miércoles, 31 de octubre de 2007

Las montañas alemanas del Erzgebirge

Esa era la excursión que teníamos programada tras el congreso. Tanto mi jefa de España como Markitus huyeron pavorosamente y me dejaron solo ante el peligro, rodeado de desperate geologists. Nada más terminar nos montamos en un taxi camino del aeropuerto, donde alquilamos otra furgoneta y emprendimos camino hacia el norte, hacia Alemania, dirección Dresde.

Mapa esquemático

El paso de la frontera fue digno de mención, en lo alto de una montaña, con mucho frío, rodeado de bloques de hielo y con una niebla espesísima. ¡Achtung! Y es que tras entregar los pasaportes al amable policía alemán de la frontera nos pidieron muy amablemente que nos bajáramos y, hala, a registrar los coches que se pusieron. Supongo yo que se extrañarían de dos furgonetas llenas de gente de bastantes países (alemanes, checo, español, francés, italianos, holandesa, chileno, suizo y británicos) aunque puedo prometer y prometo que no teníamos pinta de una banda de mafiosos. Nos dejaron pasar, efectivamente, pero no dejó de ser curioso. Sólo hubiera faltado que los policías hablaran en ruso para ser igual que las escenas de películas antiguas en las que se cruza una frontera peligrosa.

Nada más cruzar la frontera paramos en Altenberg, donde vimos un museo en el que se explicaba la extracción del estaño de las rocas del lugar. Métodos artesanales pero bastante currados.

Y de ahí, a buscar el hotel, apresurándonos porque se nos empezaba a echar encima la noche. Resulta que algunas carretetas estaban cortadas y era algo complicado llegar. Nos perdimos. Mucho dinero que tienen los de la red pero luego se les olvida alquilar una furgoneta con un simple GPS. Tras una hora de vuelta por las montañitas aquellas, logramos que unos lugareños nos indicaran el camino del hotel donde nos íbamos a quedar. Es aquí donde se produjo uno de los hechos más surrealistas que yo he presenciado en toda mi vida. De repente, el coche de los lugareños se para, el conductor se dirige al maletero, saca una garrafa y un embudo... y se pone a echar gasolina al coche. Imaginen el cachondeíto...

Hotel del viernes

Finalmente llegamos al hotel, en un pueblo de Sajonia llamado Großwaltersdorf, en pleno Erzgebirge medio. La cena bien, una sopa o crema con champiñones y un filete cubierto con una salsa con champiñones. Ideal (inciso, las setas son de las pocas cosas que no me gustan). Realmente la culpa fue mía, porque ni tenía ganas de tomar salmón ni el otro plato que teníamos para elegir, que mi compañero de habitación, suizo él, me había traducido del alemán al inglés. Comoquiera que tampoco en inglés sabía lo que era y viendo la ayuda de Michael, que me dijo que era "un aminalillo del bosque", lo que provocó que inmediatamente me acordara de Bambi, decidí no comer ese plato.

¿A que tú tampoco hubieras escogido el plato número dos, "un animalito del bosque"?

A la mañana siguiente, muy temprano, nos levantamos en medio de una niebla no demasiado espesa. Fuimos con nuestro guía, un alemán que está más pallá que pacá a ver las primeras rocas. Al principio me gustó y todo, en especial las dos primeras paradas. Son las rocas que yo estudio y mi jefe actual me había pedido que pillara algunas. El tío me había dado unos guantes especiales e incluso un pico. Como Falko siempre está bromeando nunca sabré si eso fue otra más de sus gracias o si realmente estaba hablando en serio. Afortunadamente David, un checo que trabaja en Bayreuth, y especialista en martillos y muestreo de rocas varias, me dijo que no me preocupara, que él rompería las rocas necesarias y me las daría. ¡Olé ahí!

First stop

La ruta siguió por el borde de un lago. En verano tiene que ser hasta chulo y bonito y todo. Desgraciadamente, las rocas que realmente me interesaban estaban cubiertas por agua, así que otra vez será. Aún así pillé algunas. Espero que el guía alemán no me haya timado.


Bonito lago cerca de Großwaltersdorf, Sajonia

La dura vida del geólogo de botas

Estudiantes de la red, de izquierda a derecha: Ich, Michael, Felipe y Matthieu

Idílico paisaje sajón

Todo bien por el momento, y es que estábamos disfrutando de paseos agradables por el bosque, tranquilos, paisajes bonitos, sin sol pero sin excesivo frío. Ahí se acabó la parte interesante de la excursión. Las siguientes paradas, tras el correspondiente uso de la lunch bag, fueron en canteras a cielo abierto sobre cinco centímetros de barro. ¡Qué asco madre mía! Acabé de barro hasta las cejas, y eso que llevaba unas botas medianamente aceptables. En esto tengo que reconocer que soy de lo más torpe, aunque no el que más. Michael, suizo y físico él, por lo que estaría más perdido aún que servidor con tantas piedras, con unas zapatillas de deporte normales apenas se manchó nada. El consuelo es que hubo bastante gente que acabó peor que yo. Mal de muchos... epidemia.

Seguro que ahí dice: ¡Cuidado! ¡Os vais a poner de barro hasta la coronilla!

Así era todo, too muddy...

La verdad es que yo no me explicaba el ansia de la gente por ver pedruscos. Un poco está bien, un rato, vale, pero tampoco hay que pasarse y escalar por los lugares más recónditos, con una lluvia fina continua, llenos de barro sólo por ver más rocas. Ya me empezaba a cansar el asunto. De hecho en la última parada, cuando había que subir como las cabras una ladera, servidor opinó que ya era suficiente y se volvió solito a las furgonetas. A fin de cuentas yo soy Químico, y como hoy me ha dicho mi jefa sevillana por mail: "O sea, que el viajito no tuvo desperdicio, no??. Es que los geólogos están colgados Alberto, hay que tener cuidado con ellos."

Seguridad ante todo

Explicaciones del guía, martillo en mano

Imaginen cómo quedaron las furgonetas, frase del mail del coordinador de la red: "I hope that by now you got the dirt of your shoes from the field trip. We got into trouble here for returning the van so dirty. Ettore had a similar problem when returning the van in Prague. "

Porquería de los zapatos y de lo que no eran zapatos, pero eso ya es otra historia. Finalmente cruzamos la frontera checa de nuevo, ya de noche, y dormimos en Bozí Dar, un pueblo checo justo en la frontera con Alemania. Allí cenamos, hice foto al hielo de la zona, tomamos cervezas (chollo checo, a euro la cerveza tamaño alemán) y nos fuimos a dormir. La versión checa de la excursión, al día siguiente, será motivo de otro capítulo, aunque este día es totalmente insuperable...

Hielo checo

Bonita decoración de las paredes del hotel de Bozí Dar

lunes, 29 de octubre de 2007

Praga


Merece la pena visitarla, sin duda. La República Checa, junto con su capital, se une a los países visitados por servidor. Lo que pasa es que apenas tuve tiempo para disfrutar de la ciudad, cosas del trabajo. Tras pasar noche en Bayreuth, partimos la mañana del jueves en coche hasta Praga. La República Checa no está en el espacio Schengen, por lo que tuvimos que pasar un control de pasaportes, primero alemán y seguidamente, checo. Costó algo llegar, y es que las carreteras checas no son especialmente buenas. Están construyendo autopistas, aunque aún les queda bastante por recorrer y, al menos por lo que vi, la parte rural del país no es especialmente llamativa, peor incluso que la Alemania del Este. Tremenda herencia que arrastran, pero tiempo al tiempo...

Primera foto checa, nada más pasar la frontera y comprar la pegatina correspondiente para poder circular por las autopistas

Mapa esquemático del país

Llegamos a Praga hacia la 1.30 de la tarde, costándonos bastante llegar al centro por el tráfico denso y un poco caótico que nos tocó. De ahí, a la Universidad y a atender las conferencias, reencontrándome con mi jefa de Sevilla y con mi sucesor en el puesto de estudiante. Me llamó la atención el metro de la ciudad, muy bueno, y bastante profundo. Da un poco de vértigo bajar o subir esas escaleras mecánicas tan pronunciadas. Falko me dijo que tanta profundidad es tónica en los países del este, ya que las galerías del metro también estaban pensadas para ser refugios en caso de emergencia y bombardeos.

Tras las conferencias celebramos la cena del congreso en un restaurante céntrico. Bastante cerveza, haciendo honor a ese dato que dice que la República Checa es el país donde más cerveza per cápita se bebe; y bastante comida, medio pato asado. Allí empecé a conocer al resto de estudiantes de la red, donde dominan ampliamente los italianos, tres en total, frente a un francés y un suizo. Yo soy el único postdoc, por el momento.

Sólo pude visitar algo de la ciudad después de la cena. Fui a la céntrica plaza Staroměstké Náměstí, donde pude tomar algunas fotos nocturnas del Ayuntamiento de la ciudad vieja y su reloj astronómico, y las iglesias de Nuestra Señora de Tyn y de San Nicolás. De ahí, al hotel.

Staroměstké Náměstí, con el Ayuntamiento a la derecha

Nuestra Señora de Tyn

San Nicolás

Reloj astronómico del ayuntamiento

Al día siguiente me tocaba dar la conferencia, que me salió bien y parece ser que gustó, pese a ser boicoteado por el ordenador de la sala de charlas, ya que en la diapositiva estrella no aparecieron unos dibujos de estructuras que me había trabajado bastante.

Torre de la Pólvora

Al finalizar el congreso emprendimos camino raudo y veloz destino a Sajonia. El siguiente paso era una excursión, que ha sido memorable, por la zona del Erzgebirge para ver rocas formadas a alta presión, pero eso será otro capítulo.

miércoles, 24 de octubre de 2007

A Praga

Praga según aparece en Wikitravel

Lo que queda de semana lo pasaré en la República Checa, primero en Praga y luego en las montañas, en una ciudad que se llama Mariánských Lázní, visitando también la parte alemana, el Erzgebirge. Motivos laborares, Congreso en Praga, donde tengo que dar una charla, y luego excursión para ver rocas y demás cosas geológicas. Además de esa zona vienen las muestras que yo trato de estudiar. A ver si no hace mucho frío y me da tiempo de ver algo interesante.

miércoles, 17 de octubre de 2007

De nuevo en Jena

Parte del equipaje en el viaje de vuelta

Si la ida fueron 13 horas, el viaje de vuelta alcanzó las 14, una hora más de trasbordo en el aeropuerto de Barajas para estar de nuevo en casa. Porque a fin de cuentas mi casa ahora está en Alemania. Curiosas sensaciones.

Buen fin de semana largo que he pasado en España, con buena temperatura. Sábado y Domingo en la playa. Geniales los dos paseos por la orilla del mar en Chiclana, que no me esperaba ni de lejos, uno que ya iba con mentalidad invernal. Así que volví a tener comidas familiares y desayunos típicos de domingo en los sitios donde suelo ir, con el periódico recién comprado. El Lunes visita al Instituto y su gente y, por la tarde, paseo por el centro de Sevilla y, de paso, comprar algunos libros. El invierno germánico está a punto de llegar y es necesario tener material para entretenerse en casa en el caso que la nieve no me deje salir de ella. Interesante la limpieza que están haciendo de la Catedral de Sevilla, creo que nunca había visto tan claras las piedras. Ya tocaba.

La gracia fue al llegar a Jena, pese a que la cosa estuvo algo caótica en el aeropuerto de Frankfurt. El billete del tren me incluía un viaje dentro de los transportes urbanos, así que debido a la carga que llevaba y a la considerable distancia que separa la estación de Jena West de mi nueva residencia, decidí usarlo, siendo esta la primera vez que pillo un tranvía o autobús en Jena. Cualquier parecido con la realidad entre el plano de la red de tranvías y el recorrido que estos siguen es pura coincidencia. Resulta que las líneas 2 y 4 son las que paran cerca de casa, así que al ver un tranvía con el número 4 en dirección a casa, no dudé en subirme. Menos mal que me di cuenta que en la Universidad siguió hacia el norte, y no hacia el este. Me aseguré luego que realmente era la línea 4, confirmándolo. Así que desde ayer desconfío del sistema de transporte público jenense.

viernes, 12 de octubre de 2007

Puente español

¿De vuelta a casa? Eso me preguntaba ayer a varios kilómetros de altura. ¿Cuál es mi casa ahora? Y más aún cuando regreso a casa de mis padres. La respuesta es que no lo sabía, y de hecho no lo sé.

Este fin de semana he vuelto a Sevilla para disfrutar del puente del Pilar, que no hay que perder las costumbres españolas. Y de paso pillo algo de ropa de abrigo. La idea inicial, como ya comenté hace tiempo, era haber venido a finales de Agosto y cargar el coche con todo lo útil para Alemania, pero esa opción se desvaneció. Así que allá por el mes de Septiembre compré billetes para volver este fin de semana, aprovechando que había un día festivo extra que permite estar un día más con la familia.

Una vuelta diferente, muy distinta a los regresos de Finlandia y California, cuando, a pesar de haber estado un tiempo similar al que ahora llevo en Alemania, sí sentía que volvía a casa. La razón es clara, y es que lo de ahora no es temporal. Bueno, sí lo es, pero durará bastante más de tres meses. Además, ahora sí tengo una buena casa, algo mejor que la de Finlandia y estratosféricamente superior a la de California. Eso también influye. Otra cosa que me resultó algo chocante es el estar rodeado de españoles en los alrededores de la puerta de embarque del aeropuerto de Frankfurt, y es que ya me había acostumbrado a que la gente a mi alrededor hablara de sus cosas y yo apenas me enterara. Muy contradictorio todo, pareciendo por un lado como si hubiera estado fuera mucho tiempo y todo lo contrario por el otro.

El viaje merece mención aparte. Salí de mi casa en Jena a las 8.50 de la mañana y llegué a casa de mis padres casi a las 11 de la noche, casi 13 horas después, con retrasos de aviones incluidos. Esto de que Clickair suprimiera el vuelo directo entre Frankfurt y Sevilla complica algo más el asunto. Y eso que desde Sevilla hay bastante tráfico aéreo, de hecho los aviones con Madrid, que suelen pillarse casi exclusivamente para conectar en Barajas con algún vuelo internacional, van llenos. O ponen más conexiones o bien crean más rutas directas desde Sevilla. Negocio hay, y negocio había también entre Frankfurt y Sevilla, mi vuelo allá a finales de Julio iba prácticamente completo. No hay ninguna conexión directa desde Sevilla con ningún aeropuerto importante de Alemania. Pero eso es otra historia...

Y una vez en Sevilla, gratamente soprendido por el tiempo. De salir de Alemania con 4 grados de mínima a encontrarme 23 al aterrizar, con máximas hoy que rondan los 30ºC y un lujoso sol. Ya acostumbrado al fresquito, para nada me esperaba esto. Es curioso como puede cambiar la mentalidad de uno en tan poco tiempo. De hecho hasta puede que caiga algún baño en aguas atlánticas, jeje.

Así que por el momento toca disfrutar de estos días, hasta el martes, que tengo el viaje de vuelta. Entretanto, feliz fin de semana.

lunes, 1 de octubre de 2007

El otoño llegó

Vista desde la ventana de mi casa

Fresquito, hojas por el suelo, lluvia... definitivamente hemos dejado atrás el verano. Este fin de semana he vuelto a mi apartamento original, esperando que a finales de esta semana pueda instalarme definitivamente. También ha aumentado la nómina de españoles en Jena, aunque estamos en clarísima minoría respectro a los italianos, que sí que son una plaga. Ah, y curioso bar de estilo soviético en el que estuve un rato el sábado por la noche, con su estrellita roja de cinco puntas y todo. No me acuerdo del nombre, pero es un sitio a destacar en la ciudad. Uno de los italianos me comentó la forma curiosa que tenían de lavar los vasos de cerveza. Pese a que Luis me dijo luego que a saber cómo lo harían en otros sitios donde no lo ves, me decidí por tomar una cerveza embotellada normal. Tres cervezas de distinto tipo, tamaño alemán, cayeron esa noche, una barbaridad para mí, demasiado volumen: una Weiss, una Pils y una Desperados, mexicana embotellada (sí, la del bar estilo soviético con gente del gótico tardío) con aroma de tequila. El domingo amanecí con un poco de dolor de cabeza y un ligero malestar. He descubierto que ya no puedo mezclar ni diferentes tipos de cervezas... mala cosa.

jueves, 27 de septiembre de 2007

FC Carl Zeiss Jena


Ayer fui a verlo, equipo de la segunda división alemana. Mi jefe va de vez en cuando y me preguntó si me apetecía ir a ver el partido, contra el Offenbach, cuarto en la liga, frente a la última posición del Jena.

Al final nos juntamos 5 personas del instituto. Se puede comprar la entrada por internet, pagas con tarjeta y te imprimes un código de barras que te leen al entrar en el campo. Viva la técnica.

Y sí, ganamos. Primer partido que voy a ver, primer partido que gana el Jena en la temporada. Ya sólo somos los terceros por la cola, con 4 puntitos, jeje.

Y encima me lo pasé bien, aunque el partido no fue gran cosa y pese a que no comí ninguna bratwurst ni bebí ninguna cerveza, debido al horario del partido, 5 y media de la tarde. Es curioso como la mayoría de las canciones que se cantan en los campos de fútbol alemanes tienen la misma música que las que se cantan en España, con distinta letra e idioma, evidentemente. Y los insultos y comentarios al árbitro supongo que serán similares. Pese a que no me enteraba eran evidentes...

Por lo demás, llegaron la lluvia y el fresco a Jena, tras el veraniego fin de semana pasado. Una lástima. Y el sábado, de vuelta a mi apartamento original. Parece que la semana que viene me instalaré en el definitivo. A ver si es verdad. Pendiente está el artículo sobre Dresde, que requiere algo más de tiempo de redacción y preparación. Intentaré subirlo mañana.

viernes, 21 de septiembre de 2007

¿Y qué hacemos con Marte?

Escaleras que tengo que subir todos los días para ir a mi Instituto

Eso es lo que se estará preguntando mi jefe ahora, de reunión en Roma. Mientras tanto yo me he estado preguntando algo así como "¿cómo porras preparo yo las muestras de las narices?"

Eso es, entre el jefe en reunión importante de la NASA (donde hay calidad, hay calidad...) y el resto del grupo de vacaciones, durante unos días vuelvo a ser el responsable de mi grupo alemán. Esto en principio suena bien, pero cuando uno es nuevo y hace las cosas por casi primera vez, el estar solo a pesar de ser el jefe no es agradable. A fin de cuentas eres el jefe de ti mismo, mal negocio...

Finalmente las muestras que tenía que preparar me han salido hoy. En realidad es sencillo: se corta una loncha muy fina de la roca en cuestión, se pega en un portamuestras de cristal, se pule hasta 30 micras de espesor (hasta ahí lo hace la técnico) y luego se localizan en el microscopio óptico las zonas interesantes, donde se pegan con otro pegamento unas rejillas de metal muy pequeñas. Pasado un día se mete todo en acetona, de tal forma que el primer pegamento (el de la roca con el portamuestras) se disuelve pero el segundo (el de la roca con las rejillas), no. Se corta lo que quede de roca por el contorno de las rejillas y hala, muestra preparada.

Suena fácil, ¿eh? Pues tiene su truco. Para empezar ayer el pegamento que se disolvía era el que no debía disolverse. La primera en la frente, colega. Volví a pegar las rejillas que se despegaron y hoy he terminado el proceso. No ha estado mal, ya le pillé el truco: de 7 me han salido bien 5. Me considero satisfecho. Aquí se acaba la semana laboral, el lunes, más y mejor.

Por otra parte, ya me he enterado de la razón de la mudanza. Ayer me mandaron una carta los de los apartamentos dándome explicaciones: van a cambiar el suelo, poner conexión a internet y comprar muebles nuevos. Por esa razón debería estar entre 2 y 4 días en otro apartamento. Como contraprestación por las molestias de la mudanza, me rebajan el alquiler de este mes en 50 €, un detalle, la verdad. Sucede que lo que eran 2 días en mi caso van ya por 5, y seguramente la semana que viene entera también. Así que parece que la razón no era que hubieran bichos en mi planta, como creí entender y de hecho pensé al encontarme nada más llegar a mi nuevo apartamento 3 arañas gigantes. Entretanto sigo como de paso, sin deshacer la maleta y sin asentarme definitivamente. De todas formas en un par de semanitas me mudo definitivamente a mi nuevo apartamento, más cerca de mi Instituto. Por cierto, sigue sin ser definitivo porque aún no sabemos nada de la posible mudanza a Bayreuth. Las cosas de palacio van despacio, aquí en Alemania también.

Muestra de lo que me encontré en mi nueva habitación

Y sobre el resto de asuntos noticiables de la semana, el martes estuve con mi jefe en el SportBar de la Marktplatz viendo el partido del Real Madrid contra el Werder Bremen. Me sorprendió que los alemanes celebraran los goles del Werden Bremen como si fuera su primer equipo. En un bar de Sevilla la gente generalmente se hubiera alegrado con los goles del Real Madrid, pero no en exceso, no se trata de un equipo de la tierra. Quizás eso de que el Jena esté en segunda división favorece la identificación con otros equipos...

Además, tengo que encontrar urgentemente un sitio donde cortarme el pelo, como se puede comprobar tras las fotos de Berlín, y es que ya no me merece la pena peinarme antes de salir de casa, porque en cuanto haga algo de viento llega el caos absoluto. Tarea dificil esa de buscar peluquería cuando se vive en el extranjero. Uno está acostumbrado a su peluquero de siempre, al que ya no dice nada cada vez que va a cortarse el pelo, porque se lo tiene más que sabido. Afortunadamente yo no pretendo peinados extraños y supongo que será sencillo comunicarme en alemán.

Nada más, este finde visitaré Dresden, aprovechando el buen tiempo que tenemos, con solecito y unos 23ºC. Así que la semana que viene tendrán las fotos correspondientes. Schönes Wochenende für alle.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Berlín

Allí estaba yo, en la capital de Alemania. Tras mucho planear fue la ciudad escogida para pasar el Sábado. Alberto y Pablo vendrían desde Dresden, en combinación de trenes regionales con el Schönes Wochenende Ticket para no tener que aflojar más de 100 € cada uno. Lo de los trenes en Alemania es una pasada, y me refiero a lo económico. Yo ya me agencié la Bahncard 50, aprovechando las últimas semanas con 26 años (cuesta la mitad), que me permite pagar la mitad del precio normal del billete por el módico importe de 106 € al año. De esta manera el precio del tren es normal, 50 € ida y vuelta a Berlín desde Jena en un tren de supuesta alta velocidad. Digo supuesta porque hasta Leipzig apenas pasaba de los 120 km/h, aunque después rondaba los 200.

La llegada se produce a la Estación Principal de Berlin, der Hauptbahnhof. Creo que la inauguraron hace un año, con la excusa del Mundial de fútbol. Es una pasada, bien situada muy cerca del dentro y bastante organizada. Me gustó. No sabía exactamente dónde iba a estar situada, pero al salir y ver las banderas del Reichstag, me orienté perfectamente. Y ahí fue donde empezó nuestra travesía por la capital alemana. Para aquellos que pasen un día en Berlín, este artículo puede serles de gran utilidad. Berlín es una ciudad tranquila, para nada noté la presión que sientes en otras ciudades, quizás por los espacios grandes, porque puede que no hubiera mucha gente y por el fresco y el vientecillo que teníamos. Y me pareció también una ciudad muy segura. Creo que sería una buena ciudad para vivir. El recorrido que seguimos es el siguiente, desde la Estación Principal de trenes hasta la Alexanderplatz, marcando las zonas de interés:


1- Hauptbanhof; 2 - Reichstag, 3 - Momumento al soldado soviético; 4 - Puerta de Brandeburgo; 5 - Checkpoint Charlie; 6 - Gendarmenmarkt (Catedrales alemana y francesa); 7 - Bebelplatz; 8 - Berliner Dom; 9 - Rotes Rathaus y 10 - Alexanderplatz y Fernsehenturm.

Lo primero que se ve es el parlamento, destrozado en la segunda guerra mundial y reconstruido recientemente. Dicen que se puede subir gratuitamente y ver la ciudad desde arriba, pero había algo de cola y decidimos que no nos merecía la pena. Junto al Reichstag hay un extraño monumento, que parecen ser una especie de lápidas sucesivas. Creo que tienen que ver con el incendio del año 1933 que catapultó a Hitler al poder.


Hauptbahnhof

Reichstag

Muy amplia esa zona de Berlín, con el Tiergarten de fondo. Era la zona de nadie durante la guerra fría. Y del Parlamento, nos desviamos un poco hacia el oeste en dirección al monumento al soldado soviético, en el que también se ven dos tanques, supuestamente los primeros con los que el ejército soviético entró en la ciudad en 1945. Hasta el colapso de la DDR ese monumento estaba vigilado por soldados soviéticos.

Monumento al soldado soviético

Tanque soviético

El siguiente es uno de los símbolos de Berlín por excelencia, la Puerta de Brandeburgo, gobernada por una cuadriga y dando entrada al paseo Unter den Linden con sus Tilos a uno y otro lado. Allí paramos a tomarnos un döner en uno de los puestos de la vía central, que había algo de hambre a esas horas. Aparte de la embajada rusa, hay bastantes tiendas para turistas en esa avenida. Un poco más hacia delante se gira a la derecha por la Fiedrichstrasse en dirección al Checkpoint Charlie. Hacia el otro lado se puede ver la famosa estación de tren, en alto, que separaba los dos antiguos Berlines. El apodo lo dice todo, y es que es conocida como el palacio de las lágrimas, por las despedidas que se daban lugar allí.

Puerta de Brandeburgo

En la Fiedrichstrasse se encuentran también muchas tiendas, incluyendo la francesa Galeries Lafayette. Por allí paramos a tomarnos un café en un Einstein Café.

Con Pablo. Nótese la ropa de los dos españoles del sur frente a la camiseta de mangas cortas del lugareño alemán

Zwei Kaffees mit Albertos

Uno de los puntos más turísticos de Berlín es el Checkpoint Charlie, único punto donde se podía pasar del sector americano al soviético. Allí se pueden ver los famosos carteles y banderas americanas. Lo curioso es que justo al entrar en el sector americano uno se encuentra con un Subway y un Starbuck, cosas de la vida...


Checkpoint Charlie

Desde el Checkpoint Charlie volvimos a subir por la Fiedrichstrasse en dirección a la Gendarmenmarkt, una plaza muy amplia donde se puede ver la Deutscher Dom, la Französiche Dom (que son prácticamente idénticas) y el teatro.

Deutscher Dom vista desde la Französicher Dom, en la Gendarmenplarz

La siguiente parada es la Bebelplatz, con las Bibliotecas, la Humboldt Universität y la Catedral de San Hedwig. En el centro de la plaza se puede ver un sótano con estanterías vacías blancas, ya que fue en esta plaza donde los nazis empezaron a quemar libros.

Bebelplatz

Parada para tomar un chocolate (pretzel en mi caso), observar la Berliner Dom, junto al río y ver la Schlossplatz, donde se encontraba el Palacio Real que fue destruido por los soviéticos hacia 1950 para convertir el espacio en las zonas de desfiles militares de la DDR. Ahora es un parque. Por allí también debería estar en antiguo Parlamento, aunque sólo vimos un edificio en ruinas y en obras, pudiera ser... Y la visita finaliza con el Rotes Rathaus, acutal ayuntamiento de la capital con sus ladrillos rojos, la torre de la televisión (llamada la venganza del papa, por la forma de cruz de su sombra) y la Alexanderplatz con su reloj universal. Cervecita bávara y vuelta para la estación de tren.

Disfrutando de las especialidades alemanas

Berliner Dom

Rotes Rathaus

Fernsehenturm

Reloj universal de la Alexanderplatz

Valoración bastante positiva de una ciudad tremendamente marcada por la historia, cuyos detalles se aprecian casi en cada rincón. Una ciudad que llama la atención, no como París o Londres, tal y como decía mi libro turísico, aunque no por eso deja de perder interés. También he leído que está llamada a ser la capital política de Europa, afirmación que comparto. Me gustó Berlín, sin duda, aunque me queda muchísimas cosas que ver aún...

viernes, 14 de septiembre de 2007

La semana alemana

Récord de veces que he salido a cenar fuera: martes, miércoles y jueves. La de ayer la hubiera evitado porque estaba cansado y tampoco tenía excesivas ganas, pero a fin de cuentas uno es un chico hospitalario y se esfuerza. El martes vino un profesor suizo que trabaja en Francia, y el equipo directivo del grupo salimos a cenar con él. Miércoles y jueves ha estado en el Instituto un chico suizo que quería hacer unas medidas de microscopía y le hemos acompañado en las cenas correspondientes. La del miércoles con otro posdoc del grupo y la de ayer con el jefe. Es increíble la cantidad de cerveza que pueden tomar los alemanes, zampándose del orden de litro y medio cada noche. Para mí hay un momento en el que no puedo más, generalmente a partir de la segunda. Y el daño colateral de esta semana ha consistido por lo tanto en tres noches largas casi totalmente en alemán, que supongo que será la única forma de soltarse con el idioma de las narices. De todas formas estoy en desventaja. Los que me conocen saben que de vez en cuando, para animar almuerzos y cenas varias me dedico a lanzar comentarios que se vuelvan contra mí, para que así mis amigos se metan comigo, lo que da pie a que yo luego me meta con ellos y al final acabamos a carcajada limpia. Pues como mi jefe es un cachondo y me llevo bien con los compis ayer me dio por hacer un comentario del frío que hacía y otro sobre el restaurante asiático tipo furgoneta-caravana de comida rápida al que vamos de vez en cuando, y es el que ma parece más sano hasta ahora. Concretamente dije que me iban a hacer cliente del mes (todo en alemán). El cachondeíto que tenían conmigo por el tema del frío, que ya vería yo en invierno con n metros de nieve lo divertido que me iba a resultar aquello y también por lo del restaurante (lo cual, sinceramente, no tiene tanta gracia. Definitivamente los alemanes tienen un humor raro). Lo que pasa es que yo luego no les puedo responder como quisiera, porque es complicado hacerlo en alemán y también incluso en inglés, son muchos matices y muchas ironías y no hay manera. Les dije que estaba en clara inferioridad y que no sabían lo cruel que servidor podría llegar a ser, pero que se fueran preparando para cuando tenga soltura con el alemán.

De las cenas destaco una frase del profe suizo que me llamó la atención, y es que nos dijo, ante mi comentario de que el Alemán suizo me resultó algo complicado de entender cuando visité aquellas tierras, que el Hochdeutsch (lo que viene a ser el Alemán estándar) es la primera lengua extranjera que se estudia en la Suiza alemana, jeje.

Ayer tuve una reunión medianamente larga con mi jefe y poco a poco me voy enterando más del tema. Le gustó el borrador de proyecto que yo había redactado la semana anterior y cambió sólo algunas cosas y, además, me dijo que estaba bien que estuviera leyendo y aprendiendo por mi cuenta y luego le preguntara las dudas. Quizás la semana que viene tengamos las primeras muestras y pueda empezar a hacer medidas. En otro artículo hablaré de la historia de mi jefe en este Instituto y de sus inicios, que en la cena de ayer nos la contó.

Y por lo demás, este fin de semana seguramente me daré una vuelta por Berlín. Tengo que intentar sacar la Bahncard 50 esta tarde, con la que los viajes en tren salen por la mitad de precio (y se hacen, por lo tanto, normales y pagables) y ver las conexiones. Aunque la curiosidad más destacable de la semana es que desde el domingo hasta el miércoles me tengo que cambiar de apartamento, de la tercera a la primera planta. No me he enterado muy bien pero creo que tienen que limpiar o fumigar la parte donde estoy, porque en uno de los apartamentos (no el mío) hay bichos, y ya que van a atacarlos, arrasarán con toda la planta. Así que a cargar con todos los cacharros y cosas escaleras abajo y luego arriba. Me podría quedar ya en la primera planta las dos semanas que me restan en ese edificio...

Esto es lo más destacable de la semana, sin grandes novedades. Por lo tanto, schönes Wochenende para todos.

jueves, 13 de septiembre de 2007

El número de tarjetas de crédito

South Park es, sin duda, una de las mejores series que existen y que se dejan ver en la televisión, aunque a veces resultan algo polémicos, todo hay que decirlo. Retrata como nadie las sociedades actuales y el comportamiento y valores de las grandes y pequeñas masas en nuestro mundo de hoy, de una forma crítica a la vez que irónica. Además, suelen dar caña al autodenominado progresismo y a lo que se supone que es políticamente correcto, incidiendo en la sensatez, el liberalismo y la libertad individual en general.

Pero aparte de todo eso, son divertidos. En un episodio de la cuarta o quinta temporada se les enseña tareas a chicos y chicas por separado. Los chicos van a clases de talleres y las niñas (junto con el pobre Kenny, que teme por su vida y por eso trata de evitar cualquier tipo de máquina cortante) estudian "tareas domésticas". Una de las enseñanzas dentro de esta clase es la de buscar y elegir un buen hombre que las mantenga el resto de sus vidas. Me resultó graciosa esa escena. Lo primero, hay que fijarse en los zapatos de la supuesta víctima como primer motivo de selección:


Y luego, las tarjetas de crédito: "Si tiene una todo indica a que gasta poco, y seguramente tendrá un límite bajo de crédito. Si tiene cuatro huye de él, es altamente sospechoso, por lo que el número ideal de tarjetas de crédito que debe tener un hombre es dos"


Y tú, ¿cuántas tienes? ¿Cumples el requisito?

jueves, 6 de septiembre de 2007

Las temperaturas

Empieza a llegar el fresco al este de Alemania. Ya van dos días que pongo un poco la calefacción, aunque no muy fuerte, sobre todo a la hora de ducharme. Grata sorpresa al comprobar que funcionaba. Por la noche empezamos a tener unos 5ºC de mínima y alrededor de 15º de máxima. Similar al mes de Noviembre - principios de Diciembre en Sevilla. Incluso ayer vi a dos chiquillos y a un bebé con gorro, aparte de alguna que otra bufanda. Yo creí haber echado guantes y una bufanda en el equipaje en pleno mes de Agosto, pero parece que no. Quizás sea el viento algo frío el que provoca tal sensación o quizás sean cosas del calentamiento global, jeje.

Por el momento sigo esperando que imágenes como la siguiente tarden mucho en producirse...

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Estado de la situación tras algo más de un mes

Vistas del Norte de Jena desde una ventana de mi casa en un día nuboso de Agosto

Desde que llegué, incluso desde un poco antes, no se puede decir que las circunstancias que rodean mi trabajo científico hayan sido favorables, más bien todo lo contrario. La primera en la frente fue la decisión de Clickair de eliminar el vuelo directo Sevilla - Frankfurt, que simplificaba tremendamente los viajes a casa. Venir tanto a Jena como a Bayreuth es algo complicado. Con Air Berlín se puede llegar tanto a Leipzig como a Nuremberg, pero generalmente los precios son muy elevados y los horarios no demasiado adecuados. Así, la opción de volar a directamente a Frankfurt por un precio aceptable y luego ir en tren hasta el lugar de destino, se antojaba como la mejor solución posible. En apenas 7 horas se podía hacer y sin gastarse excesivo dinero. Ya me veía yo volviendo a casa cada 2 meses aproximadamente pero... el vuelo se acabó. Ahora, o se hacen encajes de bolillos con Ryanair o bien se vuela a o desde Frankfurt haciendo escala en Madrid o Barcelona, por lo que la gracia vuelve a ser difícil, larga y cara.

La segunda circunstancia desafortunada fue el tema del coche. La idea inicial de venir desde España a finales de Agosto con un amigo que también va a pasar una temporada en tierras germánicas, de tal manera que compartíeramos los kilómetros de carretera, también se esfumó. Por circunstancias ajenas a él no pudo finalmente acompañarme, por lo que yo decidí no volver y esperar acontecimientos. Para el invierno, con fío, lluvia, nieve y hielo, un coche en estas latitudes es algo bastante útil. Por ahora tendrá que esperar. Por otra parte, la ciudad tampoco ayuda y es que se puede afirmar sin temor a ser injustos que Jena no es una localidad apasionante, y lo que más me complica la vida son las cuestas existentes entre montañas, y la situación de mi casa actual. Pero en cierta medida eso es secundario.

Y el golpe de gracia llegó la semana pasada, como ya escribí. Eso de que te roben mensualmente casi la mitad de lo que ganas no es para nada algo agradable. E incluso creo que es bastante más, porque he estado investigando el dinero real en bruto de mi contrato y si se suman todas las cantidades en bruto que me llegan a mí, la cantidad total queda aún bastante distante. Creo que del presupuesto inicial también salen los pagos que la Universidad tiene que hacer a la Seguridad Social en concepto de empresa, y aún así, aún falta dinero, con lo que realmente la retención se eleva bastante por encima de la mitad. De tener un contrato y unas condiciones muy buenas he pasado, sin previo aviso, a tener un contrato normal. Como también escribí, considerando el gasto en vivienda que debo hacer aquí y la diferencia de precios, mi situación no es que haya mejorado especialmente compada con España. Es como si todo el trabajo tan duro realizado durante este año, esa escritura de Tesis casi contrarreloj, esas 15 horas al día dedicadas en cuerpo y alma a la escritura y estudio y esas peleas con la burocracia española hayan servido para más bien poco.

No se puede decir que, de haber sabido todo esto, no hubiera venido. Más allá de la facilidad de vuelta a casa en tiempos razonables, de las comodidades que pueda disfrutar aquí y de unas condiciones económicas bastante distintas de las que aparentaban, lo que realmente me importa soy yo, y estos años en Alemania estaban previstos desde el punto de vista profesional, que con casi toda seguridad serán muy provechosos y aprenderé muchas cosas. Pero si la estancia lejos de casa, que supone un esfuerzo en cierta medida, se ve acompañada por mayores comodidades, es evidente que siempre es mejor. Pero c'est la vie... A veces pienso que para conseguir un objetivo tengo que trabajar, luchar y sufrir bastante más que la media. Quizás sea un pensamiento tremendamente egoísta, pero ahí queda.

Aunque no todo es negativo. Sí, reconozco que puedo parecer tremendamente pesimista y que tiendo a remarcar las cosas que no van del todo bien, defectos de servidor. Aquí, al llegar cada día a casa, me puedo sentir realmente como si estuviera en ella. Me explico. Es una buena casa, bien conservada y equipada y claro, sólo necesito recordar mi vivienda en California para establecer la comparación. Y, algo importante, he conocido a gente agradable, lo que siempre es de agradecer, aunque hay ciertas reacciones y actitudes de compañeros de trabajo algo extrañas. Quizás las comente algún día, no se me vayan a olvidar.

Resumiendo, aunque en situación aceptable y contento en general, las cosas no han ido hasta el momento como se esperaba. Pero de todas formas seguiremos en el negocio...

lunes, 27 de agosto de 2007

Los horarios alemanes

Esta es otra de las cosas que me fastidia tremendamente: las tiendas y supermercados (especialmente estos) cierran a las 8 de la tarde. Para los que tenemos trabajos como el mío, esto es un gran inconveniente, ya que tienes que estar pendiente de estos horarios para poder comprar comida, y si un día la necesitas y te tienes que quedar trabajando, es un incordio.

Es uno de los aspectos que echo de menos de los Estados Unidos. Allí los supermercados cerraban o a las 12 de la noche o bien había algunos que estaban abiertos las 24 horas. De esa manera no te tenías que preocupar por las horas, sabías que aunque ese día llegaras tarde a casa encontrarías el supermercado de siempre abierto. Y no como en España, que sí, encuentras los Opencor, pero bien que te cuesta la compra a horas raras...

Por no hablar de las tiendas que venden aquí como un gran logro que los sábados estén abiertas hasta las 6 de la tarde. Todo esto para un español tardío como servidor no es nada agradable.

Visto esto no es de extrañar tampoco que aquí en Jena se encuentre uno los siguientes horarios. Dan miedo.

Horarios de una frutería en pleno centro de Jena

viernes, 24 de agosto de 2007

Die ostlische deutsche Ampeln

El título del artículo viene a decir algo así como "Los semáforos alemanes del este". Frank ya me dijo allá por el mes de Abril que me fijara en los semáforos para peatones aquí en Jena, que eran curiosos. Y así hice. Les dejo unas fotos que hice ayer camino de mi instituto que confirman tal curiosidad.



PS. He añadido un par de nuevos blogs a la sección de enlaces que he descubierto estos días y me han resultado interesantes. Nacho nos cuenta en sus páginas sus peripecias por estos mundos alemanes, franceses y españoles y Santi se ha dedicado a escribir sobre Finlandia aunque ahora sea medio alemán como servidor. De todas formas la sección de enlaces la tengo que actualizar... a ver si ahora que tengo un poco más de tiempo la reformo.

Y bueno, respecto a mi estancia aquí, hoy acaba la semana sin jefe ni grupo, que han estado en un congreso por ahí lejos. Este finde parece que tengo una especie de fiesta de cumpleaños en casa de una chica argentina y el domingo, a disfrutar de la Fórmula 1. Dicen que va a hacer buen tiempo, a ver si es verdad. Schönes Wochenende für alle (¿¿¿Ese schönes es acusativo???)

jueves, 23 de agosto de 2007

Frutas y verduras alemanas

Caminando por una calle cualquiera en busca de algún sitio donde comer, me sorprende la siguiente imagen:



Y no sólo los plátanos son peligrosos, ya que también aparecen imágenes con otro tipo de entes del Reino Vegetal como limones, calabacines, berenjenas etc. Quizás sea esa la razón del elevado precio de estos productos frescos en los mercados alemanes. A saber qué innoble uso hacen aquí de frutas y verduras :p

miércoles, 22 de agosto de 2007

Las bolsas

Esta es otra de las curiosidades alemanas. Las bolsas te las cobran en los supermercados, al bonito precio de 15 céntimos la de papel o de plástico y de medio euro las de tela. Yo ya me he agenciado una de tela que me acompaña allá donde quiera que voy.

Esta costumbre me fastidia un poco ya que yo tiendo a acumular las bolsas de plástico tipo mercadona en casa, debido a su gran utilidad. De esa manera te ahorras comprar las bolsas de basura y además puedes usarlas para tirar los envases como las latas o los de plástico, por el tema del reciclado. Y sin contar su utilidad para llevar cosas como comida a casa de un amigo, envolver los zapatos para ponerlos en la maleta etc.

Pero eso aquí se acabó. Curiosidades germanas...

PS. Hoy tenemos sol y hasta un poco de calor. El tiempo alemán me tiene loco.

martes, 21 de agosto de 2007

Las obras en Alemania

Ayer, mientras almorzaba en un asiático en plena calle con comida para llevar, una estampa me sorprendió. Resulta que justo en esa calle estaban y están haciendo obras, me parece que están poniendo nuevas conducciones para el agua, y parte de ella está patas arriba. Y allí que trabajan los alemancitos con sus escavadoras y demás maquinaria... acompañados por dos carteles tipo "cuidado, suelo mojado" donde aparecía un cigarro humeante bajo la señal de prohibido. Sí señor. Prohibido fumar en la obra aunque sea al aire libre.

Lástima de no llevar la cámara.

lunes, 20 de agosto de 2007

El segundo idioma

Con esto de que más o menos me defiendo en alemán, la gente en mi trabajo tiende a hablarme en este idioma, sobre todo mi jefe. A mí me gustaría que para cosas de trabajo usáramos el inglés. De hecho ya le he comentado al Herr Cheff que creo que es la única persona del Instituto con la que siempre intento hablar en inglés desde el primer momento. En cierta medida es el jefe y me tengo que enterar de todo lo que mande. Con los compañeros no hay tanta responsabilidad. Otra cosa distinta es con los técnicos, y es que ninguno habla inglés, cosas de estar en el antiguo este...

Pues eso, para el trabajo, el inglés, y para todo lo demás, alemán. Es lo más razonable, me parece. Pero no me desvío de lo que quería contar hoy, y a ello voy. Un día de la semana pasada bajé a ver a mi jefe para preguntar una cosa y en ese momento empezamos hablar, con otro compañero de por medio, sobre lo que debía hacer yo en ese momento: bajar con el jefe a estudiar una muestra o quedarme con el compi para instalar la impresora en mi ordenador. Aquello fue íntegramente en alemán y, claro, yo no me enteraba exactamente de lo que tenía que hacer. Lo curioso es que interiomente yo pensaba en inglés y no en español. Sí, mientras estos dos hablaban en alemán entre ellos y conmigo, yo no me preguntaba: "¿dónde y con quién tengo que ir ahora?" sino "where should I go now?"

Una sensación rarísima cuando me di cuenta, porque al principio aquello era de lo más normal del mundo. Sucede que de repente te preguntas a tí mismo que qué haces pensando en inglés. Supongo que será por la difucultad idiomática, es decir, al resultarme difícil el alemán, por ahora, el hecho de hacer las cosas en inglés es tremendamente sencillo, pese a que yo no sea bilingüe, ni mucho menos, y es que mi nivel de inglés es normalito. Pero así son las cosas...

viernes, 17 de agosto de 2007

Y llegué a Jena


Ahí tienen la torre de las narices vista desde mi habitación por la noche. El primero de Agostó llegó y mis cortas y breves vacaciones se terminaron. Bueno, finalizaron el día 31 de Julio, cuando emprendí el viaje hacia tierras alemanas. Esta vez no era por un par de semanas ni siquiera por un par de meses o tres, como había sido anteriormente. Esta vez me iba para vivir allí. Algo inquieto, sin darme aún cuenta de lo que esto significaba, sin saber qué echar en la maleta, si mucho o si poco, si centrarme en el verano o llevar ropa de invierno, si iba a volver a finales de Agosto a por el coche o no... muchas dudas para tan poco tiempo de reflexión.

Al final traté de llevarme lo menos posible, por no cargar con mucho peso. Es decir, colección básica de ropa, ordenador y libros. La primera en la frente fue en el mostrador de Clickair, sobrepeso de 5 kilos que había que pagar, porque "nosotros ya no somos Iberia sino clickair, que es una compañía de bajo coste" así que a aflojar 30 aurelios. Simpática la chica. Y encima el vuelo desde Sevilla a Frankfurt lo han quitado, con lo bien que me venía. Dicen que no es lo suficientemente rentable, aunque ese día el avión iba prácticamente lleno. Se escucha que a lo mejor ponen una ruta a Munich, a ver si es verdad, porque apenas hay conexiones de Sevilla con Alemania. Y viajar a la Alemania del Este es toda una historia, os lo puedo asegurar.

Aterrizaje en Frankfurt a las 12, recogida de la maleta, que salió la primera, y paseíto a la estación de trenes. Allí tomé un ICE a Weimar y luego un regional a Jena, donde me estaba esperando uno de mis futuros compis de trabajo. Y el siguiente paso era ir a mi casa. Yo ya había visto que estaba cerca de la estación Jena West, donde yo llegué, pero en los mapas no se ven las cuestas. Tremendo desnivel para llegar a lo que tuve que sumar las escaleras a un tercer piso, con una maleta de 25 kg de peso, el portátil y una pequeña maleta con libros.

Mi casa está bien. Vivo en una especie de residencia de la Universidad que consiste en apartamentos individuales. Mi habitación es bastante grande, con dos camas y varios sofás, muebles, televisión y baño. La cocina, con su microondas, horno y lavavajillas es para compartir con otros 3 apartamentos, aunque nunca coincidimos. El problema es que no tiene conexión a internet, aparte de su ubicación. Está en una montaña, y mi instituto está en otra. En medio hay un valle donde está el centro de la ciudad y por donde pasa el río Saale, y este es el principal problema en la ciudad, mis desplazamientos. Todos los días acabo empapado de sudor tras los esfuerzos para subir las tremendas cuestas que hay por aquí, cargando con el portátil y claro, eso no es agradable. Media hora de paseo de ida, media de vuelta y otro par de quince minutos para bajar a comer a la ciudad... no es que sea la situación ideal. Hoy he decidido dejar el portátil en el Instituto entre semana, porque llevarlo y traerlo es un esfuerzo inútil. También ahora hace algo más de fresco, lo que se agradece.

Laboralmente, va bien la cosa, pero ese no es el tema. Y como principal duda en la actualidad es la cuestión del coche, si traérmelo o no. Tampoco tengo seguridad sobre mi residencia final, incluida la ciudad, así que creo que quedará pendiente.

Pues eso, este es el resumen de mi situación actual. Poco a poco intentaré seguir escribiendo y contendo mis aventuras y desventuras. Síganlo, que es gratis...

martes, 3 de julio de 2007

Atardecer

Desde el Mirador de la Torre del Puerco, Playa de la Barrosa, Chiclana de la Frontera, Océano Atlántico. Finales de Mayo de 2007

lunes, 25 de junio de 2007

Para hoy...

"Lo que inhibe o frena a menudo mis pasos en la vida práctica, lo que parece duda o indecisión, quizás sea en mi caso debilidad, pero es lo contrario de ligereza y descansa en un profundo sentido de la responsabilidad del hombre por cada uno de sus pasos."

Herman Hesse