno, eran poco más de dos semanas, y además en verano, así que tampoco tenía que caldearme mucho la cabeza. Aún así, y a estas alturas de la historia, preparar el equipaje sigue siendo una de las tareas más ingratas, tediosas y causantes de agobio que existen.

Taxi para la estación de Bayreuth y tren para el aeropuerto de Munich. Pequeña reflexión una vez llegado, facturado y esperando a la salida del vuelo, ¿por qué es todo tan caro en los aeropuertos de España? Para empezar el aparcamiento. ¿Saben ustedes que en el aeropuerto de Frankfurt, al menos en la terminal 2, hay un aparcamiento en superficie donde los primeros diez minutos son gratis? Así se puede, sin ningún problema, cargar y descargar gente y equipajes sin entorpecer el tráfico. Y estamos hablando de uno de los aeropuertos más importantes no sólo de Europa, sino del mundo. ¿Saben ustedes también que en pleno aeropuerto de Munich hay un Edeka, que es el equivalente alemán al Mercadona? Y con precios normales de supermercado, señores. Y en Frankfurt se puede comer uno un bocadillo y un refresco sin arruinarse. Es llegar a España y empezarte a clavar por todo...

El avión con destino Madrid salía poco antes de las 8 de la tarde. Suelo pillar esa combinación ya por defecto, ya que el tiempo de espera en Barajas es de apenas una hora, suele ser la más barata y es la más cómoda, porque puedo levantarme con tranquilidad y salir de Bayreuth a las 3 de la tarde, pese a que llegue a Sevilla pasada la medianoche. Pero al ser la última conexión del día hay sus riesgos, y es que te puedes quedar en el punto intermedio si hay retrasos importantes. Ya me pasó una vez, también volviendo de Munich, cuando Iberia también operaba vía Barcelona. Fue curioso, porque ese viaje iba acompañado. Ambos volvíamos a Sevilla, pero mi compañera de viaje lo hacía vía Madrid y servidor, vía El Prat. Intentamos volver los dos en el mismo pero ambos aviones estaban llenos. Los dos aviones salieron con retraso, pero ella llegó a Sevilla esa misma noche y yo llegué a la mañana siguiente, tras pasar la noche en un hotel de la ciudad condal. A ella creo que le pasó lo que esta vez me iba a tocar a mí.

Ocho de la tarde, ya dentro del avión y esperando el despegue cuando, de repente empezó a llover. Y no una lluvia ligera, no, sino una tormenta veraniega alemana en toda regla que obligó incluso a cerrar al tráfico el aeropuerto de Munich durante una hora, tiempo en el que permanecimos dentro del avión. Y ahí estaba el problema, que yo apenas tenía una hora para hacer el intercambio en Barajas. A las 9, por fin, pudimos despegar. "¿Me dará tiempo? ¿No me dará? ¿Me pondrán un coche para que me lleve direcamente de un avión a otro, como hicieron los de Lufthansa en Munich en Mayo, para que al menos yo duerma en casa esta noche aunque mi maleta me llege mañana?" me iba preguntando. Y llegó una de las azafatas a preguntarme si quería algo de comer.

- No, gracias, pero me gustaría hacerle una pregunta.
- Tiene usted un enlace, ¿verdad?
- Sí, y puede que lo pille, porque voy justo.
- ¿Adónde vuela usted?
- A Sevilla.
En ese momento la agradable chica me empezó a mirar de forma diferente y su cara empezó a mostrar una sonrisa más encantadora aún.
- Pues está usted de suerte, porque nosotros también. Es decir, somos la tripulación de ese vuelo. No sé si será este avión o será otro, pero sin nosotros no se van, así que no se preocupe.

Vaya, interesante manera de empezar unos días de descanso, ¿no creen? Y así fue. Pese a que el avión era otro y tuve que andar en Barajas unos diez minutos desde la zona de columnas rojas (puertas H) hasta las de columnas azules (puertas K, la máxima distancia posible en la terminal 4 de vuelos nacionales y europeos), cuando llegué a la puerta de embarque del nuevo vuelo aún no estaba abierta. Y así es como, con un pelín de retraso, pude llegar a Sevilla esa misma noche. No hubiera pasado nada anormal, me hubieran dado vuelo para el día siguiente y me hubieran pagado un hotel, pero mejor poder dormir en casa. Y para celebrarlo, ya al bajar del avión en Sevilla, regalé el pretzel que me quedaba, de los tres que compré en Munich, a la simpática azafata que me atendió. "Para celebrar que todos veníamos a Sevilla"

miércoles, 6 de agosto de 2008

Los horarios alemanes (II)

Es algo que no llegaré nunca a comprender, ni a acostumbrarme. Esto de que los supermercados cierren a las 8 de la tarde, y gracias, es una costumbre alemana que no me va. Claro que, como ya les comentaba hace algo de tiempo, algunas tiendas abren a las 6.30 de la mañana, aunque ya pueden imaginarse la utilidad que esto tiene para mí, que me suelo definir como un late Spanish. Como se despisten un poco más a este paso voy a tener que hacer la compra justo antes de acostarme.

Como de costumbre me pierdo en el primer párrafo... a ver, a lo que iba, que mañana me vuelven a cortar el agua en casa. Poco después de mi última mudanza empezaron a hacer unas obras de canalización justo debajo de mi edificio, y casi medio año después siguen ahí dale que te pego, empezando a hacer ruido a unas horas anticonstitucionales. En fin, uno se levanta, cierra la ventana, con este gran invento que es el cierre casi hermético alemán, y vuelve a la cama. Lo que pasa es que mañana vuelve a tocar revisión de tuberías, o lo que sea. Ese no es el problema, obviamente, el problema es que me vuelven a cortar el agua de 7.30 a 11 de la mañana. Cuando me pasó esto en el mes de junio no fue más inconveniente, porque precisamente ese día tenía una sesión de microscopio a las 8 de la mañana y aproveché y madrugué. Pero mañana... ¿a qué hora se levantan los alemanes? Porque si cortan el agua a las 7.30 es lógico pensar que a esa hora la mayoría ya está fuera de casa, se ha duchado y/o arreglado y no necesita más agua. Con lo sano que es cortar el agua de 9 a 12, una hora decentísima...

Esta fue la pregunta que le hice a G anoche, que cuál era la hora normal para levantarse aquí en Alemania. Ella me dijo que entre 6.30 y 7, creo recordar, pero que en su caso era a las 6 para encender el calentador de agua, volver a la cama y poder ducharse a las 7 con agua caliente. Entonces sí cuadra el horario del corte de agua, aunque los no alemanes nos tengamos que aguantar. ¿Y en España? ¿Cuál es la hora normal para levantarse? Yo creo que una hora más tarde, ¿no les parece? Es decir, entre 7.30 y 8. El punto de referencia es la hora a la que los niños entran al colegio, y en el caso de Sevilla esto suele ser a las 9 de la mañana. Si al final todo encaja.

Pero no sólo tengo el problema del agua mañana, sino que ya han cubierto el gran agujero en lo que antes era un solar abandonado, junto al lago, por debajo del cual ahora pasa una gran tubería. Y como parece que quieren darle algún uso jardinístico, lo han hecho con tierra y con abono natural, así que imaginen ustedes el aroma que ronda mi edificio estos días. Suerte que hasta ayer nos movimos entre los 21º de máxima y los 14 de mínima, pero hoy tenemos algo más de calorcito.

En definitiva, que mañana tengo dos opciones, o levantarme a las 7 ó levantarme a las 11. Total, el jefe ha salido para un congreso y estará fuera hasta finales de la semana que viene, y a mí no me importa quedarme trabajando por la tarde-noche en caso de necesidad. Yo creo que lo tengo claro...

Por cierto, ya he pillado de nuevo el ritmo alemán. Esto no puede ser, de cinco días que llevo aquí he salido 3 noches. Y eso que el sábado me quedé en casa y no fui al famoso Sommernachtfest que se celebraba en el Eremitage. ¿Y eso es un problema? me preguntaba G anoche. No, en absoluto, le respondí yo, pero mi idea era descansar un poco de las vacaciones, en las que no he parado, y así no hay manera...

viernes, 1 de agosto de 2008

La soledad del que regresa

Es una sensación rara e intensa. Es otra cosa, no es únicamente sentirse solo. Algo más debe ser para que lo diga quien estas líneas escribe, alguien especialmente propenso a sentirse así. Ya, alguno y alguna que yo me conozco dirá que esta historia no cuela, pero ese es otro tema.

Entrada en Alemania por el Aeropuerto de Munich

Casi once horas de viaje dan para mucho, en especial para pensar, sobre todo si viajas solo y de vuelta a otro país, donde vives. Miras a la gente, parejas que viajan juntos, grupos de amigos, encuentros y despedidas en los andenes del tren, mientras que tú... a ti se te ha acabado el tiempo, y pese a haber pasado algo más de dos semanas maravillosas y pese a haber recibido bastante afecto, tú, que pasas o que intentas interiormente ser el hombre de hielo apenas puedes agachar la cabeza y preguntarte por qué te sientes así de desvalido en vez de sentirte alegre por lo bueno que ha pasado. Condición humana, me dirán muchos de ustedes. O condición de cada uno. Empiezas a pensar mientras viajas en algún tren algo cutre y oscuro camino de tu casa, de noche y con pocos acompañantes en el vagón y terminas siempre con la misma pregunta retórica. Sí, esa, la de que qué porras estás haciendo con tu vida. De repente todo se repite. Es la misma situación que justo hace un año, también 31 de Julio. Vuelta a las andadas. Un año ya, qué barbaridad. No me lo creo. No ha pasado tanto tiempo.

No estaba previsto, y aunque no ha sido tan dramático como tras las navidades, no esperaba esta reacción. No, no, si todo iba perfecto... pero nada. Nada que hacer al despedirme en el aeropuerto de Sevilla y, sobre todo, justo antes de embarcar en Barajas ya destino Munich. Volvió ese famoso nudo en la garganta que aparece de vez en cuando, también mientras cruzaba Baviera en un cutretren regional. Y eso que ahora es verano y hay aún bastante luz. Y aquí paras, porque empiezas a llegar serias contradicciones sobre ti, sobre lo que quieres y sobre lo que supuestamente piensas.

Pues eso, que de vuelta en casa. ¿En casa? La eterna pregunta de estos años. Por lo menos ya es viernes y tengo aún muchas cosas que contar...

viernes, 25 de julio de 2008

Disconnected

Somewhere on the border...

viernes, 11 de julio de 2008

Vacaciones

Hoy es el día, hoy pillaré el último avión desde Munich con destino Sevilla y parada en Madrid. Algo más de dos semanas pasaré en España, hasta fin de mes, primero en la capital andaluza, espero que por poco tiempo, y luego a saber, aparte de Cádiz en su globalidad y Chiclana en particular, visitas inexcusables.

No sé si serán merecidas o no, pero hacen falta. Y así quiero que sean, como en el vídeo que les añado debajo, I'm yours, de Jason Mraz, uno de mis cantantes preferidos. La canción es genial y, sin que sirva de precedente, el vídeo está bastante bien hecho. Tranquilidad, nada de agobios, olvidarse del tiempo, disfrutar de y con los amigos, naturaleza, paisajes idílicos, el ruido del mar, dejar despeinarse por el viento, conducir sin rumbo determinado y salir a la aventura, caminar por la orilla del mar... lo mejor que puede pasar.



Así que hasta nuevo aviso, disfruten ustedes también de unos días de desconexión.

martes, 8 de julio de 2008

La disensión y el piropo lingüístico

De bien nacido es ser agradecido. ¿Representa esta frase la forma de ser española? ¿Es válida para Hispanoamérica y, en general, los países latinos? Yo creo que sí. "Los alemanes están que alucinan contigo, por el esfuerzo para ponernos de acuerdo en el día y la invitación para cenar en tu casa" me decía María José. "Pues para mí es lo más normal del mundo, nos trataron muy bien en Dresden el finde pasado (artículos pendientes), son personas agradables y qué más que cenar todos juntos en casa. No entiendo a estos alemanes, o se pasan o no llegan" le respondí yo. Pendiente queda algún que otro artículo sobre la forma de ser de los alemanes.

Dicho y hecho. Este domingo pasado por la noche, cena española en mi casa. Lo típico, no les voy a contar el menú ahora, imagínenselo o vean la foto adjunta. Dominikus disentía de mí. No comprendía cómo podía yo decir que Bayreuth es infinitamente mejor que Jena, donde él también ha vivido, un año y medio. "La ciudad es más grande, hay muchos más estudiantes y sitios y muchas más posibilidades" argumentaba el germano. "Puede ser, pero a Bayreuth eso no le falta, vale hay menos gente pero hay también muchos sitios, y como ciudad, con su zona central monumental no tiene comparación, tío. Si quieres estar solo, lo estás; si quieres salir con gente, es fácil salir y encontrarla" contraargumentaba yo. Vale, cada uno cuenta la historia según le va. Yo tengo esa posibilidad, porque o están las españolas o está la gente de mi instituto. Si te apetece hacer algo siempre encuentras a gente. Esa es una de las cosas positivas de mi trabajo, mucha gente joven junta, y la inmensa mayoría no son de aquí.

Cena de Domingo en casa. Rosa, María José, servidor, Jan y Dominikus. Al fondo se puede distinguir un salmorejo y la correspondiente tortilla

"Vale, puede que sea por el trabajo, y es que es a eso a lo que he venido aquí a Alemania, a aprender cosas y a trabajar. Si no, me hubiera quedado en España y no estaría aquí. ¿Cuánto representa eso, el 60%, el 75%? Y en Jena estaba frustrado en ese sentido mientras que aquí, aunque no es el culmen de la perfección, las cosas funcionan y hay medios. Si hay frustración es por mí y por mi forma de ser, no por algo externo. No hay comparación, será todo lo subjetivo que quieras, pero de hecho lo único que echo realmente de menos es toda la gente que conocí allí" No sé si logré convencerle...

Lo que sí me hizo fue lanzar un piropo al final de la conversación. "Eres conciso, usas palabras sencillas pero muy adecuadas. Vale, cometes fallos, es normal porque no es tu idioma, pero logras expresar casi todo lo que quieres, y además se te entiende, que es lo importante" Se refería a mi alemán. Él habla un poco de español, pero ya contaré su historia...

Me gusta recibir en casa, cocinar para los demás y después disfrutar de agradables conversaciones y de afecto, en cierta medida. Genial domingo...

domingo, 6 de julio de 2008

Munich (II)

Prácticamente era un alegal, recuerden ustedes, así que ese día convencí al resto de la armada española para darnos un paseo por la capital bávara. Primero me pasaría por el consulado para solicitar el nuevo pasaporte, y luego podríamos disfrutar de Munich. Calor, mucho calor, y sol, situación que nos acompañó durante esa segunda mitad del mes de Mayo...

No era la primera vez, porque ya me lo estaba empezando a plantear. Las ciudades alemanas, o al menos las bávaras, son extrañas. Sus accesos, la forma de llegar al centro y es que, salvo su parte histórica, son pueblos grandes. Hagan la prueba si tienen oportunidad. No, aquello no era una de las ciudades más importantes de Europa, y eso que el Consulado de España está en una posición relativamente céntrica. Lo mismo pasa en Nuremberg. Otra de las curiosidades bávaras.


Nuestro Consulado en Munich

Una vez terminados los trámites burocráticos, anormalmente sencillos y rápidos, el plan del día era conocer Nymphenburg, unos palacios y jardines construidos en los siglos XVII y XVIII en la parte oeste de la ciudad, donde pasaban el verano los reyes de Baviera. Están bien para pasar una mañana o una tarde soleada.


Edificio principal de Nymphenburg


Salvo por la sala de entrada al edificio principal, la Gartensaal, dominada por unos magníficos frescos de Zimmermann, y quizás por la Schönheitengalerie, sala en la que se exponen 24 retratos de las mujeres amadas por el rey Luis I, quizás no merezca mucho la pena entrar. Eso sí, los jardines, con unas 200 hectáreas de extensión, son espectaculares. Y estos sí que son bonitos, de estilo francés, con construcciones geométricas, vasijas, estatuas y canales. Así da gusto. Dentro de los jardines hay también una serie de edificios que se pueden ver, como el Amalienburg o pabellón de caza, y el Badenburg o pabellón del baño.


Los jardines

De ahí, una vez terminada la mañana tras el agradable paseo por los jardines, fuimos de nuevo al centro. Comimos en uno de los restaurantes más famosos, de estos que llevan incorporada la cervecería: el Agustiner, en plena Neuhausestraße. Y con ambiente, con ruido de fondo, con gente, algo que se nos hacía muy raro. Estos dicen que son la fábrica de cerveza más antigua de Munich. Por cierto, para mí la mejor Weißbier que he probado. No me suelen gustar tanto este tipo de cervezas, hechas a partir de trigo y sin filtrar, pero esta es especialmente destacable.


Típica comida alemana

Ese día todo Munich había salido a la calle. Jamás en toda mi estancia en Alemania había visto tanta gente junta. Era sábado, esa era la cuestión, y las tiendas estaban abiertas. "Gracias a dios no vivimos aquí", nos decíamos mútuamente María José y yo, "porque si no nuestra tarjeta de crédito no iba a sobrevivir". Se nota que la capital de Baviera es una de las ciudades más caras de Alemania. Por notarse, hasta en los músicos callejeros. Hasta para eso hay que tener glamour en Munich, y vestirse para la ocasión, ya sea por el cuarteto de cuerda en la Theatinerstraße o por el piano de cola en plena Kaufingerstraße. Inenarrable. Y tocaban bien, vaya. Menuda gozada poder disfrutar de eso en plena calle.

Adivinen dónde estamos

Instituto Cervantes

Música callejera

Visitas a la Marienplatz, con coros y músicas incluidos, subida hacia el norte para ver la Residenz, el Hofgarten y el Englischer Garten, bajada de nuevo, con parada en una de las tiendas más famosas, Dallmayr, donde me agencié una botella de limoncello, y vuelta para casa, pasando por el famoso nuevo estadio del Allianz Arena. Me tocó ser el conductor en ese viaje de regreso a Bayreuth.

sábado, 5 de julio de 2008

La cuestión no es estar constantemente dando vueltas en círculo en el fondo de un pozo, no, la cuestión es que si uno se desvía de ese camino le empiezan a venir golpes por todos los lados...

jueves, 3 de julio de 2008

Hofgarten


Hofgarten, Bayreuth, después de la tormenta

miércoles, 2 de julio de 2008

Saladbar y recuerdos extraños desdibujados

Todo es cíclico, todo se parece repetir, con la puntualización de que cada vez somos más mayores. El verano ha llegado. "No puede ser, que ya estamos a 1 de Julio" me decía ayer. En otras épocas no muy lejanas esto era sinónimo de plenas vacaciones. Sí, por estas fechas ya uno podía irse a la playa. El tiempo vuela. Hace casi un año que empezó la aventura alemana, tan cerca y tan lejos a la vez. Fue ayer sí, pero también parece haber sido hace una eternidad.

Lo que me gusta de la Mensa de la Universidad aquí en Bayreuth es el Saladbar. Autoservicio, te echas lo que quieras y luego te lo cobran al peso. Y me ha venido hoy, hace apenas unos minutos, el recuerdo de California. En aquella Universidad la comida no era gran cosa, y algo en lo que coincidíamos Isabel y yo era en la mejor elección: el bar de ensaladas. El problema es que estaba en el edificio central y teníamos que dar un paseo de unos 15 minutos para llegar a él. Daba igual, teníamos y tenemos el concepto español de la comida, es decir, en eso hay que invertir todo el tiempo necesario, y disfrutar.

Algo así era lo que podías prepararte. Allí conocimos a Shana

Nos han puesto una cafetería de más categoría en la Mensa. No es que el café de la cafetería normal no sea aceptable, sino que este es mejor. Más caro, sí, pero una delicia. "Tenemos que venir más veces para que no lo terminen cerrando" le comentaba ayer a Davide. De nuevo nostalgia, o recuerdos. Después de tomarnos las ensaladas tocaba café. Un cappuccino tamaño americano, de calidad adecuada y con una espuma por arriba deliciosa, y más aún cuando yo le añadía cacao en polvo. Luego nos lo tomábamos bajo el sol, junto al lago, muy cerca de la orilla del Océano Pacífico...

Y aquí era donde nos tomábamos el café. Siempre que nos tocaba ensalada, claro.

En cierta medida también es así aquí ahora. Un café bueno, pequeño, y el sol. El campus, la plaza central de la universidad donde los estudiantes se sientan bajo el astro rey. Con un café, con un helado o simplemente a pasar un rato con los amigos y compañeros. Y si no, pues el puesto de cerveza correspondiente, como el que acaban de poner hoy y que antes estaba junto al Audimax, edificio grande de actos donde han venido disfrutando del fútbol en las pasadas semanas.

La vista desde el despacho de mi jefe te permitía tener la inspiración adecuada para meditar sobre los hamiltonianos y otras cosas variadas... Así cualquiera

Pero todo eso es distinto a mi Universidad en Sevilla. Cuando estás fuera tienes otros ritmos de vida, aquí en Alemania la gente vive con otros tiempos. No sé, será percepción personal y completamente subjetiva. No hay agobios, todo discurre tranquilamente. Pero a fin de cuentas todo es lo mismo, ¿o no? Ich weiß es nicht...

lunes, 30 de junio de 2008

¡Campeones!

¿Y qué les voy a contar yo hoy? Quedamos todos los españoles que pudimos en el bar donde vimos la semifinal, unas doce personas llegamos a reunirnos, allí rodeados de alemanes por todas las partes menos por una, que fue el gol de Torres.

- Para ti, con esa cara así sin barba se me ocurre una cosa muy divertida. - Hacéme lo que querás, le dije. - No me has debido decir eso, respondió ella. He ahí el resultado

Esta vez no se nos podía ir, y no se nos fue. Tres minutos de descuento, una seguridad impresionante en defensa y un campeonato de Europa para la saca. Ya tocaba. Y aún quedaba la celebración, en tierra supuestamente enemiga que no lo fue para nada. ¡Grandes los alemanes, grandísimos!

Parte de la sección femenina ataviada para la ocasión

Fuimos a celebrarlo al sitio de celebraciones tradicional de Bayreuth, donde ya estuvimos el jueves pasado: en la puerta del Rotmain Center. Y sopresa, para nada íbamos a estar solos. Los alemanes tenían más ganas de fiesta que nosotros, y además tenían que aprovechar el escenario que habían preparado.

No dejes que un mal resultado te estropee una buena celebración

Y esta vez yo era el español achuchable, algo que no podía evitar. Todos querían saltar conmigo, abrazarse conmigo, felicitarme, decirme que España se lo merecía y que había jugado muy bien, y hacerse fotos. Conmigo y con el resto de los españoles, pero como podréis imaginar por las fotos, a mí se me notaba más de dónde era. Muy deportivos, sí señor, y bastante cercanos. Pero no sólo eso. Han caído dos entrevistas para la tele local, supongo, en alemán, por supuesto, y bastantes fotos de gente aparentemente profesional, por lo que mañana me veo en las noticias y en las portadas de los periódicos. Al menos en los locales. Así que no quedaba otra, que eso de recibir afecto así de repente de gente extraña y desconocida es de lo mejorcito que le puede pasar a uno. Disfrutemos por una vez, que ya vale...

Y todos tan amigos y tan contentos... :) ¡Viva Alemania también!

domingo, 29 de junio de 2008

Y hoy es el día

viernes, 27 de junio de 2008

Y ahora, a dar la campanada en territorio enemigo

¡Qué pasada anoche, señores! Supongo que como todos ustedes, salvo que yo un poco lejos de casa. Aún así apareció la armada española, aumentada después de nuestro encuentro el pasado domingo en el partido contra Italia. Inusitada tranquilidad, algo que podría llevar a una falsa confianza. Sí, hemos pasado de cuartos por una vez, hemos ganado a los italianos y a los rusos les metimos cuatro hace dos semanas. No había tal tensión, pero esto era algo que no me terminaba de gustar. Aún así, el paso del tiempo vino a confirmar esta sensación, el juego de España sólo transmitía seguridad, y una vez rota la defensa rusa todo discurrió naturalmente...


Y el resto, otra pasada también. Será verdad que el fútbol une a la gente. Allí estaba yo, rodeado de gente desconocida y fundiéndome en abrazos con los rusos, que no dudaron a unirse a la celebración pese al resultado. Gran detalle por su parte.


Ahora nos tendremos que reunir todos el domingo para que parezcamos más. A ruidosos no nos van a ganar estos alemanes...

domingo, 22 de junio de 2008

Munich

Quedamos en que Munich me producía un pequeño desconcierto al no saber clasificarla. Y llegamos a la conclusión que precisamente esa era una de las causas de su encanto. Bien, les voy a contar qué es lo que se puede ver si se dispone de un día, mejor si es de verano ya que al tener más horas de sol más se puede aprovechar. Aún así, yo calculo que para conocer bien la ciudad y algunas zonas interesantes de alrededor hacen falta 3 ó 4 días. Pero uno no siempre dispone de tanto tiempo y presupuesto...

1-Hauptbahnhof; 2-Karlstor; 3-St Michael; 4-Frauenkirche; 5-Marienplatz; 6-Viktualien Markt; 7- Deutsches Museum; 8-National Theater / Residenz; 9-Odeonsplatz; 10-Hofgarten; 11-Englischer Garten.


Hauptbahnhof

Lo primero es salir de la estación de tren y seguir todo de frente hasta encontrarse con la Karlstor, puerta del siglo XIV que indica la entrada al centro histórico de la ciudad. De ahí, también todo recto por la Neuhauserstraße y Kaufingerstraße se llega a la Marienplatz, pero no sin antes visitar la iglesia de San Miguel, renancentista, y la archiconocida Frauenkirche, cuyas dos torres constituyen inequívocamente el símbolo de Munich.


Karlstor


Torres de la Frauenkirche desde la Markplatz

Tres son los lugares de interés en la populosa y concurrida Marienplatz. El primero, el que más llama la atención, es el Neues Rathaus, de estilo neogótico. Se puede entrar y ver el patio interior, con alguna que otra terraza e inscripciones de naturaleza histórica sobre la segunda guerra mundial y las olimpiadas de 1972. Pero sin duda lo más esperado por todos los turistas es el carillón a determinadas horas en punto. Aparte de esto, destacar la Mariensäule, columna situada en la parte central de la plaza y la Fischbrunner o fuente del pescado.


Neues Rathaus, Marienplatz


Altes Rarhaus, Marienplazt

Casi enfrente del Neues Rathaus se encuentra la iglesia de San Pedro. Dicen que desde lo alto de su torre las vistas son espectaculares. De ahí se puede ir un poco hacia el sur, hasta el ViktualienMarkt, plaza especialmente llamativa con sus puestos de venta de alimentos en plena jornada comercial.


Peterskirche

En este momento, y tras la vuelta a la Marienplatzt hay dos opciones. La primera, y la que hice yo, fue seguir por el camino que se trae desde la estación del tren, calle Tal, en dirección a la Isartor y con destino final el Deutsches Museum, que cierra temprano. Gran museo de la Ciencia de Munich, a la orilla del río Isar, donde se puede encontrar desde la recreación de una mina, hasta aviones a tamaño real, pasando por secciones dedicadas a la Física, a la Química y a otras disciplinas. Interesante, aunque quizás me esperara más ese día.


Deutsches Museum

Desde aquí se puede volver al Marienplatz y seguir hacia arriba por la segunda opción que antes comenté, por la Residenstraße hasta la Max Joseph Platz, para mí uno de los rincones más bonitos de Munich, donde está el Nationaltheater, de estilo neoclásico y que consituye el principal teatro de ópera de la ciudad. Desde la plaza también se puede ver una de las fachadas de la Residenz, la conocida como Königsbau. Estoy seguro que merece entrar en la Residencia y en su museo, algo que hasta el día de hoy no he hecho. En este palacio, con orígenes que datan del siglo XV, han vivido los duques y reyes de Baviera, aunque fue en el XVI en el que se construyó el actual edificio. Tarea pendiente por visitar...


Nationaltheater


Jardín interior de la Residenz

La siguiente parada es la plaza más desconcertante de Munich, la Odeonsplatz y su Theatinerkirche, iglesia con fachada de color ocre, algo desmejorada en estos días. Estar en esta plaza me hace olvidar que estoy en Munich, y es que por un momento se podría decir que se ha cambiado de continente. En concreto a mí me recuerda a alguna que otra catedral de Hispanoamérica. Siguiendo hacia el norte se pasa por el Hofgarten, ordenado y cuidado jardín de la corte con la sede del gobierno bávaro al final.


Theatinerkirche, Odeonsplatz


Staatskanzlei, Hofgarten

Un pasadizo subterráneo nos lleva finalmente al Englischer Garten. Ganas tenía de visitarlo, tras haber leído sobre él. Inmenso pulmón verde de una ciudad en la que no faltan espacios de este tipo. Y allí que estaba la gente disfrutando de sol, casi en pleno centro de una de las capitales europeas más importantes. Este fue el colofón de la rareza, "y es que es inglés, ¿qué te esperabas?" me decía días más tarde María José. Un poco bastante caótico, desordenado, limpio, eso sí, pero muy distante de la idea que yo tenía. Una gran pradera. Dos puntos destacados, el monóptero y la Chinesischer Turm, con el correspondiente Biergarten.


Vista de la ciudad desde el Monóptero, Englischer Garten

Y con eso se puede completar el día. Yo volví andando a la estación de trenes donde me encontré con Pablo. Las 20.30 pasadas eran ya. Tras deambular por los alrededores de la estación encontramos un sitio que nos convenció para comer. Algo de tiempo nos costó. Y, finalmente, vuelta en el último tren destino Bayreuth, con parada en Nuremberg. Salí de mi casa a las 6.30 de la mañana tras haber dormido apenas dos horas y llegué casi a las 2 de la mañana. Lo que viene a ser un día aprovechado. Habrá más sobre Munich...