martes, 8 de julio de 2008

La disensión y el piropo lingüístico

De bien nacido es ser agradecido. ¿Representa esta frase la forma de ser española? ¿Es válida para Hispanoamérica y, en general, los países latinos? Yo creo que sí. "Los alemanes están que alucinan contigo, por el esfuerzo para ponernos de acuerdo en el día y la invitación para cenar en tu casa" me decía María José. "Pues para mí es lo más normal del mundo, nos trataron muy bien en Dresden el finde pasado (artículos pendientes), son personas agradables y qué más que cenar todos juntos en casa. No entiendo a estos alemanes, o se pasan o no llegan" le respondí yo. Pendiente queda algún que otro artículo sobre la forma de ser de los alemanes.

Dicho y hecho. Este domingo pasado por la noche, cena española en mi casa. Lo típico, no les voy a contar el menú ahora, imagínenselo o vean la foto adjunta. Dominikus disentía de mí. No comprendía cómo podía yo decir que Bayreuth es infinitamente mejor que Jena, donde él también ha vivido, un año y medio. "La ciudad es más grande, hay muchos más estudiantes y sitios y muchas más posibilidades" argumentaba el germano. "Puede ser, pero a Bayreuth eso no le falta, vale hay menos gente pero hay también muchos sitios, y como ciudad, con su zona central monumental no tiene comparación, tío. Si quieres estar solo, lo estás; si quieres salir con gente, es fácil salir y encontrarla" contraargumentaba yo. Vale, cada uno cuenta la historia según le va. Yo tengo esa posibilidad, porque o están las españolas o está la gente de mi instituto. Si te apetece hacer algo siempre encuentras a gente. Esa es una de las cosas positivas de mi trabajo, mucha gente joven junta, y la inmensa mayoría no son de aquí.

Cena de Domingo en casa. Rosa, María José, servidor, Jan y Dominikus. Al fondo se puede distinguir un salmorejo y la correspondiente tortilla

"Vale, puede que sea por el trabajo, y es que es a eso a lo que he venido aquí a Alemania, a aprender cosas y a trabajar. Si no, me hubiera quedado en España y no estaría aquí. ¿Cuánto representa eso, el 60%, el 75%? Y en Jena estaba frustrado en ese sentido mientras que aquí, aunque no es el culmen de la perfección, las cosas funcionan y hay medios. Si hay frustración es por mí y por mi forma de ser, no por algo externo. No hay comparación, será todo lo subjetivo que quieras, pero de hecho lo único que echo realmente de menos es toda la gente que conocí allí" No sé si logré convencerle...

Lo que sí me hizo fue lanzar un piropo al final de la conversación. "Eres conciso, usas palabras sencillas pero muy adecuadas. Vale, cometes fallos, es normal porque no es tu idioma, pero logras expresar casi todo lo que quieres, y además se te entiende, que es lo importante" Se refería a mi alemán. Él habla un poco de español, pero ya contaré su historia...

Me gusta recibir en casa, cocinar para los demás y después disfrutar de agradables conversaciones y de afecto, en cierta medida. Genial domingo...

domingo, 6 de julio de 2008

Munich (II)

Prácticamente era un alegal, recuerden ustedes, así que ese día convencí al resto de la armada española para darnos un paseo por la capital bávara. Primero me pasaría por el consulado para solicitar el nuevo pasaporte, y luego podríamos disfrutar de Munich. Calor, mucho calor, y sol, situación que nos acompañó durante esa segunda mitad del mes de Mayo...

No era la primera vez, porque ya me lo estaba empezando a plantear. Las ciudades alemanas, o al menos las bávaras, son extrañas. Sus accesos, la forma de llegar al centro y es que, salvo su parte histórica, son pueblos grandes. Hagan la prueba si tienen oportunidad. No, aquello no era una de las ciudades más importantes de Europa, y eso que el Consulado de España está en una posición relativamente céntrica. Lo mismo pasa en Nuremberg. Otra de las curiosidades bávaras.


Nuestro Consulado en Munich

Una vez terminados los trámites burocráticos, anormalmente sencillos y rápidos, el plan del día era conocer Nymphenburg, unos palacios y jardines construidos en los siglos XVII y XVIII en la parte oeste de la ciudad, donde pasaban el verano los reyes de Baviera. Están bien para pasar una mañana o una tarde soleada.


Edificio principal de Nymphenburg


Salvo por la sala de entrada al edificio principal, la Gartensaal, dominada por unos magníficos frescos de Zimmermann, y quizás por la Schönheitengalerie, sala en la que se exponen 24 retratos de las mujeres amadas por el rey Luis I, quizás no merezca mucho la pena entrar. Eso sí, los jardines, con unas 200 hectáreas de extensión, son espectaculares. Y estos sí que son bonitos, de estilo francés, con construcciones geométricas, vasijas, estatuas y canales. Así da gusto. Dentro de los jardines hay también una serie de edificios que se pueden ver, como el Amalienburg o pabellón de caza, y el Badenburg o pabellón del baño.


Los jardines

De ahí, una vez terminada la mañana tras el agradable paseo por los jardines, fuimos de nuevo al centro. Comimos en uno de los restaurantes más famosos, de estos que llevan incorporada la cervecería: el Agustiner, en plena Neuhausestraße. Y con ambiente, con ruido de fondo, con gente, algo que se nos hacía muy raro. Estos dicen que son la fábrica de cerveza más antigua de Munich. Por cierto, para mí la mejor Weißbier que he probado. No me suelen gustar tanto este tipo de cervezas, hechas a partir de trigo y sin filtrar, pero esta es especialmente destacable.


Típica comida alemana

Ese día todo Munich había salido a la calle. Jamás en toda mi estancia en Alemania había visto tanta gente junta. Era sábado, esa era la cuestión, y las tiendas estaban abiertas. "Gracias a dios no vivimos aquí", nos decíamos mútuamente María José y yo, "porque si no nuestra tarjeta de crédito no iba a sobrevivir". Se nota que la capital de Baviera es una de las ciudades más caras de Alemania. Por notarse, hasta en los músicos callejeros. Hasta para eso hay que tener glamour en Munich, y vestirse para la ocasión, ya sea por el cuarteto de cuerda en la Theatinerstraße o por el piano de cola en plena Kaufingerstraße. Inenarrable. Y tocaban bien, vaya. Menuda gozada poder disfrutar de eso en plena calle.

Adivinen dónde estamos

Instituto Cervantes

Música callejera

Visitas a la Marienplatz, con coros y músicas incluidos, subida hacia el norte para ver la Residenz, el Hofgarten y el Englischer Garten, bajada de nuevo, con parada en una de las tiendas más famosas, Dallmayr, donde me agencié una botella de limoncello, y vuelta para casa, pasando por el famoso nuevo estadio del Allianz Arena. Me tocó ser el conductor en ese viaje de regreso a Bayreuth.

sábado, 5 de julio de 2008

La cuestión no es estar constantemente dando vueltas en círculo en el fondo de un pozo, no, la cuestión es que si uno se desvía de ese camino le empiezan a venir golpes por todos los lados...

jueves, 3 de julio de 2008

Hofgarten


Hofgarten, Bayreuth, después de la tormenta

miércoles, 2 de julio de 2008

Saladbar y recuerdos extraños desdibujados

Todo es cíclico, todo se parece repetir, con la puntualización de que cada vez somos más mayores. El verano ha llegado. "No puede ser, que ya estamos a 1 de Julio" me decía ayer. En otras épocas no muy lejanas esto era sinónimo de plenas vacaciones. Sí, por estas fechas ya uno podía irse a la playa. El tiempo vuela. Hace casi un año que empezó la aventura alemana, tan cerca y tan lejos a la vez. Fue ayer sí, pero también parece haber sido hace una eternidad.

Lo que me gusta de la Mensa de la Universidad aquí en Bayreuth es el Saladbar. Autoservicio, te echas lo que quieras y luego te lo cobran al peso. Y me ha venido hoy, hace apenas unos minutos, el recuerdo de California. En aquella Universidad la comida no era gran cosa, y algo en lo que coincidíamos Isabel y yo era en la mejor elección: el bar de ensaladas. El problema es que estaba en el edificio central y teníamos que dar un paseo de unos 15 minutos para llegar a él. Daba igual, teníamos y tenemos el concepto español de la comida, es decir, en eso hay que invertir todo el tiempo necesario, y disfrutar.

Algo así era lo que podías prepararte. Allí conocimos a Shana

Nos han puesto una cafetería de más categoría en la Mensa. No es que el café de la cafetería normal no sea aceptable, sino que este es mejor. Más caro, sí, pero una delicia. "Tenemos que venir más veces para que no lo terminen cerrando" le comentaba ayer a Davide. De nuevo nostalgia, o recuerdos. Después de tomarnos las ensaladas tocaba café. Un cappuccino tamaño americano, de calidad adecuada y con una espuma por arriba deliciosa, y más aún cuando yo le añadía cacao en polvo. Luego nos lo tomábamos bajo el sol, junto al lago, muy cerca de la orilla del Océano Pacífico...

Y aquí era donde nos tomábamos el café. Siempre que nos tocaba ensalada, claro.

En cierta medida también es así aquí ahora. Un café bueno, pequeño, y el sol. El campus, la plaza central de la universidad donde los estudiantes se sientan bajo el astro rey. Con un café, con un helado o simplemente a pasar un rato con los amigos y compañeros. Y si no, pues el puesto de cerveza correspondiente, como el que acaban de poner hoy y que antes estaba junto al Audimax, edificio grande de actos donde han venido disfrutando del fútbol en las pasadas semanas.

La vista desde el despacho de mi jefe te permitía tener la inspiración adecuada para meditar sobre los hamiltonianos y otras cosas variadas... Así cualquiera

Pero todo eso es distinto a mi Universidad en Sevilla. Cuando estás fuera tienes otros ritmos de vida, aquí en Alemania la gente vive con otros tiempos. No sé, será percepción personal y completamente subjetiva. No hay agobios, todo discurre tranquilamente. Pero a fin de cuentas todo es lo mismo, ¿o no? Ich weiß es nicht...

lunes, 30 de junio de 2008

¡Campeones!

¿Y qué les voy a contar yo hoy? Quedamos todos los españoles que pudimos en el bar donde vimos la semifinal, unas doce personas llegamos a reunirnos, allí rodeados de alemanes por todas las partes menos por una, que fue el gol de Torres.

- Para ti, con esa cara así sin barba se me ocurre una cosa muy divertida. - Hacéme lo que querás, le dije. - No me has debido decir eso, respondió ella. He ahí el resultado

Esta vez no se nos podía ir, y no se nos fue. Tres minutos de descuento, una seguridad impresionante en defensa y un campeonato de Europa para la saca. Ya tocaba. Y aún quedaba la celebración, en tierra supuestamente enemiga que no lo fue para nada. ¡Grandes los alemanes, grandísimos!

Parte de la sección femenina ataviada para la ocasión

Fuimos a celebrarlo al sitio de celebraciones tradicional de Bayreuth, donde ya estuvimos el jueves pasado: en la puerta del Rotmain Center. Y sopresa, para nada íbamos a estar solos. Los alemanes tenían más ganas de fiesta que nosotros, y además tenían que aprovechar el escenario que habían preparado.

No dejes que un mal resultado te estropee una buena celebración

Y esta vez yo era el español achuchable, algo que no podía evitar. Todos querían saltar conmigo, abrazarse conmigo, felicitarme, decirme que España se lo merecía y que había jugado muy bien, y hacerse fotos. Conmigo y con el resto de los españoles, pero como podréis imaginar por las fotos, a mí se me notaba más de dónde era. Muy deportivos, sí señor, y bastante cercanos. Pero no sólo eso. Han caído dos entrevistas para la tele local, supongo, en alemán, por supuesto, y bastantes fotos de gente aparentemente profesional, por lo que mañana me veo en las noticias y en las portadas de los periódicos. Al menos en los locales. Así que no quedaba otra, que eso de recibir afecto así de repente de gente extraña y desconocida es de lo mejorcito que le puede pasar a uno. Disfrutemos por una vez, que ya vale...

Y todos tan amigos y tan contentos... :) ¡Viva Alemania también!

domingo, 29 de junio de 2008

Y hoy es el día

viernes, 27 de junio de 2008

Y ahora, a dar la campanada en territorio enemigo

¡Qué pasada anoche, señores! Supongo que como todos ustedes, salvo que yo un poco lejos de casa. Aún así apareció la armada española, aumentada después de nuestro encuentro el pasado domingo en el partido contra Italia. Inusitada tranquilidad, algo que podría llevar a una falsa confianza. Sí, hemos pasado de cuartos por una vez, hemos ganado a los italianos y a los rusos les metimos cuatro hace dos semanas. No había tal tensión, pero esto era algo que no me terminaba de gustar. Aún así, el paso del tiempo vino a confirmar esta sensación, el juego de España sólo transmitía seguridad, y una vez rota la defensa rusa todo discurrió naturalmente...


Y el resto, otra pasada también. Será verdad que el fútbol une a la gente. Allí estaba yo, rodeado de gente desconocida y fundiéndome en abrazos con los rusos, que no dudaron a unirse a la celebración pese al resultado. Gran detalle por su parte.


Ahora nos tendremos que reunir todos el domingo para que parezcamos más. A ruidosos no nos van a ganar estos alemanes...

domingo, 22 de junio de 2008

Munich

Quedamos en que Munich me producía un pequeño desconcierto al no saber clasificarla. Y llegamos a la conclusión que precisamente esa era una de las causas de su encanto. Bien, les voy a contar qué es lo que se puede ver si se dispone de un día, mejor si es de verano ya que al tener más horas de sol más se puede aprovechar. Aún así, yo calculo que para conocer bien la ciudad y algunas zonas interesantes de alrededor hacen falta 3 ó 4 días. Pero uno no siempre dispone de tanto tiempo y presupuesto...

1-Hauptbahnhof; 2-Karlstor; 3-St Michael; 4-Frauenkirche; 5-Marienplatz; 6-Viktualien Markt; 7- Deutsches Museum; 8-National Theater / Residenz; 9-Odeonsplatz; 10-Hofgarten; 11-Englischer Garten.


Hauptbahnhof

Lo primero es salir de la estación de tren y seguir todo de frente hasta encontrarse con la Karlstor, puerta del siglo XIV que indica la entrada al centro histórico de la ciudad. De ahí, también todo recto por la Neuhauserstraße y Kaufingerstraße se llega a la Marienplatz, pero no sin antes visitar la iglesia de San Miguel, renancentista, y la archiconocida Frauenkirche, cuyas dos torres constituyen inequívocamente el símbolo de Munich.


Karlstor


Torres de la Frauenkirche desde la Markplatz

Tres son los lugares de interés en la populosa y concurrida Marienplatz. El primero, el que más llama la atención, es el Neues Rathaus, de estilo neogótico. Se puede entrar y ver el patio interior, con alguna que otra terraza e inscripciones de naturaleza histórica sobre la segunda guerra mundial y las olimpiadas de 1972. Pero sin duda lo más esperado por todos los turistas es el carillón a determinadas horas en punto. Aparte de esto, destacar la Mariensäule, columna situada en la parte central de la plaza y la Fischbrunner o fuente del pescado.


Neues Rathaus, Marienplatz


Altes Rarhaus, Marienplazt

Casi enfrente del Neues Rathaus se encuentra la iglesia de San Pedro. Dicen que desde lo alto de su torre las vistas son espectaculares. De ahí se puede ir un poco hacia el sur, hasta el ViktualienMarkt, plaza especialmente llamativa con sus puestos de venta de alimentos en plena jornada comercial.


Peterskirche

En este momento, y tras la vuelta a la Marienplatzt hay dos opciones. La primera, y la que hice yo, fue seguir por el camino que se trae desde la estación del tren, calle Tal, en dirección a la Isartor y con destino final el Deutsches Museum, que cierra temprano. Gran museo de la Ciencia de Munich, a la orilla del río Isar, donde se puede encontrar desde la recreación de una mina, hasta aviones a tamaño real, pasando por secciones dedicadas a la Física, a la Química y a otras disciplinas. Interesante, aunque quizás me esperara más ese día.


Deutsches Museum

Desde aquí se puede volver al Marienplatz y seguir hacia arriba por la segunda opción que antes comenté, por la Residenstraße hasta la Max Joseph Platz, para mí uno de los rincones más bonitos de Munich, donde está el Nationaltheater, de estilo neoclásico y que consituye el principal teatro de ópera de la ciudad. Desde la plaza también se puede ver una de las fachadas de la Residenz, la conocida como Königsbau. Estoy seguro que merece entrar en la Residencia y en su museo, algo que hasta el día de hoy no he hecho. En este palacio, con orígenes que datan del siglo XV, han vivido los duques y reyes de Baviera, aunque fue en el XVI en el que se construyó el actual edificio. Tarea pendiente por visitar...


Nationaltheater


Jardín interior de la Residenz

La siguiente parada es la plaza más desconcertante de Munich, la Odeonsplatz y su Theatinerkirche, iglesia con fachada de color ocre, algo desmejorada en estos días. Estar en esta plaza me hace olvidar que estoy en Munich, y es que por un momento se podría decir que se ha cambiado de continente. En concreto a mí me recuerda a alguna que otra catedral de Hispanoamérica. Siguiendo hacia el norte se pasa por el Hofgarten, ordenado y cuidado jardín de la corte con la sede del gobierno bávaro al final.


Theatinerkirche, Odeonsplatz


Staatskanzlei, Hofgarten

Un pasadizo subterráneo nos lleva finalmente al Englischer Garten. Ganas tenía de visitarlo, tras haber leído sobre él. Inmenso pulmón verde de una ciudad en la que no faltan espacios de este tipo. Y allí que estaba la gente disfrutando de sol, casi en pleno centro de una de las capitales europeas más importantes. Este fue el colofón de la rareza, "y es que es inglés, ¿qué te esperabas?" me decía días más tarde María José. Un poco bastante caótico, desordenado, limpio, eso sí, pero muy distante de la idea que yo tenía. Una gran pradera. Dos puntos destacados, el monóptero y la Chinesischer Turm, con el correspondiente Biergarten.


Vista de la ciudad desde el Monóptero, Englischer Garten

Y con eso se puede completar el día. Yo volví andando a la estación de trenes donde me encontré con Pablo. Las 20.30 pasadas eran ya. Tras deambular por los alrededores de la estación encontramos un sitio que nos convenció para comer. Algo de tiempo nos costó. Y, finalmente, vuelta en el último tren destino Bayreuth, con parada en Nuremberg. Salí de mi casa a las 6.30 de la mañana tras haber dormido apenas dos horas y llegué casi a las 2 de la mañana. Lo que viene a ser un día aprovechado. Habrá más sobre Munich...

viernes, 20 de junio de 2008

Preludio sobre Munich

Capital bávara y tercera ciudad alemana en población. Dicen que es la ciudad más mediterránea de Alemania, en la que todos los alemanes desearían vivir. Tópico donde los haya, supongo. Pero esa afirmación no va muy desencaminada. Munich me desconcierta. O mejor dicho, me desconcertó la segunda vez que la visité, hace unas semanas. Esto también depende del ánimo con el que visitas una ciudad, por lo que es algo totamente subjetivo. No es ni una ciudad alemana ni italiana, y es ahí donde está el problema. Ese día Munich era una ciudad inclasificable, y eso no me terminaba ni de convencer ni de gustar, seguramente porque ya me he vuelto un poco alemán y esa indefinición no resultaba de mi agrado. Demasiado caótica para ser alemana pero demasido ordenada para ser italiana. Y seguimos con los tópicos. Dice Félix de Azúa en La invención de Caín, libro sobre ciudades que me estoy leyendo, que Munich está desaprovechada. Que tanta variedad de colores sólo puede ser disfrutada durante una pequeña parte del año, dadas las condiciones climáticas. No me convence aunque tenga algo de razón. Munich es una ciudad rara, y ya está. Quizás de ahí le venga su encanto. De todas formas mi opinión cambió sensiblemente en la tercera visita, de la que ha hablaré algún día. ¿Quiere usted pasar un día en la capital de Baviera? Pues, si es de verano y tiene luz hasta tarde, sólo tiene que seguir leyendo.

Todo empezó la noche de un sábado de mayo, tras la fiesta holandesa. En realidad empezó un poco antes. D, el chico italiano recién llegado recibía esa semana a su familia, y quería despedirse desde Munich, ciudad desde la que sus familiares partían hacia Italia. Pablo un buen amigo sevillano - londinense también estaba ese fin de semana por aquí, así que decidí matar dos pájaros de un tiro: estaba con D un rato en Munich y luego veía al informático londinense, el cual había decidido irse a visitar el famoso castillo Neuschwanstein, así que lo vería por la tarde-noche. Ese era el plan, que empezó a complicarse porque nada más llegar a casa esa noche de sábado, ya algo tarde, cometí el error de conectarme a internet sólo un momento. Y allí estaba conectado el perdido Frank, especialista en desaparecer y aparecer, y me llevé hablando con él bastante tiempo. Concertamos una visita a su actual residencia, Frankfurt, para un mes y medio después. Buenas agendas las de los dos... Por cierto, la visita se produjo el fin de semana pasado. Total, que esa noche apenas dormí dos horas, porque a las 7 había que estar en la estación de tren de Bayreuth para partir en la típica y conocida combinación de trenes regionales, que es la que se debe usar, con el famoso Bayern Ticket, si no te quieres arruinar con los trenes. Parada de 40 minutos en Nuremberg, con breve paseo, y llegada a Munich hacia las 11.30 de la mañana con todo un día por delante.

Como veo que me he desviado un poco y entrado en otros temas más allá de la simple descripción de la ciudad, pongo aquí punto y seguido. En breve, un día en Munich...

martes, 10 de junio de 2008

Fußbalfieber Euro 2008

No voy yo a ser menos que los alemanes, que están en una especie de locura colectiva futbolera...

Puerta de mi despacho en el día de hoy

Lo curioso es que la comunidad rusa del Instituto es la más grande, aunque poco a poco la italiana le está pisando los talones. De todas formas no están los transalpinos hoy para muchas bromas...

- ¿A quién vas a apoyar esta noche? Me preguntó ayer uno de los italianos
- Pues a Holanda, no me queda más remedio.
- Nooooo, eso no puede ser
- Anda que no, vosotros sois más pero pequeños. Sin embargo Willem es un holandés de dos metros de alto, así que esto es lo que hay :p

Todos sabemos ya el desenlance...

PS: El holandés ha regalado hoy a cada italiano e italiana una flor naranja. Er tío...

viernes, 30 de mayo de 2008

Nürnberg: Dokumentationszentrum Reichsparteitagsgelände

Hace un par de sábados tocó volver a la capital francona. Esta vez, acompañado de la Armada española, que estaba interesada en ver este edificio, originalmente una especie de anfiteatro construido a mayor gloria de los nacional socialistas alemanes y hoy reconvertido en una especie de museo del horror y del terror.

No nos costó llegar, y es que con un coche todo es distinto. Bueno, y con un guía que tenga un cierto sentido de la orientación y que sepa cómo llegar a los sitios. Nada más entrar nos dieron una audioguía, que se podía escuchar en español.


Entrada al edificio

Impresiona el sitio, sobre todo al principio, aunque luego empieza a cansar un poco. Es tremendo ver toda la maquinaria de propaganda y de terror nacional socialista, la purgas internas, la organización de los eventos, cómo cuidaban hasta el más mínimo detalle de imagen, la serie de organizaciones que se ocupaban de todo, en definitiva, la Historia de Alemania desde el final de la primera guerra mundial hasta el final de la segunda, la crisis de las instituciones y el camino de un país hacia el desastre. Me llamaron la atención dos cosas en especial. La primera era el método para determinar la pureza de una persona, a la que se identificaba con determinados símbolos dependiendo del número de antecedentes judíos, lo cual iba asociado a ser o no ciudadano. La segunda fue un mapa con todos los campos de concentración. Y, finalmente, salida al anfiteatro. Me faltó algo más de Goebbels, que apenas apareció en el museo.

Así controlaban la pureza de la raza


Kongresshalle

Y dada la compañía, con un currícum enfocado en el derecho, la siguiente parada fue la famosa sala donde tuvieron lugar los Juicios de Nuremberg, tras la segunda guerra mundial. Todo un hito desde el punto de vista del Derecho, con la creación de una especie de Derecho internacional. Esta sala está cerca del centro de la ciudad, hacia el suroeste. Tuvimos que esperar un rato a la siguiente sesión, así que aprovechamos para comer algo y beber una cerveza.

Biergarten cercano

Lederer, una de las mejores que he tomado aquí en Alemania, por cierto. Lástima, porque parece ser una cervecería pequeña y tradicional y por ahora no la he encontrado en ningún sitio. Habrá que ir allí exclusivamente.

Estuvimos en la sala del juicio unos 20 minutos, con documental en alemán con subtítulos en inglés incluido. Curioso eso de que, de repente, en pleno juicio, nadie sabía nada. Dicen que la sala original era algo más grande. Llamativo el sitio, sí.


Entrada al Palacio de Justicia


El banquillo de los acusados

Y tras la visita, paseíto por el centro de la ciudad, con lluvia fuerte incluida. La comida fue en un sitio de lo más tradicional de la ciudad, junto al río, el Heilig-Geist-Spital, donde disfrutamos de diversas especialidades regionales, siguiendo la recomendación de R. Después, cuando ya había dejado de llover, nos centramos en la Karolinentraße, la calle comercial por excelencia de Nürnberg. Un frapuccino cayó en un Starbuck que estaba por allí. Eso y una magdalena de chocolate. Sí, es algo que echo de menos desde que estuve en los Estados Unidos. Entretanto, nos dedicamos a conversar sobre las cosas de nuestro país, quizás con un poco más de tranquilidad y con otra perspectiva, dada nuestra residencia actual, alejada del mundanal ruido. Hablamos de la prensa y de los grupos de comunicación, y esta vez la conversación se centró en el director de uno de los principales periódicos de nuestro país. Finalmente, vuelta a casa, a Bayreuth, apenas tenía unas horas para preparar la maleta...

jueves, 29 de mayo de 2008

Grillwetter

Estos alemanes son la leche, sí señor. Ya no les vale con incluir Mallorca en sus mapas del tiempo, no, es que los muy germánicos tienen ahora en primavera un mapa que indica si puedes hacer barbacoa o no, con las posibilidades de éxito, que se miden por el número de salchichas y fuegos. Ahí los bávaros llevamos hoy la delantera. ¡Eso sí que es arte! Servidor cae rendido.

martes, 27 de mayo de 2008

Un sin papeles

Eso es lo que casi soy. Parlez-vous français? me preguntó la chica del mostrador de Lufthansa en el aeropuerto de Lyon el sábado pasado a una hora inconstitucional. Joder guapa, entonces de lo del Guten Morgen, ich fliege nach Nürnberg no has pillado nada, fue lo que pensé. Interesante esto de que trabajes para Lufthansa, empresa alemana, en un puesto de cara al público y no hables la lengua de Goethe, aunque sea lo básico.

Resulta que le había dado mi DNI para identificarme y llevaba ya un par de semanas caducado. La chiquilla me explicó que eso era un problema. But I cannot fly? le dije yo. Bueno, si no cierran Schengen, como por ejemplo en Austria y Suiza el mes que viene por la Eurocopa de fútbol, no tiene por qué pasar nada, me respondió ella. Eso es lo que yo creía, aunque ahora no lo tengo muy seguro. ¿Se puede pasar de un país a otro de la UE con la documentación caducada, ya sea el DNI o el pasaporte? Si no hay controles porque no sales del espacio Schengen, no veo la razón para el no, aunque quizás las compañias aéreas se quieran curar en salud. No problem, servidor llevaba también el pasaporte, pero resulta que este caduca en un par de semanas. Será entonces cuando me convierta en un sin papeles. Menos mal que me dio por presentar en DNI en Lyon, porque si no me pudiera haber encontrado con una gracia curiosísima la próxima vez que deje Alemania, aunque bueno, como supongo que sería la vuelta a España, no creo que me hicieran la trastada de dejarme en tierra...

Pero no es plan de jugar con el destino, así que toca ir a Munich, donde está el consulado más próximo. Ya les he llamado. No es la primera vez, por cierto, y un diez en amabilidad y atención a los trabajadores del Consulado de España en Munich. Así que un día de estos me pasaré por allí y renovaré el pasaporte. Me han dicho que me tengo que registrar como residente, que un año o dos no es una estancia temporal. Qué remedio, así me convertiré oficialmente en exiliado. No está mal otro viajecito, además intentaré aprovechar el día...

PS: Vuelto sano y salvo de Francia, genial estancia en todos los sentidos y muchas cosas por contar. Pero como le decía ayer a alguien, no recuerdo a quien, a Nacho, aún tengo pendiente hasta las fotos de la nieve y del hielo en Jena. Se me acumula la información...

viernes, 16 de mayo de 2008

Zwei neue Bücher

Tengo que comprarme una maleta pequeña, o normal, porque las que tengo aquí son excesivamente grandes. Justo el tamaño necesario para un fin de semana o incluso una semana ahora con buen tiempo, cuando no se necesita llevar excesiva ropa, o bien no abulta tanto. Así que hoy, en lugar de irme a la piscina y después el Volksfest, una especie de feria que se celebra esta semana en Bayreuth (ya saben, cualquier excusa es válida para beber cerveza) y dado que no me encontraba demasiado bien, con un poco de mareo y bastante cansado, llevo ya tres noches descansando fatal, he intentado ver algunas maletas por la zona del centro de la ciudad y por el Rotmain Center. He localizado una tienda interesante en el centro, junto a la Ópera, pero como buena tienda alemana a las 7 habían echado el cierre. Luego en el Rotmain había otra tienda de maletas, pero algo más cara, así que mañana por la mañana intentaré ir a la primera. Tampoco necesito algo de excesiva calidad.


Pero no me he venido de vacío. Aquí, y en los Estados Unidos, es típico que las librerías tengan mesas grandes justo a la entrada con libros de fotos o de temas curiosos, generalmente de gran tamaño y muy bien de precio. Pues he caído, y no me he podido resistir a comprar un libro de Alemania, con fotos muy chulas y con un párrafo dedicado a cada ciudad o sitio importante para visitar. Además viene también en inglés. Y, ya que estábamos, un libro de Historia reciente de Alemania. Al menos lo poco que he leído en la librería no me resultaba muy complicado de entender.

Servidor mañana a Nuremberg y el domingo a Francia, Grenoble. Esto es un no parar...

jueves, 15 de mayo de 2008

Llegó la segunda

No hay nada más reconfortante que empezar un día con una multa sobre tu mesa de trabajo. Ha llegado la segunda, señores, y esperemos que la última. De nuevo carta sin certificar, y a mi dirección antigua, de la muy alemana ciudad de Meißen, en la que, evidentemente, no volveré a poner un pie y excluiré de las rutas de viaje. Que vayan a tomarle el pelo y a estafar a su señora progenitora B. El límite volvía a ser de 50 km/h y según el cacharro que me hizo la foto servidor conducía a 59. Pero esta vez me ha asustado más, porque en la misiva venía mi fecha y lugar de nacimiento. Vamos, que aquí todo el mundo sabe qué voy a cenar esta noche (los que habláis conmigo sabéis que suelo poner otro ejemplo, pero dejémoslo en ese hoy).

Contando con la de la muy alemana ciudad de Dresden, que llegó antes, la tasa sajona ha sido de 50 €. Como si no pagara ya suficientes impuestos y tasas de todo tipo. Vaya timo de país. Sois una panda de estafadores y vulgares rateros, que lo sepáis. Tenéis mi máximo desprecio. Pero como dije cuando llegó la primera, ya sabéis que habéis sido excluidos de la lista de sitios para visitar, ni un céntimo más de mi bolsillo ni de mis conocidos para vosotros. Que os den.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Lohengrin Therme

Estas termas constituyen una de las atracciones de Bayreuth. Tenía ganas de ir, ya lo había sugerido alguna que otra vez, pero no sabía exactamente cómo llegar y tampoco ir solo me hacía demasiada gracia. Hasta que parte de la sección rusa femenina lanzó la sugerencia, y allí que fuimos el 1 de Mayo a conocer las instalaciones. Quedamos a las tres de la tarde en la ZOH o estación central del autobuses. Estos extranjeros tienen unos horarios raros, así que no sabía si comer en casa o no comer o comer algo por el camino. Me compré un döner mientras llegaba al centro. Aparte de eso, empezó bien la aventura, porque Evgenya me dijo en la estación de autobuses que si me despedían no me resultaría nada difícil encontrar otro trabajo, simplemente porque en dos ocasiones tuve que ayudar al compañero de turno a sacar los billetes del autobús en la máquina situada allí al efecto.

Las termas está bien. Hay diferentes posibilidades desde poco menos de 10 €: piscinas de agua caliente, saunas y otros tratamientos varios de relax, entre los que se incluyen masajes de todo tipo y condición, baños en cerveza, un Sueño Romántico para dos, con champagne incluido y todo. Y supongo que fresas y nata también, entre otros.

Nosotros nos apuntamos a la primera opción, así que durante unas tres horas ocho componentes del insti estuvimos deambulando entre piscinas de agua a diferentes temperaturas, incluyendo exteriores, piscinas con chorros de agua y burbujas, piscina relajante musical, en la cual podías escuchar música debajo del agua y pequeña Zitronensauna con posterior baño en piscina a 16ºC.

Creo que mi instituto, para aumentar la productividad de sus trabajadores, debería pagarnos una sesión semanal en este sitio. Mis compañeros me dicen que hable con el director, pero es que ya se juntan muchas cosas por pedir, como la posibilidad de tener una tele grande o proyector para ver los partidos de fútbol en el seminario de las conferencias. Todo se andará. Y a las termas, supongo que volveremos...

lunes, 12 de mayo de 2008

Maisel’s Weissbierfest

Aquí en Bayreuth el fin del invierno y el inicio de la primavera y el supuesto buen tiempo viene determinado por el Festival de la cerveza que organiza Maisel, una de las marcas locales. Sucedió a finales de Abril, desde un jueves a un domingo.

¿La idea? Pues como un Oktoberfest, pero en pequeñito, junto a la fábrica de la cerveza. Terrenos al aire libre, carpas con conciertos, puestos de tiro, de dulces, de comida y, evidentemente, de cervezas. Fui primero el viernes con compañeros del instituto y el sábado con las españolas y sus amigos alemanes. Lástima de no haber llevado la cámara el primer día y de sí haberla llevado el segundo, pero sin la tarjeta de memoria dentro. No hay documentos gráficos por esa razón. Lo que sí pueden ustedes es ver las distintas cervezas de trigo que tiene esta marca. Mientas buscaba información para escribir este artículo, me he enterado que Weizenbier, Weißbier y Hefeweizen son sinónimos, y significan cervezas hechas a partir de trigo. Los de Maisel tienen la Original, que tiene toda la pinta de no estar filtrada, y luego, las filtradas con tres tonalidades, de más oscura a más claro: Dunkel, Hell y Kristall. Según mi gusto, en general tienen un sabor distinto, aunque todo es acostumbrarse. Yo suelo tomar más la Original y la Kristall.

Maisel´s Weisse Original

Entre las actividades organizadas para tal celebración se encontraba una carrera durante la mañana del domingo. Varias personas del instituto se apuntaron, incluso me sugirieron que yo hiciera lo propio. Grande era su fe pretendiendo que yo madrugara un domingo para ponerme a correr, ¡ja! (la última palabra es en español, no en alemán). Y pensar que uno de los alemanes con los que estuvimos el sábado se retiró antes de tiempo porque tenía que concentrarse en la carrera...

Había una carrera para niños y otra para gente más mayorcita, que creo que era de unos diez kilómetros. Nobu, el responsable del microscopio quedó entre los 50 primeros. Por cierto, que vi la carrera porque pasaba por mi calle, así que pude tomar algunas fotos desde la ventana. Luego alguien me sugirió que hubiera estado interesante colgar mi bandera de España del balcón, para que así me identificaran mis compis.

Funrun aus meinem Haus

domingo, 11 de mayo de 2008

Erdbeeren

Una de las cosas que mas me gustan de aquí es que puedo encontrar absolutamente de todo. Sólo hay que ir a las diferentes tiendas y comprar. Si no se encuentra el producto español deseado siempre queda uno italiano que lo sustituye perfectamente.

Y uno de los productos que vienen en esta época desde nuestro país son las fresas y las frambuesas. Y nada mal de precio. De hecho creo que gran parte de la producción se exporta, porque apenas he visto frambuesas en las fruterías españolas. Una gozada tener tanta variadad de productos aquí, otra razón más para no sentirse en el extranjero.

jueves, 8 de mayo de 2008

De Nederlandse partij

La vida del investigador en el extranjero es dura, no tiene uno tiempo para nada. Hoy me lo comentaba D, un italiano insultantemente joven, cuando íbamos a hacer la compra: "esto de nadar un día, jugar al fútbol otro, salir a cenar otro y demás está muy bien, así tengo cosas que hacer y no me siento solo, pero es que el tiempo vuela y no me da tiempo para nada, que también tengo que limpiar la casa y lavar la ropa". No lo ha podido describir mejor.

El sábado pasado nos invitó Willem, un holandés de casi dos metros con un inglés horrendo para los no alemanes u holandeses. Parece ser que una mudanza debe ir acompañada de una fiesta para los compañeros, de procedimiento ya establecido: a llevar cosas, tanto comida como bebida. Yo no quería repetir la tortilla, así que me pasé unos días pensando en qué hacer, aunque sin éxito, ya que creo que es lo más sencillo y fácil de compartir en ese tipo de encuentros. Además, el anfitrión me lo repitió varias veces durante la semana, así que no me quedaba otra.

A fuego lento

Al final llegamos de lo más puntuales posibles, a las 8 en punto de la tarde. Digo que llegamos porque mis amigas españolas se unieron a la celebración. Tanto en el Glashaus como la semana pasada en el Festival de la cerveza de Maisel (se me acumulan las cosas que contar y la falta de tiempo para redactar, perdonen ustedes) yo ya había conocido a sus compañeros de trabajo, alemanes todos. Esta vez me tocaba a mí hacer lo propio con los míos. Y parece ser que les gustó el ambiente que se vive en el instituto, con esa mezcla de gente de tantos países distintos, tan diferente a su entorno laboral. Vino español llevaron ellas.

Mesa central con víveres

Hasta mi jefe se apuntó al evento, no sé si al rumor de la tortilla o simplemente al ruido de la cerveza. MJ y R estuvieron hablando con él un poco en la lengua de Goethe. Es curioso, hoy, mientras me tomaba una cerveza tras el almuerzo en una terraza en el campus junto a MJ, me confirmaba algo que yo llevo pensando desde hace mucho tiempo: mi jefe es raro. Tiene un humor bastante extraño, no se sabe cuándo va en serio o en broma, y unas reacciones algo peculiares. Por lo menos ya no lo digo sólo yo...

The Spanish Armada

Otras horas agradables, disfrutando de unos pimientos rellenos de carne y arroz al estilo ruso, de verduras a la plancha, de salchichón italiano, patatas al horno a la holandesa y sake japonés. En teoría, según mi experiencia, el nivel de confianza adecuado con nuevas personas se alcanza alrededor de tres meses despúes de conocerlas. Se ve que estamos llegando a ese punto.

Nacionalidades diferentes

sábado, 3 de mayo de 2008

La cena de las frustraciones

Esta bien eso de escuchar a los demás, sobre todo porque de esa manera puedes darte cuenta de las exageraciones que puedes hacer sobre ti mismo. Anoche, por ejemplo. No tenía excesivas ganas de salir, y menos en grupo. De hecho apenas iba a tomarme una cerveza con un francés que ha estado visitándonos esta semana, para enseñarse un poco la ciudad y que por una vez no cenara en un döner. Por eso cuando me dijo M, un hindú casi recién llegado, que quería tomarse algo anoche, mi primera reacción no fue de entusiasmo. Al final nos juntamos cinco personas, así que a tomar por saco la cerveza tranquila.

Elegí el sitio, Ponte, un restaurante con una carta sencilla, basada fundamentalmente en pastas y pizzas, con una interesante terraza en plena Maximilianstraße. No caí que aún hace fresco para una cena nocturna al exterior, así que nos metimos dentro. El objetivo, disfrutar de la Spargelwoche, semana de los espárragos, que enriquecía las posibilidades de elección.

Este hindú es más abierto y más normal que el otro que tenemos en el instituto, que tiene un carácter un poco extraño y hace bromas raras. Por las razones que sea, no ha sido una semana muy fructífera tampoco para él. De hecho, mientras íbamos camino del restaurante me contó que se sentía bastante frustrado. "Manda webs", le vine a responder. "Si acabas de llegar, no puedes decir eso aún." Que un tío doctor por Cambridge y con estancias posdoctorales en Estados Unidos, incluyendo una en Yale, y con un artículo en Science recién publicado te venga con esas historias, es, cuando menos, algo chocante. Curioso, eso de ver a alguien con una actitud muy parecida a la tuya, aunque sea mínimamente, porque ni mucho menos hay comparación posible. Esto lleva a pensar que a fin de cuentas, hayas conseguido lo que hayas conseguido, lo que importa es cómo eres, y cómo seguirás siendo por mucho que las circunstancias que te rodeen sean unas u otras. El nivel de autoexigencia y de la consiguiente insatisfacción de cada uno es el que es, y poco se puede hacer contra él. Un gran defecto...

Luego durante la cena, hablando sobre los países y formas de ser, el alemán nacido en Brasil y que hablaba cinco idiomas, incluyendo el japonés, nos contaba que una de las características que más le llama de atención de los alemanes es la forma de quejarse continuamente por todo, ya sea el tiempo, el trabajo, el dinero que ganan, las ciudades, no sé, cualquier cosa. Yo ahí dije que mi caso es similar, pero que sólo hay que pararse y pensar un momento, ya sea en otros países o en otras personas, y darse cuenta que realmente nuestras quejas no tienen apenas justificación. Todo depende de la comparación, pero para eso es necesario conocer otros sitios, apuntó el colega germanobrasieño. Algo así recuerdo haber hablado con otro amigo alemán, hace ya tiempo. Y se me quedó en la memoria una frase suya, al respecto de las quejas: "they are not nonsenses"

Al final acabamos en el famoso Oskar para tomar unas caipis y terminar de emborrachar al japo. Como intuía, el amigo de las cinco lenguas me confirmó que las caipirinhas del Oskar no tienen nada que envidiar a las brasileñas, al contrario que en otros sitios de Alemania. Lo interesantes que son las conversaciones en inglés con extranjeros cuya lengua materna no es el inglés. ¡Qué diferencia!

Por cierto, esta noche toca cena en casa de un compañero de instituto, así que nos volveremos a juntar mil. Y, ante las continuas insistencias por parte del respetable, me toca volver a hacer una tortilla de patatas. A ello voy...