Capital bávara y tercera ciudad alemana en población. Dicen que es la ciudad más mediterránea de Alemania, en la que todos los alemanes desearían vivir. Tópico donde los haya, supongo. Pero esa afirmación no va muy desencaminada. Munich me desconcierta. O mejor dicho, me desconcertó la segunda vez que la visité, hace unas semanas. Esto también depende del ánimo con el que visitas una ciudad, por lo que es algo totamente subjetivo. No es ni una ciudad alemana ni italiana, y es ahí donde está el problema. Ese día Munich era una ciudad inclasificable, y eso no me terminaba ni de convencer ni de gustar, seguramente porque ya me he vuelto un poco alemán y esa indefinición no resultaba de mi agrado. Demasiado caótica para ser alemana pero demasido ordenada para ser italiana. Y seguimos con los tópicos. Dice Félix de Azúa en La invención de Caín, libro sobre ciudades que me estoy leyendo, que Munich está desaprovechada. Que tanta variedad de colores sólo puede ser disfrutada durante una pequeña parte del año, dadas las condiciones climáticas. No me convence aunque tenga algo de razón. Munich es una ciudad rara, y ya está. Quizás de ahí le venga su encanto. De todas formas mi opinión cambió sensiblemente en la tercera visita, de la que ha hablaré algún día. ¿Quiere usted pasar un día en la capital de Baviera? Pues, si es de verano y tiene luz hasta tarde, sólo tiene que seguir leyendo.
Todo empezó la noche de un sábado de mayo, tras la fiesta holandesa. En realidad empezó un poco antes. D, el chico italiano recién llegado recibía esa semana a su familia, y quería despedirse desde Munich, ciudad desde la que sus familiares partían hacia Italia. Pablo un buen amigo sevillano - londinense también estaba ese fin de semana por aquí, así que decidí matar dos pájaros de un tiro: estaba con D un rato en Munich y luego veía al informático londinense, el cual había decidido irse a visitar el famoso castillo Neuschwanstein, así que lo vería por la tarde-noche. Ese era el plan, que empezó a complicarse porque nada más llegar a casa esa noche de sábado, ya algo tarde, cometí el error de conectarme a internet sólo un momento. Y allí estaba conectado el perdido Frank, especialista en desaparecer y aparecer, y me llevé hablando con él bastante tiempo. Concertamos una visita a su actual residencia, Frankfurt, para un mes y medio después. Buenas agendas las de los dos... Por cierto, la visita se produjo el fin de semana pasado. Total, que esa noche apenas dormí dos horas, porque a las 7 había que estar en la estación de tren de Bayreuth para partir en la típica y conocida combinación de trenes regionales, que es la que se debe usar, con el famoso Bayern Ticket, si no te quieres arruinar con los trenes. Parada de 40 minutos en Nuremberg, con breve paseo, y llegada a Munich hacia las 11.30 de la mañana con todo un día por delante.
Como veo que me he desviado un poco y entrado en otros temas más allá de la simple descripción de la ciudad, pongo aquí punto y seguido. En breve, un día en Munich...
viernes, 20 de junio de 2008
Preludio sobre Munich
martes, 10 de junio de 2008
Fußbalfieber Euro 2008
No voy yo a ser menos que los alemanes, que están en una especie de locura colectiva futbolera...
- ¿A quién vas a apoyar esta noche? Me preguntó ayer uno de los italianos
- Pues a Holanda, no me queda más remedio.
- Nooooo, eso no puede ser
- Anda que no, vosotros sois más pero pequeños. Sin embargo Willem es un holandés de dos metros de alto, así que esto es lo que hay :p
Todos sabemos ya el desenlance...
PS: El holandés ha regalado hoy a cada italiano e italiana una flor naranja. Er tío...
viernes, 30 de mayo de 2008
Nürnberg: Dokumentationszentrum Reichsparteitagsgelände
Hace un par de sábados tocó volver a la capital francona. Esta vez, acompañado de la Armada española, que estaba interesada en ver este edificio, originalmente una especie de anfiteatro construido a mayor gloria de los nacional socialistas alemanes y hoy reconvertido en una especie de museo del horror y del terror.
No nos costó llegar, y es que con un coche todo es distinto. Bueno, y con un guía que tenga un cierto sentido de la orientación y que sepa cómo llegar a los sitios. Nada más entrar nos dieron una audioguía, que se podía escuchar en español.
Impresiona el sitio, sobre todo al principio, aunque luego empieza a cansar un poco. Es tremendo ver toda la maquinaria de propaganda y de terror nacional socialista, la purgas internas, la organización de los eventos, cómo cuidaban hasta el más mínimo detalle de imagen, la serie de organizaciones que se ocupaban de todo, en definitiva, la Historia de Alemania desde el final de la primera guerra mundial hasta el final de la segunda, la crisis de las instituciones y el camino de un país hacia el desastre. Me llamaron la atención dos cosas en especial. La primera era el método para determinar la pureza de una persona, a la que se identificaba con determinados símbolos dependiendo del número de antecedentes judíos, lo cual iba asociado a ser o no ciudadano. La segunda fue un mapa con todos los campos de concentración. Y, finalmente, salida al anfiteatro. Me faltó algo más de Goebbels, que apenas apareció en el museo.
Y dada la compañía, con un currícum enfocado en el derecho, la siguiente parada fue la famosa sala donde tuvieron lugar los Juicios de Nuremberg, tras la segunda guerra mundial. Todo un hito desde el punto de vista del Derecho, con la creación de una especie de Derecho internacional. Esta sala está cerca del centro de la ciudad, hacia el suroeste. Tuvimos que esperar un rato a la siguiente sesión, así que aprovechamos para comer algo y beber una cerveza.
Lederer, una de las mejores que he tomado aquí en Alemania, por cierto. Lástima, porque parece ser una cervecería pequeña y tradicional y por ahora no la he encontrado en ningún sitio. Habrá que ir allí exclusivamente.
Estuvimos en la sala del juicio unos 20 minutos, con documental en alemán con subtítulos en inglés incluido. Curioso eso de que, de repente, en pleno juicio, nadie sabía nada. Dicen que la sala original era algo más grande. Llamativo el sitio, sí.
Y tras la visita, paseíto por el centro de la ciudad, con lluvia fuerte incluida. La comida fue en un sitio de lo más tradicional de la ciudad, junto al río, el Heilig-Geist-Spital, donde disfrutamos de diversas especialidades regionales, siguiendo la recomendación de R. Después, cuando ya había dejado de llover, nos centramos en la Karolinentraße, la calle comercial por excelencia de Nürnberg. Un frapuccino cayó en un Starbuck que estaba por allí. Eso y una magdalena de chocolate. Sí, es algo que echo de menos desde que estuve en los Estados Unidos. Entretanto, nos dedicamos a conversar sobre las cosas de nuestro país, quizás con un poco más de tranquilidad y con otra perspectiva, dada nuestra residencia actual, alejada del mundanal ruido. Hablamos de la prensa y de los grupos de comunicación, y esta vez la conversación se centró en el director de uno de los principales periódicos de nuestro país. Finalmente, vuelta a casa, a Bayreuth, apenas tenía unas horas para preparar la maleta...
jueves, 29 de mayo de 2008
Grillwetter
Estos alemanes son la leche, sí señor. Ya no les vale con incluir Mallorca en sus mapas del tiempo, no, es que los muy germánicos tienen ahora en primavera un mapa que indica si puedes hacer barbacoa o no, con las posibilidades de éxito, que se miden por el número de salchichas y fuegos. Ahí los bávaros llevamos hoy la delantera. ¡Eso sí que es arte! Servidor cae rendido.
martes, 27 de mayo de 2008
Un sin papeles
Eso es lo que casi soy. Parlez-vous français? me preguntó la chica del mostrador de Lufthansa en el aeropuerto de Lyon el sábado pasado a una hora inconstitucional. Joder guapa, entonces de lo del Guten Morgen, ich fliege nach Nürnberg no has pillado nada, fue lo que pensé. Interesante esto de que trabajes para Lufthansa, empresa alemana, en un puesto de cara al público y no hables la lengua de Goethe, aunque sea lo básico.
Resulta que le había dado mi DNI para identificarme y llevaba ya un par de semanas caducado. La chiquilla me explicó que eso era un problema. But I cannot fly? le dije yo. Bueno, si no cierran Schengen, como por ejemplo en Austria y Suiza el mes que viene por la Eurocopa de fútbol, no tiene por qué pasar nada, me respondió ella. Eso es lo que yo creía, aunque ahora no lo tengo muy seguro. ¿Se puede pasar de un país a otro de la UE con la documentación caducada, ya sea el DNI o el pasaporte? Si no hay controles porque no sales del espacio Schengen, no veo la razón para el no, aunque quizás las compañias aéreas se quieran curar en salud. No problem, servidor llevaba también el pasaporte, pero resulta que este caduca en un par de semanas. Será entonces cuando me convierta en un sin papeles. Menos mal que me dio por presentar en DNI en Lyon, porque si no me pudiera haber encontrado con una gracia curiosísima la próxima vez que deje Alemania, aunque bueno, como supongo que sería la vuelta a España, no creo que me hicieran la trastada de dejarme en tierra...
Pero no es plan de jugar con el destino, así que toca ir a Munich, donde está el consulado más próximo. Ya les he llamado. No es la primera vez, por cierto, y un diez en amabilidad y atención a los trabajadores del Consulado de España en Munich. Así que un día de estos me pasaré por allí y renovaré el pasaporte. Me han dicho que me tengo que registrar como residente, que un año o dos no es una estancia temporal. Qué remedio, así me convertiré oficialmente en exiliado. No está mal otro viajecito, además intentaré aprovechar el día...
PS: Vuelto sano y salvo de Francia, genial estancia en todos los sentidos y muchas cosas por contar. Pero como le decía ayer a alguien, no recuerdo a quien, a Nacho, aún tengo pendiente hasta las fotos de la nieve y del hielo en Jena. Se me acumula la información...
viernes, 16 de mayo de 2008
Zwei neue Bücher
Tengo que comprarme una maleta pequeña, o normal, porque las que tengo aquí son excesivamente grandes. Justo el tamaño necesario para un fin de semana o incluso una semana ahora con buen tiempo, cuando no se necesita llevar excesiva ropa, o bien no abulta tanto. Así que hoy, en lugar de irme a la piscina y después el Volksfest, una especie de feria que se celebra esta semana en Bayreuth (ya saben, cualquier excusa es válida para beber cerveza) y dado que no me encontraba demasiado bien, con un poco de mareo y bastante cansado, llevo ya tres noches descansando fatal, he intentado ver algunas maletas por la zona del centro de la ciudad y por el Rotmain Center. He localizado una tienda interesante en el centro, junto a la Ópera, pero como buena tienda alemana a las 7 habían echado el cierre. Luego en el Rotmain había otra tienda de maletas, pero algo más cara, así que mañana por la mañana intentaré ir a la primera. Tampoco necesito algo de excesiva calidad.
Pero no me he venido de vacío. Aquí, y en los Estados Unidos, es típico que las librerías tengan mesas grandes justo a la entrada con libros de fotos o de temas curiosos, generalmente de gran tamaño y muy bien de precio. Pues he caído, y no me he podido resistir a comprar un libro de Alemania, con fotos muy chulas y con un párrafo dedicado a cada ciudad o sitio importante para visitar. Además viene también en inglés. Y, ya que estábamos, un libro de Historia reciente de Alemania. Al menos lo poco que he leído en la librería no me resultaba muy complicado de entender.
Servidor mañana a Nuremberg y el domingo a Francia, Grenoble. Esto es un no parar...
jueves, 15 de mayo de 2008
Llegó la segunda
No hay nada más reconfortante que empezar un día con una multa sobre tu mesa de trabajo. Ha llegado la segunda, señores, y esperemos que la última. De nuevo carta sin certificar, y a mi dirección antigua, de la muy alemana ciudad de Meißen, en la que, evidentemente, no volveré a poner un pie y excluiré de las rutas de viaje. Que vayan a tomarle el pelo y a estafar a su señora progenitora B. El límite volvía a ser de 50 km/h y según el cacharro que me hizo la foto servidor conducía a 59. Pero esta vez me ha asustado más, porque en la misiva venía mi fecha y lugar de nacimiento. Vamos, que aquí todo el mundo sabe qué voy a cenar esta noche (los que habláis conmigo sabéis que suelo poner otro ejemplo, pero dejémoslo en ese hoy).
Contando con la de la muy alemana ciudad de Dresden, que llegó antes, la tasa sajona ha sido de 50 €. Como si no pagara ya suficientes impuestos y tasas de todo tipo. Vaya timo de país. Sois una panda de estafadores y vulgares rateros, que lo sepáis. Tenéis mi máximo desprecio. Pero como dije cuando llegó la primera, ya sabéis que habéis sido excluidos de la lista de sitios para visitar, ni un céntimo más de mi bolsillo ni de mis conocidos para vosotros. Que os den.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Lohengrin Therme
Estas termas constituyen una de las atracciones de Bayreuth. Tenía ganas de ir, ya lo había sugerido alguna que otra vez, pero no sabía exactamente cómo llegar y tampoco ir solo me hacía demasiada gracia. Hasta que parte de la sección rusa femenina lanzó la sugerencia, y allí que fuimos el 1 de Mayo a conocer las instalaciones. Quedamos a las tres de la tarde en la ZOH o estación central del autobuses. Estos extranjeros tienen unos horarios raros, así que no sabía si comer en casa o no comer o comer algo por el camino. Me compré un döner mientras llegaba al centro. Aparte de eso, empezó bien la aventura, porque Evgenya me dijo en la estación de autobuses que si me despedían no me resultaría nada difícil encontrar otro trabajo, simplemente porque en dos ocasiones tuve que ayudar al compañero de turno a sacar los billetes del autobús en la máquina situada allí al efecto.
Las termas está bien. Hay diferentes posibilidades desde poco menos de 10 €: piscinas de agua caliente, saunas y otros tratamientos varios de relax, entre los que se incluyen masajes de todo tipo y condición, baños en cerveza, un Sueño Romántico para dos, con champagne incluido y todo. Y supongo que fresas y nata también, entre otros.
Nosotros nos apuntamos a la primera opción, así que durante unas tres horas ocho componentes del insti estuvimos deambulando entre piscinas de agua a diferentes temperaturas, incluyendo exteriores, piscinas con chorros de agua y burbujas, piscina relajante musical, en la cual podías escuchar música debajo del agua y pequeña Zitronensauna con posterior baño en piscina a 16ºC.
Creo que mi instituto, para aumentar la productividad de sus trabajadores, debería pagarnos una sesión semanal en este sitio. Mis compañeros me dicen que hable con el director, pero es que ya se juntan muchas cosas por pedir, como la posibilidad de tener una tele grande o proyector para ver los partidos de fútbol en el seminario de las conferencias. Todo se andará. Y a las termas, supongo que volveremos...
lunes, 12 de mayo de 2008
Maisel’s Weissbierfest
Aquí en Bayreuth el fin del invierno y el inicio de la primavera y el supuesto buen tiempo viene determinado por el Festival de la cerveza que organiza Maisel, una de las marcas locales. Sucedió a finales de Abril, desde un jueves a un domingo.
¿La idea? Pues como un Oktoberfest, pero en pequeñito, junto a la fábrica de la cerveza. Terrenos al aire libre, carpas con conciertos, puestos de tiro, de dulces, de comida y, evidentemente, de cervezas. Fui primero el viernes con compañeros del instituto y el sábado con las españolas y sus amigos alemanes. Lástima de no haber llevado la cámara el primer día y de sí haberla llevado el segundo, pero sin la tarjeta de memoria dentro. No hay documentos gráficos por esa razón. Lo que sí pueden ustedes es ver las distintas cervezas de trigo que tiene esta marca. Mientas buscaba información para escribir este artículo, me he enterado que Weizenbier, Weißbier y Hefeweizen son sinónimos, y significan cervezas hechas a partir de trigo. Los de Maisel tienen la Original, que tiene toda la pinta de no estar filtrada, y luego, las filtradas con tres tonalidades, de más oscura a más claro: Dunkel, Hell y Kristall. Según mi gusto, en general tienen un sabor distinto, aunque todo es acostumbrarse. Yo suelo tomar más la Original y la Kristall.
Entre las actividades organizadas para tal celebración se encontraba una carrera durante la mañana del domingo. Varias personas del instituto se apuntaron, incluso me sugirieron que yo hiciera lo propio. Grande era su fe pretendiendo que yo madrugara un domingo para ponerme a correr, ¡ja! (la última palabra es en español, no en alemán). Y pensar que uno de los alemanes con los que estuvimos el sábado se retiró antes de tiempo porque tenía que concentrarse en la carrera...
Había una carrera para niños y otra para gente más mayorcita, que creo que era de unos diez kilómetros. Nobu, el responsable del microscopio quedó entre los 50 primeros. Por cierto, que vi la carrera porque pasaba por mi calle, así que pude tomar algunas fotos desde la ventana. Luego alguien me sugirió que hubiera estado interesante colgar mi bandera de España del balcón, para que así me identificaran mis compis.
domingo, 11 de mayo de 2008
Erdbeeren
Una de las cosas que mas me gustan de aquí es que puedo encontrar absolutamente de todo. Sólo hay que ir a las diferentes tiendas y comprar. Si no se encuentra el producto español deseado siempre queda uno italiano que lo sustituye perfectamente.
Y uno de los productos que vienen en esta época desde nuestro país son las fresas y las frambuesas. Y nada mal de precio. De hecho creo que gran parte de la producción se exporta, porque apenas he visto frambuesas en las fruterías españolas. Una gozada tener tanta variadad de productos aquí, otra razón más para no sentirse en el extranjero.
jueves, 8 de mayo de 2008
De Nederlandse partij
La vida del investigador en el extranjero es dura, no tiene uno tiempo para nada. Hoy me lo comentaba D, un italiano insultantemente joven, cuando íbamos a hacer la compra: "esto de nadar un día, jugar al fútbol otro, salir a cenar otro y demás está muy bien, así tengo cosas que hacer y no me siento solo, pero es que el tiempo vuela y no me da tiempo para nada, que también tengo que limpiar la casa y lavar la ropa". No lo ha podido describir mejor.
El sábado pasado nos invitó Willem, un holandés de casi dos metros con un inglés horrendo para los no alemanes u holandeses. Parece ser que una mudanza debe ir acompañada de una fiesta para los compañeros, de procedimiento ya establecido: a llevar cosas, tanto comida como bebida. Yo no quería repetir la tortilla, así que me pasé unos días pensando en qué hacer, aunque sin éxito, ya que creo que es lo más sencillo y fácil de compartir en ese tipo de encuentros. Además, el anfitrión me lo repitió varias veces durante la semana, así que no me quedaba otra.
Al final llegamos de lo más puntuales posibles, a las 8 en punto de la tarde. Digo que llegamos porque mis amigas españolas se unieron a la celebración. Tanto en el Glashaus como la semana pasada en el Festival de la cerveza de Maisel (se me acumulan las cosas que contar y la falta de tiempo para redactar, perdonen ustedes) yo ya había conocido a sus compañeros de trabajo, alemanes todos. Esta vez me tocaba a mí hacer lo propio con los míos. Y parece ser que les gustó el ambiente que se vive en el instituto, con esa mezcla de gente de tantos países distintos, tan diferente a su entorno laboral. Vino español llevaron ellas.
Otras horas agradables, disfrutando de unos pimientos rellenos de carne y arroz al estilo ruso, de verduras a la plancha, de salchichón italiano, patatas al horno a la holandesa y sake japonés. En teoría, según mi experiencia, el nivel de confianza adecuado con nuevas personas se alcanza alrededor de tres meses despúes de conocerlas. Se ve que estamos llegando a ese punto.
sábado, 3 de mayo de 2008
La cena de las frustraciones
Esta bien eso de escuchar a los demás, sobre todo porque de esa manera puedes darte cuenta de las exageraciones que puedes hacer sobre ti mismo. Anoche, por ejemplo. No tenía excesivas ganas de salir, y menos en grupo. De hecho apenas iba a tomarme una cerveza con un francés que ha estado visitándonos esta semana, para enseñarse un poco la ciudad y que por una vez no cenara en un döner. Por eso cuando me dijo M, un hindú casi recién llegado, que quería tomarse algo anoche, mi primera reacción no fue de entusiasmo. Al final nos juntamos cinco personas, así que a tomar por saco la cerveza tranquila.
Elegí el sitio, Ponte, un restaurante con una carta sencilla, basada fundamentalmente en pastas y pizzas, con una interesante terraza en plena Maximilianstraße. No caí que aún hace fresco para una cena nocturna al exterior, así que nos metimos dentro. El objetivo, disfrutar de la Spargelwoche, semana de los espárragos, que enriquecía las posibilidades de elección.
Este hindú es más abierto y más normal que el otro que tenemos en el instituto, que tiene un carácter un poco extraño y hace bromas raras. Por las razones que sea, no ha sido una semana muy fructífera tampoco para él. De hecho, mientras íbamos camino del restaurante me contó que se sentía bastante frustrado. "Manda webs", le vine a responder. "Si acabas de llegar, no puedes decir eso aún." Que un tío doctor por Cambridge y con estancias posdoctorales en Estados Unidos, incluyendo una en Yale, y con un artículo en Science recién publicado te venga con esas historias, es, cuando menos, algo chocante. Curioso, eso de ver a alguien con una actitud muy parecida a la tuya, aunque sea mínimamente, porque ni mucho menos hay comparación posible. Esto lleva a pensar que a fin de cuentas, hayas conseguido lo que hayas conseguido, lo que importa es cómo eres, y cómo seguirás siendo por mucho que las circunstancias que te rodeen sean unas u otras. El nivel de autoexigencia y de la consiguiente insatisfacción de cada uno es el que es, y poco se puede hacer contra él. Un gran defecto...
Luego durante la cena, hablando sobre los países y formas de ser, el alemán nacido en Brasil y que hablaba cinco idiomas, incluyendo el japonés, nos contaba que una de las características que más le llama de atención de los alemanes es la forma de quejarse continuamente por todo, ya sea el tiempo, el trabajo, el dinero que ganan, las ciudades, no sé, cualquier cosa. Yo ahí dije que mi caso es similar, pero que sólo hay que pararse y pensar un momento, ya sea en otros países o en otras personas, y darse cuenta que realmente nuestras quejas no tienen apenas justificación. Todo depende de la comparación, pero para eso es necesario conocer otros sitios, apuntó el colega germanobrasieño. Algo así recuerdo haber hablado con otro amigo alemán, hace ya tiempo. Y se me quedó en la memoria una frase suya, al respecto de las quejas: "they are not nonsenses"
Al final acabamos en el famoso Oskar para tomar unas caipis y terminar de emborrachar al japo. Como intuía, el amigo de las cinco lenguas me confirmó que las caipirinhas del Oskar no tienen nada que envidiar a las brasileñas, al contrario que en otros sitios de Alemania. Lo interesantes que son las conversaciones en inglés con extranjeros cuya lengua materna no es el inglés. ¡Qué diferencia!
Por cierto, esta noche toca cena en casa de un compañero de instituto, así que nos volveremos a juntar mil. Y, ante las continuas insistencias por parte del respetable, me toca volver a hacer una tortilla de patatas. A ello voy...
miércoles, 30 de abril de 2008
Requiescat in pace
Fue bonito mientras duró. La mayor parte se nos fue en Diciembre y hoy, 30 de Abril, la pequeña parte restante ha decidido separarse de su soporte, desaparecer y seguir viviendo su vida por su cuenta. En cierta medida es normal, no creo que sea muy agradable que te disparen electrones acelerados a 200.000 voltios.
Contra esto no se puede luchar, pero ahora yo tendría que recoger mis cosas, cerrar el chiringuito e irme a un lugar remoto y alejado de toda actividad vital...
domingo, 27 de abril de 2008
El desenlace
Tuvimos que esperar algo más de una semana para saber el final de nuestro partido. Recuerden, la primera entrega tuvo lugar el viernes 12, con suspensión del partido en el descanso. Aprovechando que durante el pasado fin de semana el Bayern ganaba la Copa de Alemania y no había partidos de la bundesliga, el famoso FC Nürnberg - Wolfsburg se repetiría el domingo 20 a las 3 de la tarde. Y entero, es decir, los 90 minutos, por lo que el primer tiempo jugado la semana anterior no tenía validez, pese a que íbamos ganando. Ahora comprendo el tremendo enfado de la gente ese día.
Domingo, una de la tarde en el Hauptbahnhof. Ninguna gana de ir. La noche anterior había estado un rato en el Borracho, un bar supuestamente español del que ya escribiré, tomando Mojitos. Pero había que levantarse e ir al partido, ya que teníamos la entrada. Esta vez la llegada fue sencilla, y no nos llovió. En el Easy Credit Stadion nos encontrábamos de nuevo, dispuestos a disfrutar del fútbol, junto a unos 40.000 alemanes.
Y no fue mal la cosa, aunque tuvimos que esperar hasta el final para ver el único gol del partido. Victoria local que servía para seguir con posibilidades, ya que el límite del descenso se situó al final de la contienda a sólo 2 puntos, con cinco partidos aún por delante.
La vuelta un poco apretada hasta la estación de Nuremberg, y más tranquila hacia Bayreuth. Seguimos esperando el desenlace de la temporada alemana...
jueves, 24 de abril de 2008
Y llegó
Sí, la eficiencia alemana a la hora de recaudar es impresionante. El lunes me encontré encima de la mesa de mi despacho una carta de la muy alemana ciudad de Dresde, invitándome a pagar una multa por exceso de velocidad. Incluso una foto de lo que se supone que era quien estas líneas escribe venía adjuntada. Tiene mérito, siendo extranjero, con coche alquilado y con 4 cambios de dirección, al final han dado conmigo. La sanción, baja, como era esperado, apenas 35 €, un chollo comparado con España. La infracción: supuestamente ir a 68 km/h en una carretera que pasaba por el medio de un bosque, y al final de una cuesta descendente, mientras estaba pendiente de qué desvío teníamos que seguir. El límite, en 50, dicen.
Si estuviera en España no la hubiera pagado, por claro defecto de forma. Algo así debe llegar a tu casa y debe ser certificado. Ninguna de esas dos premisas se ha dado en este caso. Primero, porque ha llegado a mi tercera casa alemana, y gracias a que la hausmeisterin ha tenido la gentileza de mandarla a mi centro de trabajo, me he enterado. Esto lleva a lo segundo, una comunicación importante y que puede acarrear mayores sanciones debe ser certificada, para que quien la manda tenga constancia de que te ha llegado la notificación. Esta era una simple carta, como la que se puede enviar a un amigo, y no sería la primera vez que ese tipo de misivas dirigidas a mi persona se pierden por los caminos alemanes. En fin, paso de problemas, así que ya les he hecho la transferencia, de hecho mi jefe me dijo que en caso de no pagar la siguiente comunicación sería una citación ante la policía.
De todas formas van listos, Dresde pasa desde ahora a engrosar mi lista negra de ciudades. No volveré a poner mis pies allí y será excluida de las excursiones que haga con amigos que vengan a visitarme a Alemania. Seguro que se me ocurren millones de alternativas a la capital sajona. Como si no pagara ya suficientes impuestos, tasas y leches, para que me sigan robando más. Pues eso, ni un céntimo más, ya se han tomado ellos la libertad de cobrarse...
miércoles, 16 de abril de 2008
Une fête française
La bella y sin embargo tímida Coralie nos invitó a su casa. ¿El motivo? Su definitiva mudanza, por fin, y su cumpleaños. Así que la noche de hace dos sábados nos juntamos en su nuevo apartamento unas treinta personas de quince nacionalidades distintas: Francia, España, Estados Unidos, Canadá, India, Italia, Rusia, Hungría, Holanda, Islandia, Suiza, Corea, Argelia, Turquía y Alemania. La coreana y el turco eran acompañantes. Faltó gente de mi instituto, ya que también tenemos componentes de Japón, Reino Unido, China, la República Checa, Egipto e incluso de Australia. Con eso se pueden ustedes formar una idea de lo variado que es mi centro de trabajo.
Y como siempre, a disfrutar de comida, bebida y conversación multilingüe. No hace falta que diga lo que llevé, se lo pueden imaginar. Respecto a vinos, esta vez tocó un tinto de Castilla la Mancha de Osborne. Reconozco que uno de los Burdeos me gustó bastante, por la novedad, supongo. Adivinen de quién fue el plato que se sirvió primero. En efecto, y aunque está feo que lo diga, recibí profusas felicitaciones. Esta vez sí me había salido con volumen, y además estaba deliciosa. Fue, sin duda, la sensación de la reunión.
Aparte, pudimos disfrutar de ensaladas de pasta, curry, pastel de espinacas, ensalada de frutas, una especie de albóndigas y numerosos dulces. Destaco una aportacion rusa, pilminie, una especie de raviolis que al principio confundí con pescado. Buena ocasión para establecer relaciones con la sección rusa del instituto, la más numerosa y cerrada. Apenas interactúan con el resto, tienen formado su grupo, su zona y sus profesores e incluso cuando hay cursos y hay que dividirse para las clases experimentales, se forma un grupo de rusos. Gente muy agradable y que debería ser más abierta.
Por lo demás, distintas anécdotas y curiosidades. Aprendí que la forma de vestir se puede usar para distinguir a un surcoreano de un japonés. Parece ser que el desarrollo económico de Corea del Sur en los últimos años ha sido realmente bestial, y eso se nota en la ropa cara que llevan. Además, los japoneses parecen tener una forma de andar muy característica. No sé yo... Y algo en común para los dos países, el preocupante aumento del número de operaciones estéticas, para aumentarse el tamaño de la nariz y de los ojos. Se quieren parecer a los occidentales. Craso error, creo yo.
Pues eso, nueva ciudad, nuevo trabajo y nuevos grupos de personas que se forman. Estar en un mismo espacio y tiempo, es la única condición, tan aleatoria. Otros grupos dejamos atrás, algo que también sucederá con este. El cambio continuo y la inestabilidad es una tónica en mi vida, y no sé si me estoy empezando a cansar. La estabilidad es toda una utopía, aunque reconozco que, de pasar justo lo contrario, lo que pasa en la actualidad sería algo que echaría de menos o que desearía tener. Es ese inconformismo e insatisfacción que siempre me acompaña...
martes, 15 de abril de 2008
No es suficiente
Para nada, y hoy se ha demostrado. Poner el móvil en el sofá en lugar de junto a la cama al acostarse no es ya una solución. En el segundo caso las probabilidades de apagarlo involuntariamente cuando suene a la mañana siguiente y seguir durmiendo plácidamente son prácticamente del 100 %. En el segundo, va camino. Parece ser que hoy, a las 7.55, hora normal a la que me despierto, me he levantado, me he dirigido al sofá, he apagado el puñetero móvil, he vuelto a la cama y he seguido durmiendo. Todo esto inconscientemente. De hecho entre las 8 y las 9.25 de la mañana, hora en la que me he despertado por medios naturales, tengo la sensación de haber tenido un sueño algo angustioso que me ha dejado la cabeza como un bombo ("¿Qué hora es, no ha sonado aún el despertador?"). Así que considerando que hoy no hay jefe y que ayer llegué del trabajo a casa pasadas las 9 de la noche, me he quedado un rato más incluso. Y por una vez no me he sentido culpable, que hay que sacar lo positivo de las cosas, ayer tuve un día muy productivo en el instituto. Pero esta noche supongo que tendré que poner el móvil justo al otro lado de la habitación.
Y además ha regresado el invierno, volvemos a los fríos. Cuando ya había salido de casa he tenido que regresar a coger la bufanda y los guantes. Primavera alemana...
lunes, 14 de abril de 2008
BISS-Party
O lo que es lo mismo, Betreuungskreis internationaler Studentinnen und Studenten. Ese era el plan para el sábado, pero no lo sabía. "¿Te vienes a cenar y luego a una fiesta con compañeros de la Facultad de Derecho?" me dijo MJ el sábado por la mañana. "Por supuesto" fue mi respuesta. Una fiesta con estudiantes de Derecho, gente que suele vestir bien. Es decir, mejor aún que lo que visten aquí en Bayreuth, a lo que dedicaré un artículo un día de estos. Así que me tenía que poner medianamente arreglado, para no desentonar y eso.
Pero luego les cuento lo de la fiesta. Primero, cena en la Pizzería Al Vicolo del amigo Paolo, un restaurante italiano bastante apañado. Compartí con mis acompañantas pizzas, ensalada, cervezas, y críticas al nuevo desgobierno del país y al trasvase captación temporal de agua del Ebro con destino Barcelona. MJ y R tienen previsto ir a Dresden a la ópera, a ver a un cantante hispanoamericano cuyo nombre he olvidado, pero entretanto a ver si las convenzo para que se vengan a ver algo similar en Bayreuth. Mahler no tuvo éxito el martes pasado, veamos la semana que viene la suerte de Beethoven. A ver si voy a hartarme de ir a partidos de fútbol y voy a descuidar la formación humanística y cultural...
Y tras la cena, al Glashaus, especie de pub-bar en el campus de la Universidad. Y la fiesta con los compañeros de Derecho no era otra cosa que una fiesta erasmus, de bienvenida al semestre que empieza ahora. "Pues sí, tienes razón, parece usted hoy Dr E" dijo MJ cuando me quité el jersey ante el aumento de la temperatura del local. Pasamos un buen rato allí, todo sea dicho, y eso que seguramente ustedes saben que no me suelen gustar ese tipo de sitios, pero esta vez no se podía fumar dentro, algo inaudito. A lo mejor fue por eso. Ah, y por las cervezas a 1.20 €. Me tuve que apuntar en una lista, me dieron una especie de entrada y me pusieron un sello en la mano, de estos que sólo se ve con luz ultravioleta. Lo curioso, el guardarropa, que consistía en una habitación donde se dejaban los abrigos. Sigo pensando que los alemanes de aquí son demasiados confiados, había chicas que dejaban sus bolsos allí como si nada. Como ya dije en mi primera visita a Alemania, esto sería el paraíso del cani.
¡Qué grande la versión internacional de la Macarena! Y el Silencio bisbaliano, gran éxito actual por estas tierras. También disfrutamos de algún que otro tema para cubrir la alianza de civilizacionesTM y de alguna canción clásica cuya versión española (que era la que yo tarareaba) sorprendió a mis acompañantas. Sí, Frauen, existen, y además los amigos Berzas tienen otra canción dedicada a la segunda letra de nuestro abecedario. Llámenme friki, tienen todo su derecho. Aparte de eso, música rara alemana. Por cierto, ya hasta las fiestas de erasmus son otra cosa. Ahora la mitad de ellos se dedica a hacer el ganso mientras la otra mitad se dedica a fotografiarlos. Así se recuerdan los colegas...
Y tras el retiro de unos amigos alemanes, poco tardamos nosotros. Costó algo de tiempo encontrar los abrigos entre los miles que había en la sala que hacía de guardarropa.
Y ayer domingo, con las correspondientes tareas domésticas, descanso plácido en casa. Por la noche salí a cenar con un estudiante de master italiano nuevo que va a estar en nuestro grupo, y fuimos al ya conocido Rosa Rosa, donde me tomé unos espaguetis con salsa de espárragos y nata y con tomate natural, jamón y rúcula realmente exquisitos. Llega el tiempo de los espárragos...
sábado, 12 de abril de 2008
Rojinegros los colores
Esto de semicompartir despacho con una chica muy aficionada al fútbol tiene sus cosas. No sólo en lo que se refiere a ir a ver partidos a algún Sportbar, sino a presenciarlos en directo en el campo correspondiente. Tercer partido de fútbol que veo en Alemania, tras apoyar al Carl Zeiss de Jena y al Greuther de Fürth. Así que ayer fuimos a Nuremberg, a ver el partido del FC Nürnberg contra el Wolfsbug, de la Primera liga alemana. Me resulta raro que un partido de fútbol se celebre un viernes por la tarde, pero como dijo mi compi "no se espera que trabajes mucho un viernes por la tarde, así que podemos ir sin problemas".
El rojo y el negro son los colores del FC Nürnberg, por lo que no me resultó muy difícil animarles, aunque ustedes saben que donde estén el verde y el blanco... que por casualidad eran los colores del equipo rival. Mala cosa. Pero hay que ser bueno, el Nürnberg está luchando por mantenerse en la primera división alemana y merece que le apoyemos en ese trabajo.
Cuatro personas del instituto partimos de la estación de tren de Bayreuth a las 6 de la tarde. Lo interesante de la entrada al partido de fútbol es que incluye la llegada al campo de fútbol en tren, así que fue un gasto que nos ahorramos, por lo que los 27 euros de la entrada están completamente justificados. Y tras llegar a Nuremberg en tren regional, búsqueda del andén del S-bahn, con bastante gente. Llegamos sin problemas al estadio, que también tiene nombre, el Easy Credit Stadion, situado en el sureste de la ciudad. Bonito y reformado, el mejor de los que he visitado hasta el momento, se nota la primera división. Y cubierto. Una palabra nueva me inventé en alemán, ein Tripode, para justificar en el control de seguridad lo que llevaba conmigo. Parece ser que en alemán, y con toda su lógica, se dice ein Dreifuß. Pero me entendieron, que es lo que cuenta.
¿Y el partido? Pues empezó bien. El Wolfsburg falló un penalty y el Nürnberg se fue al descanso con un gol de ventaja, 1-0. Y nada más, porque empezó a llover y finalmente el partido se suspendió. No es que diluviara, no era para tanto, pero el campo estaba encharcado en el descanso. De hecho una pelota que se dirigía a la portería del equipo visitante, gol seguro, se vio frenada por el agua y no llegó a entrar.
Hasta 45 minutos nos tuvieros esperando, momento en el que se tomó la decisión final, que no fue recibida con alegría por parte de los aficionados locales. Con esto de que en los campos alemanes se puede comprar cerveza, a alguno que otro parecía que le iba la vida en que el partido continuara. Así que iniciamos la retirada, con bastante gente y bajo la lluvia. Tuvimos que esperar al segundo tren con destino a la estación de Nuremberg porque el primero estaba lleno. Esto de juntarse con los alemanes es curioso, porque se aprenden muchas cosas de su idioma, y muchas canciones y frases coloquiales. Por cierto, parece ser que hay algo de rivalidad con el Greuther de Fürth, de hecho llegué a ver una bufanda de un seguidor del Nuremberg donde aparecía las palabas Fürth y Scheiße. Y supongo que una canción con la misma música que Unser Kleeblatt, de los aficiondos del Fürth, no sería precisamente muy amistosa. La rivalidad existe en todos sitios...
Y tras la llegada a Nürnberg Hauptbanhof, bastante mojados por la lluvia, nos tocó esperar al tren destino Bayreuth, con algo de frío. Geniales los trenes alemanes, funcionando hasta las doce y pico de la noche. Y así acabó la aventura, supongo que tendremos que volver a ver cómo se desarrolla la segunda mitad del partido...
lunes, 7 de abril de 2008
Hacer el mal
El que les habla está a punto de cruzar esa delgada línea que separa los buenos modales entre vecinos del terrorismo vecinal. Cada día se supera la cosa, y se centra en el electrodoméstico común: la lavadora. Nunca he vivido en comunidad. Bueno, sí, en Sevilla lo hice por año y pico, pero como yo tenía mis horarios apenas interaccionaba con el resto del mundo. Hablé dos veces con los vecinos de abajo, otro par con una chica que ofrecía una habitación en el primero pero que ya la había alquilado, y con mis vecinos de al lado para preguntar si tenían un día problemas con la presión del agua. Nada más.
Aquí es diferente, y empiezo a recordar esa gran serie llamada Aquí no hay quien viva. No tengo lavadora en mi casa. Es lo único que falta. Eso y el microondas. De hecho hay espacio en el baño, con su instalación y todo, pero hasta ahora nada de nada, así que me toca usar la lavadora común que hay en el sótano. No es problema, funciona con fichas que hay que comprar a la simpática portera, esa amable señora que me clavó 10 € nada más llegar por poner mi nombre en la puerta de mi casa, en mi buzón y en la puerta de la calle. Ah, y que me trató casi como un delincuente porque no fui a dárselos justo después de ver mi apellido puesto y tuvo que recordármelo. ("No se le ocurrirá a esta tía pedirte 10 € por ponerte el nombre en la puerta, ¿no?" me decía MJ el día de la mudanza. Tampoco ella se enteró muy bien. "No creo, me parece que se ha referido al precio de las fichas de la lavadora" dije yo. No era así por lo que se ve...).
Prosigo, la lavadora es la fuente de conflictos del edificio. Para empezar, por sus horarios: días normales hasta las 8, sábados hasta las 6 y domingos y festivos prohibido lavar la ropa. Empezamos bien, los que trabajemos hasta tarde nos aguantamos y punto. Si quieres usarla, se puede reservar en el cuaderno que hay junto a la máquina. Pero esto de las reservas es una trola, aquí cada cual hace lo que le viene en gana, y como yo no voy a ser más alemán que los alemanes, así empezaré a actuar yo también. Como tenga que lavar la ropa un domingo, lo haré sin problemas. ¡Pero si está en el sótano! ¿A quién molesta?
"Mi favorito para hacer el mal es el HF", frase de un amigo castellano, fue lo que se me vino a la cabeza el día antes de volver a España por Semana Santa. Yo había reservado de 7 a 8, llegué a las 6.30 y había ropa dentro, con la lavadora terminada. Hice lo mismo a las 7 y a las 7.30 y allí dentro seguía la ropa. Alguien se había olvidado de que yo venía detrás. La última vez me crucé con la responsable en el ascensor, una chica algo menor que yo a la que pregunté si era suya la ropa y que si había terminado. Me dijo que sí, así que subí a casa a por mis cosas para proceder a poner mi lavadora, pero la muy alemana tras olvidarse su ropa por más de una hora dentro de la máquina tuvo el descaro de poner otra. Vamos, que se había reído en mi cara. Y no contenta con eso volvió a olvidarse de su colada. Así que a las nueve y pico decidí abrir la puerta del cacharro, sacar su ropa, dejarla sobre las bolsas que tenía allí y poner la mía.
Pero lo más divertido acaba de pasar hoy, día en el que había reservado de 7 a 8 también. Hoy había otra lavadora terminada y una nota que decía algo así como "Bitte Wäschen, in Wanne. Komme erst um 20.00." ¿Qué diablos será Wanne? Hala, a subir a casa a ver el diccionario. En efecto, significa cubo o pileta, y supongo que se referiría al que estaba junto a la lavadora. Otra vez tocaba sacar ropa de gente extraña, y esta vez eran trapos y cosas similares. Ah, y restos de una naranja. Sí señor, eine Orange, supongo que para perfumar los trapos, a falta de detergente.
Eso no se me podía escapar, así que puse mi ropa rápido y subí a casa a por la cámara para retratar tal momento. Schade, porque cuando llegué me encontré ya allí a la propietaria de la fruta, y no era plan, así que se han perdido ustedes un documento la mar de interesante. Por más que se lo he explicado a la señora no se lo creía: "que no, que la naranja estaba dentro de la lavadora". Se ve que la mujer no la introdujo allí conscientemente.
Lo dicho, a partir de ahora llega la ley de la selva...
sábado, 5 de abril de 2008
Kirschbäume
Poco a poco, y a pesar de que hace apenas una semana nos encontrábamos bajo la nieve, e incluso con unos pronósticos algo fríos para la semana entrante, la primavera parece ir llegando a Alemania. Y uno de los indicios que indican tal situación son los cerezos y sus flores rosas características. Al españolito común, nada más escuchar esta palabra se le viene en mente el famoso Valle del Jerte, al norte de la provincia de Cáceres, en el que a finales de invierno o inicios de primavera se pueden observar paisajes prácticamente paradisíacos debidos a la floración de estos árboles. Recuerdo haber ido algúna vez de más peque, pero una visita más pausada es otra de mis múltiples tareas pendientes.
Yo ya los había visto aquí en Bayreuth, tanto en la Universidad como camino de ella, junto a mi casa. Además, esto de trabajar con japos me permite aprender muchas cosas, y es que el cerezo es toda una institución en el país del sol naciente. Allí también parece ser un espectáculo, y con razón. Aquí en Centroeuropa nos tenemos que conformar con algo más modesto, pero bonito al fin y al cabo. Ayer viernes bajé al parque que hay al lado de mi apartamento y decidí sacar algunas fotos. Y como estamos en primavera, cielo nublado y amenaza de lluvia.
¿Significará esto que realmente hemos dejado atrás el invierno? Añoro el buen tiempo y poder salir en mangas cortas a la calle por algo más de 1 minuto. De hecho esto no se produce desde ese espléndido último fin de semana de Septiembre, con mi primera visita a Dresde. Todo apunta a eso, lo cual es motivo de relativa alegría. Creo que visitar las ciudades de Alemania en primavera debe ser todo un espectáculo. El que no se consuela...
miércoles, 2 de abril de 2008
Macht es alles einen Sinn?
Lo de ayer no fue más que un espejismo, hoy hemos vuelto a las andadas. La percepción de las cosas cambia bastante si se está descansado o no, y esto se puede determinar según la actitud que se tiene nada más despertarse por las mañanas. En el día de ayer, sin que sirva de precedente, me quería levantar, no necesitaba quedarme más en la cama, notaba que había descansado, por fin, y tenía ganas de hacer cosas, todo con un fantástico estado de ánimo y con bastante energía. No me pregunten por qué, no sabría decirles la causa, pero era así. Quedaba demostrado que no importa la cantidad de horas dormidas, sino la calidad de ese sueño. Hacía tiempo que no me sentía así de bien. Lo que cambiaría mi vida de ser esa la tónica general...
Pero tal y como vino, se fue. Hoy hemos vuelto a lo tradicional, a sentir ese elefante sobre mí nada más despertarme, a intentar consolarme pensando en que quedaba menos para el sábado, día en el que podré dormir el tiempo que quiera, a pensar en que justo al llegar a casa podría meterme en la cama de nuevo, obviando que a las 8 de la tarde, como de costumbre, no tendría nada de sueño, me pondría a hacer lo de siempre y volvería a llegar la una y seguiría sin ganas de dormir. Pero volviendo a lo de antes, no se trata de la cantidad, sino de la calidad, y lo segundo no lo puedo controlar. Este cansancio es el que se acumula día tras día, mes a mes, año a año, y el que se une al panorama casa-instituto-casa-paso del tiempo-vuelta a empezar.
Cuando hoy llegaba a casa tras un aciago día, el hecho de pensar que el próximo sábado una compañera de trabajo nos ha invitado a cenar, pidiéndonos que llevemos algo, me resultaba profundamente estresante. Es como si lo viera, me levantaré tarde, de nuevo sin energías y seguramente con el cuerpo hecho un asco por haber dormido más de 10 horas, 12 incluso, teniendo que hacer la compra, limpiar y preparar la comida. Sentiré que no me dará tiempo a llegar a la hora de la cena. Y eso que se supone que es sábado. ¿Y los domingos? Hasta las cosas que en teoría deben ser relajadas y para disfrutar se convierten en algo problemático. Ya no tiene sentido ni preguntarse la razón. Sólo hay que seguir asumiendo lo que hay...
lunes, 31 de marzo de 2008
Unos días en España
Volver a casa en Semana Santa no es igual, de hecho me sentía un poco raro. No se puede comparar con la Navidad, para bien o para mal llena de ese tradicional espíritu familiar. Si vives lejos de casa sueles tener bastantes ganas de volver. Además, con el frío, la nieve, el blanco de los campos, los mercados de Navidad... no hay manera de evadirse. "Esta noche podré por fin dormir en casa de mi viejita" decía un amigo al volver a España por Navidades. Como en el avión, cuando al abrir la revista de Iberia y encontrarme con fotos de productos españoles, en especial con un fresco mejillón como el de esta foto, sentía que realmente volvía a casa, y que además era una vuelta merecida.
Muy distinto el regreso por Semana Santa. Para empezar, no tenía claro si volver ahora o esperar unas semanas más, dada la proximidad este año entre ambos eventos. Pero al final decidí hacerlo, tenía que aprovechar mis vacaciones y las de mis padres. Además, pasar ahora cuatro meses en Alemania es mucho menos duro, ya está aquí la primavera y el sol empezará a salir. Pero no me terminaba de centrar, no asimilaba que volvía a España. Además, era por pocos días, muchos menos que en la época navideña. Tampoco sentía que me mereciera tal viaje, a fin de cuentas me parecía que me estaba dando un capricho completamente innecesario. En fin, estas son pequeñas reflexiones que me hacía. Al final volé el miércoles y regresé el martes siguiente. Por cierto, grandes nevadas en Baviera, algo sobre lo que escribiré próximamente. Mis reflexiones y yo, pensando en la comparación con la Navidad y encontrándome todo nevado y blanco en el trayecto hasta el aeropuerto.
Mucho mejor la conexión desde Munich, sobre todo en lo que se refiere a la vuelta, y es que se puede salir a una hora decente de Sevilla sin tener que estar tres horas tirado en Barajas. A ver si alguien se anima a poner vuelo directo entre Sevilla y Munich. Aterricé poco después de las 9 de la noche en el Aeropuerto de San Pablo. El jueves, con la familia, disfrutando de la gastronomía de la tierra. El viernes, viendo procesiones, algo que me costó bastante, por cierto, y el sábado, aunque salí un rato a conducir, también en casa. Menos mal que había fútbol. Una sensación algo extraña, ya que apenas pude quedar con nadie durante esos días, bien porque no estaban bien porque no se les podía localizar o bien porque no es lo mismo no vivir en Sevilla capital. Por un momento llegué a pensar que cada vez tengo menos vínculos con Sevilla, casi ninguno llegaría a decir. Que una vez ido, todo se había perdido. A fin de cuentas decidí ser un poco menos egoísta, y es que el simple hecho de estar en casa de mis padres por unos días, aunque no hiciera nada, sería motivo de alegría para ellos. Aún así, ir cinco días a Sevilla, con el gasto de dinero y tiempo que eso implica, para finalmente quedarme metido en casa no es algo que se pueda considedar excesivamente grato.
El domingo hicimos una visita a Chiclana, para ver la playa y comer algo de pescado. Un calamar a la plancha me tocó. Hacía algo de fresco, no estaba la playa para bañarse, pero sí para dar un paseo bajo el sol. También nos dimos una vuelta por Vejer.
Y todo lo que no tuve durante esos días llegó el lunes, un día bastante completo y agotador. Hasta seis compromisos tuve que atender, en una carrera contra el reloj. O me paso o no llego, no tengo término medio. Aproveché también para darme un paseo por el centro de la capital andaluza y comprar algunas cosas, que ya mostraré. Cerca de la una de la mañana terminé, y con una maleta por hacer. Y así transcurrieron estos días. El martes, avión y manta, a volver al frío. Afortunadamente esa semana iba a ser más corta de lo normal.
domingo, 23 de marzo de 2008
Semana Santa
Domingo de resurreción, esto se acaba. Breves vacaciones en España que podrían haber sido algo más largas, aunque aún queda un día. Y estando en Sevilla, uno debe salir a ver procesiones. No es que el que ahora escribe sea una persona excesivamente religiosa, más bien todo lo contrario, pero estas son nuestras tradiciones culturales. Además, es un espectáculo bastante bello.
Semana Santa pasada por agua, al menos en su segunda mitad. Nunca he disfrutado de esta segunda parte de la Semana Santa sevillana. Cuando era más peque mis padres me llevaron a ver algunos domingos de ramos, lunes y martes santos. El resto de los días, desde primeros de los años 90, tenía que tocar con mi banda de música en otros sitios, especialmente el jueves y el viernes, días en los que hay un mayor número de procesiones. Incluso el último año, 2006, tuve que tocar todos los días excepto el lunes, incluyendo consecutivamente jueves noche, viernes mañana y viernes tarde, algo que me impedía poder salir por Sevilla.
Esos tiempos ya pasaron, y este ha sido mi primer viernes santo en la capital andaluza. Bueno, realmente es el segundo, aunque el año pasado por estas fechas estaba algo entretenido en otros asuntos. Dos son las hermandades que vi, una de ellas bastante conocida y con muchos seguidores: El Cachorro y la O, ambas de Triana, barrio en el que las vi. Cambia mucho ver las procesiones en el centro a hacerlo en sus barrios. Así que, ya algo tarde y tras comprar pescado frito en una tradicional freiduría del centro sevillano que nos comimos en un banco de la Plaza Nueva, cruzamos el río para adentrarnos en Triana, frente a la Iglesia de la O, en plena calle Castilla. De esa manera podríamos ver pasar primero al Cachorro y luego ver recogerse a la O. Les dejo algunas fotos nocturnas del amigo Salva, vecino y sevillano de guardia y acompañante en esta ocasión. No dejen de visitar su blog.
martes, 18 de marzo de 2008
Frohe Ostern
Feliz Semana Santa. Volvemos a las andadas. Perdonen la ausencia, pero estas semanas pasadas había cosas más importantes sobre las que escribir, aparte de una mayor cantidad de trabajo, así que he tenido esto un poco olvidado. Mañana vuelvo a España por unos días, a disfrutar de la familia, amigos, gastronomía y sol, si es posible. Entretanto, aquí en Alemania estamos en pleno Ostern. Y eso se nota en las calles.
Dos son los símbolos que indican tal cosa: Los Ostereier y el Osterhase, es decir, los huevos y el conejo o liebre de Pascua, que representan la Resurrección de Jesús. La zona que tengo que recorrer camino de la Universidad no tiene casi nada que envidiar a los barrios norteamericanos tipo Pasadena, con casas de una o dos plantas y jardín. Allí es donde conocí esta tradición germánica.
Y el responsable de esconder los Ostereier es el conejo de Pascua, de tal forma que la mañana del Ostersonntag o Domingo de Resurrección los niños deben buscar por el jardín estos Ostereier de chocolate.
No conocía yo esta tradición germánica, que al parecer también existe en países de Hispanoamérica como Argentina. Por esta razón he decidido comprar una colección de Osterhasen que repartiré en breve por el sur de Europa.
domingo, 2 de marzo de 2008
La quarta riunione a Bayreuth
Volvimos a recuperar esta semana la sana costumbre de reunión en jueves. Estos días ha estado visitando el Instituto mi sucesor en Sevilla, Marco, para hacer unos experimentos. De domingo a viernes. Un día de estos comentaré el sitio donde comimos el domingo pasado, día primaveral, soleado y hasta caluroso, pero hoy hablaré de la Pizzería Carpaccio, en la parte este del centro de Bayreuth. De nuevo volví a cambiar el idioma, italiano en este caso, porque el resto del mundo que estaba por allí provenía del país transalpino. Los italianos son, después de los rusos, los más abundantes en mi Instituto. No es que yo hablara en italiano, sino que el italiano fue el idioma oficial. Yo hablaba en español, lento, cambiando algunas palabras por las italianas que sé, y los italianos, en su idioma. Y no hizo falta echar mano al inglés, todo un logro.
Sandro era el camarero y Cristian, el encargado. Nos los pasamos bien esa noche, contándonos cosas de nuestros países con una pizza en la mesa. Destacable el restaurante, recomendado por mis compañeros de trabajo italianos, con pizzas y pastas de indudable calidad. Yo pretendía tomar algo de pasta fresca, pero Sandrito me dijo que tenía que tomar pizza, y así hice. Una calabresa, con un toque curioso de ajo. Marco se pidió una con rúcula fresca por encima que tenía muy buena pinta. Además el camarero se enrolló y nos invitó a un prosecco al final. Un detalle de la decoración: junto a nuestra mesa había un mapa del sur de Italia. No sé si eso es buena señal o no.
No es que habláramos esta vez de temas complejos, de hecho apenas los recuerdo, pero fue una conversación agradable, y divertida por intentar entendernos mutuamente. ¡Qué bonito es usar los gestos para comunicarte al mismo tiempo que no puedes parar de reír! Eso sólo pasa entre italianos y españoles. Por suerte Marco, que habla español, estaba allí para ayudar en momentos puntuales. Lo más destacable de la noche, que la capital de Baviera para los italianos es Mónaco. Sí, como el Principado mediterráneo, pero en Baviera. Están locos estos romanos. Yo creo que en un mes hablaría italiano lo suficientemente bien como para tener una conversación media, y en menos de un año sería prácticamente bilingüe.
sábado, 1 de marzo de 2008
Emma nos visita
No sólo hay huracanes en el Caribe. En Europa también tenemos estos fenómenos meteorológicos, aunque quizás no con tanta fuerza como en América. Tormentas de viento europeas, se llaman.


Emma nos está visitando este fin de semana, haciendo que el tiempo sea bastante desagradable y, sobre todo, muy ventoso. Ideal para hacer una mudanza y tener que comprar cosas para mi nueva casa. Los vientos han llegado a alcanzar 190 Km/h y han provocado el accidente de un tren de alta velocidad alemán. El aeropuerto de Frankfurt ha sufrido múltiples cancelaciones de vuelos, las líneas de tren entre Dortmund y Hannover, entre Leipzig y Dresde, entre Müster y Osnabrück y entre Koblenz y Colonia permanecen cerradas y el partido entre el Cottbus y el Stuttgart de ayer fue suspendido. En toda Europa Central el númo de fallecidos por el ciclón asciende ya a nueve personas. Hay que tener cuidado con las caídas de las ramas de los árboles. Lo mejor, quedarse en casa descansando. Y si quieren ver fotos, visiten el blog de Marta Salazar.





